¿Es sano comer cinco veces al día?

¿Es sano comer cinco veces al día?

Analizamos los supuestos beneficios de esta recomendación

Javier Morallón
JAVIER MORALLÓNMálaga Profesor de Biología y experto en Tecnología alimentaria y Nutrición

En ciencia todo debe comprobarse. En esta simple frase radica la fuerza y el anclaje a la realidad de un método el “método científico” y su distanciamiento de otras concepciones filosóficas o religiosas de la vida. Pero, a veces, afirmaciones aparentemente cargadas de sentido común consiguen esquivar el requisito ineludible de evidenciar aquello que prometen y consiguen pasar al imaginario colectivo como una certeza científica fuera de toda duda.

Supuestos beneficios de comer 5 veces al día

Esto es lo que ha pasado con la recomendación de comer 5 veces al día. Esta afirmación parece cargada de coherencia, por diferentes motivos:

-Dividiendo nuestra alimentación diaria en 5 tomas evitamos los atracones, sus consiguientes picos de glucemia y posterior formación de grasas.

-Si realizamos más tomas, podremos programar un incremento en la diversidad de platos y conseguir una combinación más equilibrada de alimentos.

-Al activar más veces nuestro complejo mecanismo de digestión realizaremos más gasto metabólico para asimilar un mismo número de calorías.

-Evita la ansiedad de estar muchas horas sin comer y que al final termines devorando el contenido del plato sin una correcta pauta de masticación y posterior digestión.

Estas han sido las razones que han consolidado este hábito como inherente a una correcta alimentación alejada del exceso calórico. Pero lo cierto es que no hay estudios científicos que lo avalen y hoy en día está más que cuestionado por los expertos en nutrición.

Igual no es tan bueno

Las anteriores afirmaciones parecen cargadas de lógica y sin ninguna extravagancia nutricional a la que últimamente estamos tan acostumbrados. Aunque lo que el papel sostiene igual la realidad desmiente.

Comer 5 veces al día exige de una planificación previa en un entorno y un día a día controlado. De forma que exista un equilibrio real calórico y nutricional entre todas las tomas, esto incluye a la parada de media mañana y a la merienda. La realidad suele distar mucho de este deseo. Lo cierto, es que los quehaceres diarios nos sumen a la mayoría en una espiral de prisas e improvisaciones que impiden la correcta planificación de las comidas. Pero, además, vivimos en un entorno donde los alimentos ultraprocesados e hipercalóricos nos abruman por cualquier ambiente que nos movamos. Estos alimentos suelen convertirse en la opción más sencilla y compatible con nuestro horario de forma que el bocado de media mañana suelen ser unas galletas atiborradas de azúcar y la merienda un snack que rebosa calorías.

Se ha comprobado que, en muchas ocasiones, las 5 tomas diarias derivan en un incremento del consumo calórico y consecuente tendencia a engordar. Esta paradoja es parecida a la que ocurrió con la moda de los alimentos 'light', la falsa percepción de estar tomando alimentos más saludables llevaba aparejada un incremento en su consumo por lo que se registró, en muchos casos, un aumento del sobrepeso en las personas que más consumían este tipo de productos.

Hormonalmente tampoco resulta demasiado satisfactorio, si lo que queremos es adelgazar. Se ha evidenciado que comer cada poco tiempo evita que el cuerpo movilice las reservas de forma que si nuestro objetivo es deshacernos de la grasa acumulada no iríamos por buen camino. Hoy en día se están considerando los posibles beneficios bioquímicos de los breves periodos de ayuno.

De hecho el científico Valter Longo director del 'Instituto de Longevidad de la facultad de Gerontología de la Soythern California University' propone, según sus últimos estudios, la recomendación de comer 3 veces al día solo si se está en el peso correcto, 2 si se desea adelgazar e incluso realizar un par de ayunos parciales al año para regenerar el sistema inmunitario.

Lo cierto es que los estudios sobre dietas restrictivas y diferentes tipos de ayuno están dando lugar a conclusiones interesantes como la realizada con monos Rhesus por Jeff Miller en la Universidad de Wisconsin-Madison publicada en 'Nature'. Dichos monos vivían de media un 10% más retrasando la aparición del cáncer, la diabetes o los trastornos cardiovasculares.

Conclusión

Los dogmatismos en nutrición sirven de poco y menos cuando no hay estudios concluyentes. Parece mucho más importante la capacidad que tenemos de programar las comidas diarias y si el entorno en el que nos desenvolvemos nos ofrece alternativas saludables. También si nuestras circunstancias personales son óptimas, practicamos ejercicio de forma regular o, por el contrario, nos encontramos en cualquier situación deficitaria. En conclusión, el número de comidas parece una variable secundaria en comparación con el resto.

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