La montaña rusa de infertilidad

La montaña rusa de infertilidad

La asociación Gesfera ofrece acompañamiento emocional a las parejas afectadas por el esterilidad y recorre los centros de salud malagueños asesorando sobre alternativas para alcanzar la maternidad

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Uno de los males de nuestra sociedad es el aumento de la infertilidad y una de sus principales causas es que las mujeres retrasamos cada vez más la edad para quedarnos embarazadas.

Nunca es el momento adecuado. Tenemos que terminar la carrera, luego encontrar un buen trabajo, comprar una casa donde el bebé pueda crecer....y los años van pasando. En Andalucía, según datos oficiales, la edad a la que la mujer tiene el primer hijo ha ido creciendo hasta situarse actualmente en los 31,3 años, frente a los 28,7 del año 1991. En Málaga se registran unos 2.500 casos de infertilidad al año.

Silvia Gil, terapeuta experta en infertilidad y presidenta de Gesfera, una asociación que ofrece asesoramiento y acompañamiento emocional a familias que se encuentran con diagnóstico de infertilidad, concreta que las mujeres empezamos a buscar hijos sobre los 34 años y "es a partir de los 35 cuando comienza a decrecer nuestra fertilidad, a los 37 este proceso se acelera y a los 40 comenzamos a tener dificultades serias".

Desde la asociación confirman que son las mujeres las que buscan ayuda, mientras que los hombres tratan de evitar el tema. A partir de los 35 años de edad, los hombres experimentan una disminución de un 23 % de su fecundidad, sin embargo, hay que tener en cuenta otros factores para que a partir de esta edad disminuya la tasa de fecundidad masculina y es básicamente por el no deseo de ser padres.

Cuando una pareja se pone a buscar un hijo y éste no llega, comienza un periodo de altibajos emocionales que pueden durar años, "una montaña rusa", la denomina Silvia Gil, en la que se alternan sentimientos como vacío, tristeza, enfado, soledad, culpabilidad, angustia, frustración e impotencia.

El primer paso es saber por qué no es posible la fecundación. En segundo lugar, facilitar a la pareja las herramientas para tolerar las emociones que les embargan. Silvia Gil nos revela un grave error en el que solemos caer en estos casos. "Los familiares y amigos suelen decir a la pareja que no se obsesione con el embarazo y que se tomen unas vacaciones y a la vuelta seguro que se quedan embarazos. Y esto es contraproducente porque cuando la gestación no se produce la situación se agrava", explica. Hay que evitar hacer juicios de valor y mostrarse a disposición de la pareja.

Además de este apoyo emocional Gesfera informa a las parejas de las posibilidades que tienen para ser padres, por ejemplo los tratamientos de reproducción asistida tanto públicos como privados. Gil señala que la ciencia ha avanzado a pasos agigantados en esta materia y que los tratamientos actuales son "más económicos, más rápidos y menos dolorosos". A ello se suma la proliferación de centros de reproducción asistida, sobre todo en la Costa del Sol, donde se oferta, principalmente a pacientes extranjeros, tratamientos en un entorno muy agradable.

Por otra parte, si se decide cerrar la vía biológica para la búsqueda del hijo, la terapeuta aclara que hay que resolver "el duelo de la infertilidad," pasar un tiempo de aceptación, recomponerse del duro proceso y, pasado un tiempo, abrir espacio a un nuevo proceso como la adopción o el acogimiento. Gesfera también informa de estos procesos.

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