¿La tecnología destruirá o creará empleos?

¿La tecnología destruirá o creará empleos?
Ñito Salas

El presidente de la fundación Eisenhower, George de Lama, abrió la jornada defendiendo la necesidad de dar a los jóvenes «un papel en el futuro de la sociedad»

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

¿Cómo será el trabajo en 2030? ¿Seguirá siendo una actividad que consuma la mayor parte de nuestro día? ¿Harán los robots la mayoría de tareas? ¿Qué pasará con quienes no hayan cogido el barco de la revolución tecnológica? ¿Tendrá sentido estudiar una carrera durante cinco años y que valga para trabajar el resto de la vida? ¿Será el trabajo –o la falta de él– origen de guerras? Preguntas como éstas formaron parte del debate con el que arrancó ayer la Conferencia Global de la Eisenhower Fellowships, que versa sobre el futuro del trabajo y se celebra en Málaga con la presencia de destacados expertos, como Thomas L. Friedman, ganador de tres premios Pulitzer y autor del libro ‘Thank you for being late’ o Thomas Malone, director del Centro de Inteligencia Colectiva del MIT y autor de ‘The future of work’.

El presidente de la fundación Eisenhower, George de Lama, abrió la jornada defendiendo la necesidad de dar a los jóvenes «un papel en el futuro de la sociedad» y afirmó que para ello hay que reformar el sistema educativo para «dar acceso a todo el mundo a una formación continua eficaz y rápida». El presidente de los ‘Eisenhower fellows’ españoles y presidente del Club Málaga Valley, Javier Cremades, apuntó que el reto es cómo asumir los cambios «sin dejar a nadie atrás», ya que «es obvio que la digitalización va a suponer un aumento de la productividad pero también una destrucción de muchos puestos de trabajo». Compartir el trabajo o subsidiar a quienes no puedan trabajar podrían ser posibles soluciones a analizar,en su opinión, aunque otros ponentes, como el empresario de Hong Kong Ronnie Chan, se mostraron radicalmente en contra de la creación de una renta mínima universal puesto que «va contra la naturaleza humana».

El mencionado Chan encabezó la posición más pesimista respecto al futuro que dibuja la revolución tecnológica. «La falta de trabajo creará guerras», afirmó. Es más, se mostró partidario de frenar el avance tecnológico hasta que «seamos capaces de gestionarlo». Thomas Malone, por contra, vaticinó que a la vez que se destruirán unos puestos de trabajo surgirán otros y, además, habrá tareas que «seguiremos queriendo que las hagan humanos». En lo que todos los ponentes coincidieron es en que la clave está en la educación. «El aprendizaje continuo es el futuro.Y la brecha ya no será digital, sino de motivación», apuntó Friedman.

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