Diario Sur

La obesidad crece de forma imparable en Málaga ante el fracaso de las políticas para prevenirla

El endocrinólogo Federico Soriguer pronunció anoche su conferencia de ingreso en la Sociedad Malagueña de Ciencias.
El endocrinólogo Federico Soriguer pronunció anoche su conferencia de ingreso en la Sociedad Malagueña de Ciencias. / Álvaro Cabrera
  • El 35% de la población adulta malagueña es obesa y la mitad tiene sobrepeso, unas cifras preocupantes que superan la media española

La obesidad se ha convertido un grave problema de salud. Las cifras de personas obesas crecen de forma imparable sin que las políticas preventivas puestas en marcha logren frenar ese preocupante ascenso, que se ha convertido en una verdadera pandemia. El 28 por ciento de la población adulta española sufre obesidad, una prevalencia que es mucho mayor en Andalucía y en Málaga, donde el número de afectados llega al 35 por ciento, según datos facilitados a este periódico por el endocrinólogo Federico Soriguer en función de trabajos de investigación dirigidos por él. En cuanto al sobrepeso, la mitad de los malagueños lo padecen, una circunstancia que también es común al resto de provincias andaluzas.

Las causas de que la gordura ataqué más a Andalucía en general y a Málaga en particular son que hay una mayor desigualdad social, el producto interior bruto (PIB) es más bajo, el índice de personas con estudios es menor, el porcentaje de paro es más alto y se da una mayor mortalidad por cardiopatía isquémica. Incluso dentro de Málaga capital hay zonas donde la obesidad es superior. Soriguer puso el ejemplo de La Palma-La Palmilla, donde el número de obesos es más elevado que en la zona este (Limonar o Pedregalejo). El motivo de ese hecho se relaciona con factores económicos y culturales. Las personas con estudios y con un nivel económico más holgado suelen tener un peso más equilibrado.

Federico Soriguer considera que la historia del tratamiento médico, y especialmente la prevención de la gordura, «es la historia de un fracaso». Este argumento lo defendió anoche en el discurso que pronunció con motivo de su ingreso en la Academia Malagueña de Ciencias, titulado: ‘Gordos y flacos, la obesidad un siglo después de Marañón’. El endocrinólogo fue recibido en nombre de la Academia por la catedrática de farmacología y directora científica del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), Maribel Lucena. El acto se celebró en el Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga.

La tesis sustentada por Soriguer es que nada se ha avanzado desde que el doctor Marañón publicó en 1926 su libro ‘Gordos y flacos’. «La historia del tratamiento de la obesidad es en parte la de un fracaso; nada se ha adelantado desde Marañón», afirmó Soriguer. Este experto dijo que, aunque algunas personas de las que acuden al médico para adelgazar lo consiguen, las políticas de prevención institucionales son un absoluto fracaso». A juicio de este endocrinólogo e investigador, la solución a la pandemia que supone la obesidad no puede venir sólo desde un punto de vista clínico, ni tampoco desde los programas de educación que intentan cambiar los estilos de vida. Para hacer frente a esa lacra con garantías hay que llevar a cabo un cambio en el modelo de sociedad.

Esa modificación debe de ir pareja de una disminución de las desigualdades y de un avance de la cultura en el sentido más antiguo y clásico, logrando que la población esté más cultivada, indicó Soriguer. A ello se une un elemento fundamental para reducir el exceso de peso: recuperar el sentido de la austeridad y de la frugalidad, es decir, evitar los excesos. «Si no vamos por ese camino, el futuro será aún peor, con una sociedad del infocapitalismo (predominio de la informática y de las nuevas tecnologías) en la que la gente tendrá más tiempo libre y ese exceso de ocio favorecerá el sedentarismo a corto plazo», señaló el endocrinólogo. Para evitar que ese hecho se dé es clave educar bien a la ciudadanía para que sepa disfrutar del tiempo libre practicando ejercicio en vez de estar viendo la televisión o comiendo más de lo conveniente. «Se habla mucho de que hay que cambiar los estilos de vida, pero lo que hay que hacer es, primero, transformar la sociedad y, luego, modificar los estilos de vida», puso de relieve el nuevo académico de número de la Academia Malagueña de Ciencias.

El doctor Soriguer, a lo largo de su conferencia, recalcó que «la obesidad no es sólo ni principalmente un problema biomédico; es sobre todo un problema histórico». A ese respecto, y de forma irónica, se refirió a que la mayor evidencia del valor de los métodos para adelgazar a largo plazo es que los profesionales de la salud continúan prescribiéndolos, con lo que vino a decir que su éxito es muy cuestionable.

El endocrinólogo subrayó que pretender que la solución a la pandemia de la obesidad llegue a través de propuestas de educación individual «es tan ingenuo como creer que las guerras desaparecerán con la educación para la paz en las escuelas».