Los oncólogos reclaman al Gobierno un impulso a la medicina de precisión

Pruebas a un paciente. :: YOLANDA CARDO/
Pruebas a un paciente. :: YOLANDA CARDO

Recalcan la necesidad de que se constituya una estrategia nacional para ofrecer a los pacientes los fármacos más innovadores

DANIEL ROLDÁN VALENCIA.

El descubrimiento de los biomarcadores para el tratamiento de los diferentes cánceres ha cambiado de forma radical la forma de abordaje. En el cáncer de pulmón, por ejemplo, se ha pasado a hablar de cáncer con mutación GFR o con translocación ALK. «Quiere decir que hemos logrado identificar distintas alteraciones que permiten seleccionar un tratamiento diferente para grupos de pacientes», explica la doctora Ruth Vera, vicepresidenta de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Una medicina de precisión. Los hallazgos en el laboratorio han tenido su repercusión en los fármacos, que se han especializado para atacar solo diferentes subtipos. Y con buenos resultados. El cáncer de mama metastásico HER2 positivo ha pasado de una supervivencia media de 20 meses a los 55 meses en apenas quince años.

Un salto cualitativo que se produce en todos los hospitales españoles, pero de una forma desordenada. Por este motivo, la SEOM, la Sociedad Española de Anatomía Patológica (SEAP) y la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) han reclamado al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad que establezca una estrategia nacional de medicina de precisión en cáncer con el objetivo de «establecer una planificación adecuada que garantice la calidad asistencial y la igualdad de acceso a todos los ciudadanos a los mejores tratamientos oncológicos».

Sin sobrecoste

Un plan que, según señalan los expertos, no tiene que suponer un sobrecoste para las arcas del Sistema Nacional de Salud. «Si a un grupo de cien personas le ponemos el mismo tratamiento y solo es efectivo en veinte, estás teniendo un coste tanto económico como en toxicidad para ochenta personas que no lo necesitan y que después hay que darles otro tratamiento para ver si funciona. Por eso creo que no habrá un sobrecoste, sino todo lo contrario. Se afina», apunta la doctora Vera.

Cuestión de organización

«Es una cuestión sobre todo de organización», añade el doctor José Palacios, presidente de SEAP. Un cambio que implica que los equipos profesionales sean mucho más amplios. «Científicos, expertos en derecho sanitario, en inteligencia artificial para el análisis de datos, patólogos moleculares o clínicos», enumera la doctora Vera. «Y los equipos multidisciplinares somos todos, hasta los pacientes», recalca, a su vez, Rosario García Campelo, oncóloga del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña. La doctora recalca que el papel de los enfermos es fundamental. «Con paciente informado me muevo mejor», señala García Campelo, a la que gustaría tener más posibilidades de trabajar con pacientes de otros lugares y no solo con los de Galicia.

Durante un seminario organizado por la SEOM, los especialistas apuntaron la necesidad de que el intercambio de información sobre los enfermos sea más fluido. Por ejemplo, en los ensayos clínicos. «Lo ideal sería tener una red de ensayos clínicos donde podamos compartir la información. Y si no existe esa red, que haya alguna manera de que podamos saber qué se está haciendo», recalca la doctora García Campelo. Esos compartimentos estancos también ocurren con las diferentes iniciativas para trabajar con biomarcadores. «Se crean bases de datos, pero no se comparten», comenta el doctor Palacios, que pone como ejemplo a Francia. El país vecino ha creado una red de 28 centros para investigar sobre este campo. «Nosotros les decimos (al ministerio) que no venimos a hablar de financiación, sino de organización porque están llegando muchos fármacos y es necesario que lleguen a todos», insiste el médico.

Ese es otro de los problemas que temen tanto los especialistas como los pacientes, que los fármacos no lleguen a todos los enfermos por igual por culpa del SNS tan descentralizado. «En España hay comunidades de primera y segunda. Los pacientes no tienen la percepción de recibir todos los tratamientos», añade Bernard Gaspar, presidente de la Asociación Española de Afectados de Cáncer de Pulmón. «Si mejora la calidad de vida del paciente, los costes bajan», añade.

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