Los secretos de yoga de una 'WAG'

Los secretos de yoga de una 'WAG'

A sus 40 años, la modelo Vanesa Lorenzo, compañera de Carles Puyol, publica un libro. «Ser la esposa de un futbolista famoso no me define», asegura

ARANTZA FURUNDARENA

Aquella ‘zodiac’ se bamboleaba sin cesar por culpa de una incordiante marejadilla, así que ella se hizo un ovillo y se dispuso a echarse una siesta... Rubia, etérea y angelical, Vanesa Lorenzo parecía literalmente la Bella Durmiente en mitad del fragor de una regata celebrada en Barcelona. De esto hace ya unos cuantos años. Pero los que lo vivimos nunca lo olvidaremos, ni tampoco nos sorprende que aquella ‘top model’ internacional, hoy también pareja sentimental del futbolista Carles Puyol, sea actualmente una abanderada del yoga y la meditación. «Con tantos años viviendo en una maleta, de nómada total, he desarrollado una capacidad para dormir tremenda, en cualquier lugar y circunstancia», ríe a carcajadas Vanesa recordando aquel episodio náutico... Acaba de publicar su libro ‘Yoga. Un estilo de vida’, donde propone «cinco pasos para alcanzar el completo bienestar».

Si esta catalana no es totalmente feliz le debe de faltar muy poco. Será porque de política no habla (es la condición que pone para conceder entrevistas). Se ríe continuamente, parece divertirse con todo... Ya de pequeña, cuando iba a clase de ballet y tenía el aspecto de «una gacelilla muy delgaldita y con mucho pelo», era «una niña muy risueña», según le ha contado su madre. Hoy, a sus 40 años redondos, con dos hijas muy pequeñas, sigue igual de flaca, activa, inquieta y aficionada a «ponerle humor a la vida. Porque desde que soy madre –explica– he aprendido a relativizar aún más. No tengo tiempo para el drama. Ese ya lo ponen mis niñas, que son muy dramáticas», bromea.

«La pasarela esun mundo con mucha presión y superficialidad»

Descubrió el yoga hace quince años, en un lugar tan poco zen como Nueva York. Desde entonces, intenta que esta práctica le acompañe «de un modo amable, sin que represente una losa». Por eso esta mañana no lo ha practicado. La perfección le resulta sospechosa... «Lo mejor es enemigo de lo bueno». Ese es su lema. «El yoga no es solo ponerse sobre una esterilla, también es ese momento del día en el que paras y te contemplas hacia dentro, te escuchas. Algo fundamental en un mundo donde ves a tanta gente con la mirada baja, concentrada en la pantalla del móvil».

Desfilar, un regalo

Como su amiga y compañera Verónica Blume, ex modelo reciclada en ‘yogui’, Vanesa cree que su afición por la filosofía oriental podría ser una forma de compensar la frivolidad de las pasarelas. «A desfilar no se le puede llamar trabajo. Eso es un regalo. Pero es un mundo con mucha presión y superficialidad. Desde que hago yoga lo veo todavía más surrealista». Blume comenzó con la meditación, Lorenzo con un yoga más físico. A veces lo practica en perfecta sincronía acrobática con Puyol, como demostraban aquellas fotos de posturas casi circenses que la pareja llegó a colgar en las redes. «Él no ha sido un futbolista al uso –apunta Vanesa–. Ha añadido práctica de pilates a todos sus entrenamientos y tiene una fuerza mental tremenda». Ella tampoco es lo que se dice una ‘WAG’ (acrónimo atribuido a las mujeres y novias de los futbolistas famosos). «Esa etiqueta la llevo con humor. No me incomoda, pero tampoco me identifico con ella. Es un ‘palabro’ que no me define», sentencia.

Debajo de la piel translúcida de esta Bella Durmiente se esconde una mujer que dice no temer la soledad y poseer «otras fortalezas atribuidas a los hombres». Admite haber disfrutado mucho de su cénit laboral, cuando era musa de Josep Font y otros brillantes diseñadores, y hasta confiesa añorar Nueva York, «pero no lo cambiaría por mi vida actual. Ahora disfruto haciendo de madre». El diseño de ropa infantil, el yoga y la nutrición son sus otras pasiones.

«El concepto de comida baja en calorías no entra en mi cocina. Para mí una dieta saludable es comer un buen jamón con un buen pan y aceite virgen». Pero a sus niñas les reboza las croquetas con pan integral y los boquerones, con harina de garbanzo, «que es más saludable». Y en su despensa conviven el ghee hindú, el tajín mexicano y el gomashio japonés... Vanesa no quiere juzgar el tan traído y llevado menú del comedor colegial de las infantas, pero vuelve a prevenir contra el exceso de perfección. Ella a sus hijas no les ofrece bollería a diario, «pero si de vez en cuando me piden una chuche o un cruasán se lo doy». Decidida a asumir «el trabajo de aceptación que implica ir acumulando arrugas» y mientras madura la idea de un nuevo embarazo, la modelo dice sentirse encantada a sus 40... «Hasta me caigo mejor».

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