¿Cuál es el sentido del ayuno y la abstinencia en la cuaresma?

Potaje de vigilia. /SUR
Potaje de vigilia. / SUR

La Iglesia Católica recuerda a sus feligreses la obligación de no comer carne los viernes y suprimir una de las comidas el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Muchos sacerdotes se encargan de recordar estos días a sus feligreses la obligación que tienen como tales de respetar el ayuno y la abstinencia que marca la Iglesia Católica para los días de la cuaresma, que comenzó el pasado miércoles. Pero, ¿qué sentido tiene esta práctica en pleno siglo XXI? Aunque muchos pudieran entenderla como una recomendación, se trata en realidad de una obligación que tienen aquellas personas que profesan y practican la religión católica, como también sucede en otras creencias como la musulmana o la judía. Así lo confirma a este periódico el sacerdote Emilio López Navas, párroco de Benalmádena y Arroyo de la Miel y profesor de Biblia en el Seminario Diocesano.

"El origen del ayuno y la abstinencia en la época de cuaresma y Semana Santa tiene su origen en los cuarenta días que Jesucristo ayunó en el desierto y venció a las tentaciones", explica este sacerdote, quien recuerda que son "normas de la Iglesia" que se deben cumplir en este periodo de espera hasta la Semana Santa. El ayuno, que la Iglesia Católica entiende como prescindir de una de las comidas que se hacen a lo largo del día, solo hay que llevarlo a cabo en dos jornadas: el Miércoles de Ceniza, cuando arranca la cuaresma, y el Viernes Santo. Y la abstinencia, que suele consistir en privarse de comer carne, debería aplicarse todos los viernes de la cuaresma. Esta práctica ha derivado en el consumo de platos propios de esta época del año, desprovistos de carne, como el llamado 'potaje de vigilia'.

¿Para qué sirve el ayuno? "No puede entenderse como una autoflagelación. El ayuno y la abstinencia es dejar de hacer algo bueno para mentalizarse y estar preparado para algo. Se trata de una práctica común a muchas religiones", señala Emilio López, quien recuerda que los tres pilares de la cuaresma son ayuno, limosna y oración. "Es hacernos ver a nosotros mismos que lo fundamental del hombre no es solo el pan y, a partir de ahí, ver cómo puedo ayudar a los demás", añade este párroco, quien admite que por no comer carne los viernes de la cuaresma o privarse de una comida el Viernes Santo no se está provocando que otras personas necesitadas puedan alimentarse. "El ayuno por sí solo no tiene sentido si no va acompañado de una reflexión, de una meditación y de un gesto para ayudar a aquellos que lo están pasando mal", insiste López Navas, quien comenta que, en algunas parroquias, se organizan estos días cenas o almuerzos muy frugales en los que los comensales aportan un donativo para organizaciones humanitarias como Manos Unidas.

Según comenta este expertor en Biblia, el hecho de no comer carne los viernes es también un signo de respeto a la figura de Jesucristo, que murió en la cruz un viernes. "Estas normas forman parte de la Iglesia desde tiempo inmemorial, y hay personas que incluso hacen el ayuno o la abstinencia todos los viernes del año, pero la obligación es solo para el Miércoles de Ceniza, los viernes de cuaresma y el Viernes Santo", aclara, al tiempo que recuerda que están exentas de tener que cumplir estas normas aquellas personas practicantes que tengan problemas de salud y las que sean mayores de 65 años.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos