Salvador, un jubilado de 77 años que recrea edificios de Málaga con 'Hama Beads'

El Ayuntamiento, la ermita de Zamarrilla y el Rectorado. Obras de Salvador López Postigo/
El Ayuntamiento, la ermita de Zamarrilla y el Rectorado. Obras de Salvador López Postigo

Camarero de profesión, descubrió su talento hace cinco años. Paciencia, buena vista y un pulso magnífico para colocar pieza a pieza los 'Hama Beads', diminutas cuentas de colores. Ahora tiene un espacio en el Mercado de Bailén, donde expone una muestra con sus trabajos

ELENA PÉREZ HITA

Después de jubilarse Salvador López descubrió unas pequeñas piezas llamadas ‘Hama Beads’, diminutas cuentas de plástico de colores que se colocan en una plantilla para formar diferentes figuras aplicando calor con una plancha. Al principio realizaba formas planas de todo tipo. Con el tiempo descubrió que su 'hobby' podía ir más allá, llegando a hacer barcos y edificios con todo lujo de detalles.

Camarero de profesión, Salvador llevó la bandeja durante más de 40 años. "Me llamaban el manitas porque sabía hacer de todo”, explica. "Pero nunca antes me había interesado por las manualidades". Tras la jubilación, en un intento por mantenerse ocupado, sus hijos le regalaron los famosos ‘Hama Beads’, creados en Suecia a finales de los 60.

El Rectorado, el Ayuntamiento de Málaga, la ermita de Zamarrilla...Hace cinco años que este jubilado malagueño reproduce los edificios más emblemáticos de la ciudad. "Invierto 4 horas diarias trabajando en mis maquetas". "Hay veces que no puedo ni dormir dando vueltas a la cabeza, imaginando cómo hacer una parte de mi nueva construcción, me desvelo por las noches pensando cómo mejorar la técnica y conseguir que mis creaciones se parezcan más a la realidad".

Antes de empezar con un edificio Salvador se pasea por los alrededores y observa. Estudia las formas y contempla todos los detalles. "Saco fotos y me doy varias vueltas hasta que lo tengo en mi cabeza y ya puedo empezar a plasmarlo". También hizo la Catedral de Moscú, "pero de esa no tenía más que las fotos de Internet, nunca he ido a Rusia, claro", reconoce entre risas.

'Hama Beads', material con el que trabaja Salvador
'Hama Beads', material con el que trabaja Salvador

Aprendió solo, "soy un jubilado autodidacta", explica orgulloso. Todos los días ‘echa un ratito’, unas cuatro horas, cuenta Salvador desde una habitación de su casa llena de figuras de colores y réplicas de algunos edificios malagueños. "Te voy a mostrar cómo lo hago", dice mientras plancha un forma sobre una plantilla con forma circular. "Es fácil, pero cuando hago edificios complejos, me rompo la cabeza para conseguir que se parezcan, también uso bombillas y muñequitos para hacerlo más real".

El Rectorado y el Ayuntamiento de Málaga han sido sus mayores retos. "La estructura tenía ‘guasa’ y además muchos detalles, ventanas, columnitas...Tarde unos 7 meses para hacer cada uno".

Su favorita es la ermita de Zamarrilla, "soy del barrio y le tengo mucho cariño". Además, ésta la hizo dos veces, "ha sido la única que he vendido", añade. Hace un tiempo expuso algunos de sus edificios en un bar de la zona. Una señora del barrio "se encaprichó con la ermita de Zamarrilla", se la vendió por 250 euros y volvió a hacer una para tenerla en casa. Ahora le han dado un espacio en el Mercado de Bailén, un lugar para el talento de este jubilado malagueño. "Las venderé algún día cuando ya no las tenga expuestas en el mercado".

Paciencia, buena vista y un pulso magnífico es lo que tiene Salvador, que descubrió que tenía talento para las manualidades con 72 años. Si hubiera descubierto su destreza hace 50 años quizás se hubiera dedicado a otra cosa. "Quién sabe, con 8 años me sacaron de la escuela para trabajar porque mi madre se puso mala y ya me dediqué a la hostelería".

Ahora ha descubierto que las artes ocupan su tiempo y le llenan de ilusión. "Es lo más importante, la ilusión y tener la cabeza despejada, sobre todo a mi edad". Reconoce que se siente mejor desde que ha dado rienda suelta a su imaginación y a su arte con las manos. "Sobre todo cuando pusieron alguna de mis obras en el bar Pelayo 23, donde he trabajado toda la vida".

De formas planas hasta recrear el Ayuntamiento de Málaga con 206.000 piezas o El Escorial, La Catedral de Valladolid, El Capricho de Gaudí y La Catedral de San Basilio, entre otras; cinco años de práctica han servido a Salvador para perfeccionar la técnica hasta conseguir reproducir casi exactamente todos ellos. Su nueva meta es tratar de hacer la Catedral de Málaga. “Mi Málaga”, añade el jubilado.

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