De qué está hecho el 'slime' y por qué puede ser tan peligroso el juguete de moda

De qué está hecho el 'slime' y por qué puede ser tan peligroso el juguete de moda

El principal riesgo radica en utilizar bórax para su elaboración casera: un compuesto químico que se utiliza en detergentes, suavizantes y jabones y que se recomienda mantener fuera del alcance de los niños

Almudena Nogués
ALMUDENA NOGUÉSMálaga

Se llama 'slime', es uno de los juguetes de moda y está en el punto de mira. Tras meses siendo el rey del patio del colegio ahora autoridades sanitarias, organizaciones de consumidores y equipos docentes han empezado a mirar de reojo y con cierta preocupación a esta masa viscosa que toma su nombre del término 'baba' en inglés. Como informó ayer este periódico, algunos colegios de Málaga ya han empezado a prohibirlo en clase advirtiendo de su «peligrosidad». Pero, ¿dónde radica el riesgo? ¿la alerta afecta a los comprados o a los caseros? ¿qué precauciones deben adoptar las familias ante ellos?

Son muchos los interrogantes que asaltan estos días a los padres. Así que, vayamos por partes. El 'slime' es una especie de gelatina elástica cuyo origen radica en EE UU. El 'blandiblú' de toda la vida renovado cuyo éxito radica en el reto que implica el hacerlo en versión 'hand made'. Cualquiera que tenga niños en casa en edad de experimentar muy probablemente haya escuchado la cantinela recientemente: «mamá, quiero hacer slime». Y es precisamente en este paso donde saltan las alarmas. ¿Qué ingredientes requiere? Las recetas tradicionales incluyen una cucharadita de bórax, media taza de agua caliente, media taza de cola blanca y colorante alimenticio. Aunque hay mil versiones. El problema surge cuando en la fabricación casera se utiliza dicho bórax (borato de sodio), un elemento empleado para que mejore su textura y elasticidad, aspectos muy valorados por los niños.

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Desde las organizaciones de consumidores advierten de que este mineral compuesto de ácido bórico, sosa y agua -con muchos usos domésticos-, puede llegar a producir ampollas y quemaduras en las manos a quienes lo utilicen. Es por ello que muchas familias sustituyen para su elaboración este ingrediente por detergente líquido o maicena, espuma de afeitar y hasta líquido para lentillas.

El bórax es, pues, el principal enemigo de esta moda. Un compuesto químico que se utiliza en detergentes, suavizantes y jabones y que se recomienda mantener fuera del alcance de los niños. Los efectos nocivos de este invento casero, de hecho, ya han sido denunciados a nivel internacional por varias familias afectadas. Una niña de 11 años, en Massachusetts, sufrió quemaduras de segundo y tercer grado en las manos que los médicos atribuyeron a la exposición prolongada a bórax. En febrero, una mujer de Manchester publicó en Facebook fotos de quemaduras químicas en las manos de su hija. Según explicaba en el post, la niña estuvo jugando con la mezcla que hicieron con una receta que encontraron en YouTube y después de tres semanas se tuvo que someter a cirugía en las manos.

Estas noticias han puesto a las autoridades sanitarias en jaque. «El bórax puede causar quemaduras, especialmente cuando se toca muchas veces. Si los niños se lo llevan a la boca por error, puede ser tóxico» advierten expertos en toxicología. «Preparar esta pasta es relativamente fácil, circula libremente por Internet con tutoriales en donde se enseña sin advertencia alguna para los riesgos para la salud la forma de mezclar los ingredientes y preparar las mejores masas de gelatina y de colores más llamativos», señalan desde la OCU

Aunque en Andalucía aún no hay alerta de la Junta en otras comunidades, como en Navarra, Salud sí que causadas por la preparación casera de esta gelatina viscosa o pasta de modelar, una práctica cada vez más extendida entre la población infantil.

Desde la OCU recuerdan que el ácido bórico, si se ingiere, «puede provocar síntomas gastrointestinales o incluso lesiones cutáneas y quemaduras químicas en la piel». «Si los niños toman cantidades más grandes de esta sustancia química pueden sufrir insuficiencia renal, arritmias, coma y convulsiones requiriendo en ocasiones un lavado gástrico en casos de toxicidad severa con soporte hemodinámico y en ocasiones diálisis», añaden desde Facua en otro aviso colgado en su página web.

Recomendaciones

Dada la inquietud que cunde entre los padres, el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra ha lanzado una serie de recomendaciones para evitar los efectos negativos asociados al bórox:

-Si se adquieren pastas de modelar para los juegos infantiles, que sean de tipo plastilina o si se adquieren gelatinas elásticas, comprobar que no contienen boro y no utilizar sustancias con boro para su preparación casera.

-Consultar las etiquetas de los productos y buscar los siguientes términos: boratos, ácido bórico y bórax.

-Seguir las instrucciones de las etiquetas de los productos de limpieza y utilizarlos solamente para los que constan en el apartado de usos del producto.

-Almacenar estos productos fuera del alcance de los niños y con los envases cerrados.

-Advertir de la peligrosidad de cambiar de envase a otro distinto del original de todo tipo de producto tóxico (borato, lejía, lavavajillas...), lo que puede llevar a ingestas accidentales que produzcan intoxicaciones graves. Deben conservarse los productos químicos en los envases de origen y con su etiqueta, ha concluido.

De fracaso científico a éxito juguetero

El Museo Nacional del Juego de Estados Unidos incluyó en el año 2001 la primera marca comercial de slime, llamada Silly Putty ('masa tonta') en su muro de la fama. Según la página del museo dedicada a la historia de este producto, antes de ser un juguete fue un error de laboratorio. Al parecer, en los años 40, durante la II Guerra Mundial, Estados Unidos estaba buscando un sustituto para suplir la escasez de caucho para confeccionar las botas de los soldados. El químico James Wright probó con una mezcla que era demasiado blanda como para lograr su objetivo, pero muy divertida para jugar con ella.

Wright bautizó su invento accidental como Nutty Putty ('masilla nuez'). En 1949 fue comercializado por Peter Hodgson, un experto en marketing que cambió su nombre por el que todavía se conserva, Sillly Putty. Comenzó a venderlo para Pascua, así que decidió que el envase de su slime fuera un huevo.

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