El sello rocker de Iñaki López

Iñaki López muestra la carátula de varios singles. :: manu cecilio/
Iñaki López muestra la carátula de varios singles. :: manu cecilio

El popular presentador de televisión, habitual de conciertos, se embarca en la edición de vinilos con la marca Hot45records

ÓSCAR CUBILLO

bilbao. Iñaki López, el conductor del exitoso debate televisivo sabatino 'La Sexta Noche', es un sincero y apasionado aficionado al rock and roll que suele ver conciertos en Bilbao y Madrid. Simpático, bien plantado y charlatán, se ha embarcado en una aventura sin ánimo de lucro: ha montado el sello Hot45records, dedicado a lanzar singles de rock and roll con canciones originales. Expone como una ametralladora: «Editamos 'singles' porque somos unos románticos y unos suicidas. En realidad nos hemos metido en esto por amor al arte, porque si los pequeños sellos no apoyamos la música que nos gusta, no lo va a hacer absolutamente nadie. Hemos decido fabricar 'singles' y además gordos, de 70 gramos. Hay posibilidad de descargarse los temas, pero de momento no tenemos pensado lanzar ni doce pulgadas (LP) ni, por supuesto, formato digital».

Las tiradas son limitadas a 500 copias fabricadas en Chequia que el sello reparte con los artistas. Y aunque se pueden oír en Bandcamp -tienda de música 'on-line'-, sus dos primeros lanzamientos se los quitan de las manos. «El primero es de Marcos Sendarrubias, que es socio de Hot45records. Lleva muchas décadas en el rock and roll y ha grabado un homenaje a Buddy Holly que es de lo mejorcito que he oído y otro homenaje a un bar roquero de Barcelona, el 99, donde se corta la pana hoy día ahí. Y el segundo single es de Diego Cruz, exThe Sun Rockets, un almeriense con una voz de negro que no te lo crees: se apellida Cruz pero podría ser Hightower perfectamente. Me flipa su EP: le pega al 'early soul', tiene un tema entre Bruno Lomas y Enrique Guzmán, otro de rockabilly clásico y otro a lo Bo Diddley con tambores hipnóticos».

Iñaki López sabe de qué habla. Es rocker y lo lleva dentro desde la década de los 80. «Andando yo por los 14-15 años llegó un repetidor a mi clase que tenía grabadas en casetes de 60 minutos todo el revival de los 80: Matchbox, los Stray Cats, Blasters, Polecats... El sonido clásico del rock and rol mezclado con el punk, el pop o el ska, con sonido estéreo, guitarras potentes y producción moderna. Se me volvió la cabeza del revés y así sigo hasta ahora, que me compro la misma música que en el año 88 y prácticamente sigo vistiendo igual».

Nacido en Portugalete y hoy con residencia a caballo entre Algorta y Madrid, adquiere muchos discos, pero dice que no es ni un coleccionista compulsivo ni un fetichista: «No me meto en e-Bay y compro a precios que me parecen razonables. Tengo algún 'single' de 70-80 euros, pero ninguno de 500. No me vuelvo loco. Y si puedo comprar una reedición que suene, mejor, la prefiero a una copia original que ni se puede escuchar, de esas con sonido infernal y que encima te ha costado cien euros». Su propia discoteca la tiene desperdigada. «Está dividida entre Madrid y Bilbao y ni siquiera guardo los discos ordenados por estilos. Los tengo en cajas, en baldas, en el suelo, en el trastero... A la semana compro de tres a cinco rodajas entre vinilos de siete pulgadas y de doce, y algún CD también, pero esto cada vez menos. Cada vez me gusta más el vinilo, pero no por el sonido. No soy capaz de distinguirlo, pero me gusta la liturgia de abrir un vinilo y escucharlo y disfrutarlo. Tendré varios miles de discos y me suponen un serio problema de espacio, y más ahora con un crío (que se llama Roke). He debido subir al trastero varias cajas para poder meter la trona en casa».

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