El título no lo es todo

El título no lo es todo

Las empresas ya se han acostumbrado a ver másteres, ahora buscan personas que demuestren lo que valen más allá del currículo

JAVIER GUILLENEA

«En condiciones de igualdad entre dos candidatos prima el que tiene más títulos», afirma Carlos Abelló, directivo de Spring, marca integrada en la compañía de recursos humanos Adecco. A partir de ahí los másteres cada vez tienen menos que decir, al menos desde el punto de vista empresarial. Si todos los aspirantes a un empleo cuentan con uno de estos títulos, se vuelve difícil establecer un criterio de selección a no ser que el máster tenga pedigrí. «No los hay mejores ni peores, sino centros mejores o peores», dice Rafael Rodríguez-Alberola, socio director de Círculo Formación, firma organizadora de la Feria Internacional de Estudios de Posgrado (FIEP). Por ese motivo, asegura que «merece la pena fijarse en el tipo de centro que imparte el máster y no en lo más barato». En el fondo, dice, «es una inversión económica en esfuerzo y en tiempo».

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Solo con este tipo de referencias el aspirante a un empleo logrará impresionar a una empresa acostumbrada a recibir currículos repletos de títulos pero que pide algo más. Un máster ya no fascina a nadie salvo, al parecer, a los representantes políticos que se empeñan en empapelar sus currículos con ellos. Por lo que se refiere al mundo de la empresa es solo un elemento más y no precisamente el más importante.

«Las empresas no piden mucho el expediente, ya no miran el máster», asegura el profesor Jenaro Guisasola. «Se fijan en otro tipo de cosas además de que la persona que tengan enfrente sea el número uno de la carrera. A una empresa no le interesa un perro verde sino alguien que sepa trabajar en grupo, que tenga capacidad de análisis, que sepa reconocer problemas y enfrentarse a ellos y que sepa argumentar», dice.

Algo diferente

Carlos Abelló coincide con estas palabras.«Cuantos más idiomas y estudios tengas más puedes optar a un buen empleo, pero el máster ya no es un elemento determinante», asegura. Lo que ahora buscan los empleadores es algo diferente, quizás porque la formación ya se da por recibida. «Se requiere titulación pero, por encima de un posgrado, lo principal es la experiencia y, sobre todo, una serie de competencias que coincidan con la cultura de la compañía».

Y esto es lo que no ofrece el sistema educativo. «Hay distancias importantes entre la formación universitaria y el día a día laboral», señala Abelló. Son palabras que desde hace años no han dejado de repetir tanto los responsables universitarios como los empresariales. El desajuste entre la preparación de los jóvenes con estudios superiores y los conocimientos que demandan las empresas se ha convertido en una enfermedad crónica cuya existencia todos conocen pero nadie logra atajar.

«Las empresas privadas podemos montar un curso rápidamente, pero los tiempos de la universidad son mucho más lentos», afirma Luis Miguel Olivas, director de Empleabilidad de Fundación Telefónica. La rigidez de los programas académicos choca con la rapidez de los cambios sociales y científicos, que es algo que se ve en las nuevas tecnologías, donde lo que estudian los alumnos ya ha quedado obsoleto cuando dejan la facultad. El resultado, indica Luis Miguel Olivas, es que «el sistema educativo no ofrece los perfiles que demandan las empresas».

Fundación Telefónica ha puesto en marcha Conecta Empleo, un programa de formación digital y emprendimiento dirigido a formar a jóvenes en las profesiones tecnológicas del futuro. No ofrece másteres sino una alternativa que pretende ser mucho más flexible y próxima a la realidad empresarial. «Nosotros hemos visto las necesidades de las empresas y las competencias que requieren; no se busca a gente solo con titulación sino personas con conocimientos específicos y capacidad de adaptación».

«¿De qué te sirve un máster si no mantienes un aprendizaje continuo?», se pregunta el responsable de Fundación Telefónica. Las empresas miran más allá de un título que ha dejado de ser la estrella de los currículos y que, según el investigador del IVIE Joaquín Aldás, va a experimentar un cambio en el futuro. «El máster era antes un añadido por encima de la formación básica pero ahora va a empezar a formar parte de este tipo de formación. Las universidades comenzarán a ofrecer paquetes en los que vendrán incluidos un grado más un máster». Que este cambio funcione o no lo dirá la experiencia. Y el mercado de trabajo.

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