No tenía vocación de policía y lleva 35 años. «Es mi pasión»

María Marcos, en su despacho./Óscar Chamorro
María Marcos, en su despacho. / Óscar Chamorro

ANTONIO PANIAGUA

María Marcos apenas lleva un mes como máxima responsable de la UDEV, pero la conoce muy bien por dentro porque hace doce años dirigió una de las brigadas que componen la unidad. Ahora ha vuelto a su antigua casa, ya con todas las brigadas (Brigada de Investigación de Delincuencia Especializada, Brigada de Investigación de Delitos contra las Personas y Brigada de Investigación de Patrimonio Histórico) y sus 150 agentes de todas las escalas bajo su mando.

Como comisaria principal (una de las seis comisarias principales de todo el Cuerpo de Policía), dirige operaciones contra secuestros y extorsiones, la búsqueda de desaparecidos, la recuperación de obras de arte (recientemente se ha devuelto a Portugal un denario romano de altísimo valor histórico) o actuaciones contra la propiedad intelectual, que son las que le han llevado a Amberes a recoger el premio de la Unión Europea en un acto presidido por el ministro del Interior belga y el director de Europol.

María, zamorana de 56 años, era una veinteañera que estudiaba en la facultad de Sociología de Barcelona cuando en 1982 decidió presentarse a unas oposiciones de inspectora de la Policía Nacional y sacó la plaza. «No tengo tradición familiar dentro de la Policía, y la verdad es que no tenía esa vocación, pero ahí nació una pasión y esa pasión la siento cada día y cada día es mayor», cuenta esta mujer «leal, de enorme valor profesional, de trato encantador, sonrisa fácil, pero que puede ser cortante como el filo de una navaja», como la describe un periodista que la conoce desde hace años. Es hija de un bombero y de una ama de casa, que le inculcó la idea, a ella y a sus dos hermanos, de que tenían que ser independientes económicamente, «lo que viene primero por el estudio y luego por el trabajo», le repetía su madre.

Contra el crimen organizado

Casada con un policía ponferradino que también es comisario y madre de una hija, Marcos inició su andadura en la Jefatura Superior de Navarra (en los duros años de plomo) y luego pasó por Barcelona, Madrid y León. Es comisaria desde 2005. Entonces ya acumulaba 28 felicitaciones y recompensas policiales, hoy son muchas más, entre ellas la cruz de la Orden del Mérito Policial con distintivo rojo por su trayectoria, una de las más altas condecoraciones del cuerpo. Antes de dirigir la UDEV fue la primera jefa del estratégico Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO), desde donde saltó a León, donde permaneció dos años como comisaria provincial. Se trataba de un destino ‘tranquilo’ que sin embargo fue escenario de crímenes tan mediáticos como el asesinato de la presidenta de la Diputación de León y del PP, Isabel Carrasco, y el de la peregrina estadounidense Denise Pikka Thiem cuando cubría una etapa del Camino de Santiago. En ambos casos se detuvieron a los culpables, que fueron juzgados y hoy cumplen largas condenas de prisión. En León, precisamente, vivió su momento más doloroso como policía con el asesinato de su colega leonés, el subinspector Gabino San Martín, en Kabul durante un ataque a la embajada española por un comando suicida talibán.

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