¿Qué es la meningitis? Primeros síntomas de alerta

¿Qué es la meningitis? Primeros síntomas de alerta

El fallecimiento de un niño de tres años natural de Archidona por meningitis ha devuelto el foco a esta enfermedad, asaltando de interrogantes a muchos padres malagueños

SUR

El fallecimiento de un niño de tres años natural de Archidona por meningitis ha devuelto el foco a esta enfermedad, asaltando de interrogantes a muchos padres malagueños, inquietados por este último caso en la provincia. En el centro de salud de dicha localidad se está dando pautas a las familias para saber cómo actuar e identificar posibles síntomas. En este escenario, recopilamos la información básica difundida tanto por el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatria como por la Organización Mundial de la salud.

Según dichas entidades, las meningitis más graves están provocadas por las bacterias; entre ellas, el meningococo. Este puede tener diferentes 'apellidos' (o serogrupos), siendo el B el más frecuente en España. A tenor de als cifras de la OMS cada año se producen alrededor de medio millón de casos con 50.000 muertes.

¿Qué es la meningitis?

La meningitis es una infección que causa inflamación de las membranas que cubren el cerebro y la médula espinal. La enfermedad puede clasificarse en bacterianas, virales y micóticas (hongos), aunque en los países en desarrollo la meningitis bacteriana compromete la vida del las personas más vulnerables, como los recién nacidos, los ancianos y aquellos con trastornos de su sistema inmunológico.

La enfermedad meningococcica se desarrolla en cualquier momento del año, pero su pico es en el invierno y primavera.

¿Cómo se transmite?

El contagio del meningococo se produce por vía respiratoria, a través de las gotitas que se expulsan al toser o estornudar. Cuanto mayor y más estrecho es el contacto con una persona infectada, más fácil es el contagio, por eso los entornos más favorables para su transmisión son los ambientes escolares y familiares. Sin embargo, su capacidad de contagio no es tan alta como la de un catarro o una gripe.

El virus penetra en el cuerpo a través de los ojos, la nariz o la boca, por lo que es muy frecuente el contagio en lugares donde los niños comparten mucho tiempo, como las escuelas. Las bacterias son las responsables de la mayoría de los casos de la meningitis. En los adultos predomina el neumococo, mientras que en niños y adultos jóvenes el meningococo.

La propagación de la enfermedad se ve facilitada por el contacto estrecho y prolongado (besos, estornudos, tos, dormitorios colectivos, vajillas y cubiertos compartidos etc) con una persona infectada. El periodo de incubación medio es de 4 días, pero puede oscilar entre 2 y 10 días.

Estos son los síntomas:

Como explican desde la OMS hay personas que, durante un tiempo, pueden ser portadores faríngeos de esta bacteria sin que les produzca ningún problema. Sin embargo, en algunos individuos y en determinadas circunstancias el germen se salta esa barrera y penetra en el organismo produciendo la enfermedad.

Cuando provoca meningitis, el comienzo de los síntomas suele ser brusco con fiebre, dolor de cabeza y rigidez de la nuca, pudiendo acompañarse de náuseas, vómitos, intolerancia anormal a la luz (fotofobia) y confusión. En algunos casos se asocia a síntomas similares a los de una gripe o aparecen manchas en el cuerpo: de trata de pequeñas motas de color rojo violáceas, conocidas como petequias, en cualquier parte del cuerpo, habitualmente muy numerosas y de progresión muy rápida y que tienden a unirse entre ellas en minutos dando lugar a hematomas. La recomendación de los expertos es que ante la presencia de estos síntomas, se acuda de forma urgente a un centro sanitario.

En 2006 expertos de la revista médica 'The Lancet' apuntaron al dolor en las piernas, manos y pies fríos y palidez como indicadores de alerta que según su investigación aparecen antes incluso de los ya conocidos, como fiebre alta, vómitos, sensibilidad a la luz, dolor de cabeza y rigidez en el cuello.

En el caso de bebés y niños pequeños hay que consultar también a especialistas en caso de negativa a alimentarse, cuello rígido o por el contrario cuerpo flácido o dificultad para despertarse. También son síntomas de alarma una conducta quejosa, somnolencia o letargo, irritabilidad, y extremidades frías (manos y pies).

¿A quién afecta?

La enfermedad meningocócica afecta principalmente a los niños menores de un año. El segundo pico de la incidencia de la enfermedad se sitúa entre 1 y 9 años y el tercero en la adolescencia, de 15 a 19 años de edad. En los niños menores de 3 años la enfermedad suele tener peor pronóstico en cuanto a secuelas y mortalidad.

En el 99 % de los casos, la enfermedad se produce en personas sanas, es decir, que no tienen otras enfermedades previas. El número de nuevos casos de enfermedad por meningococo en España se mantiene estable anualmente, con cifras de 0,7 casos por cada 100 000 personas, que aun siendo bajas, son unas de las más altas de Europa.

¿Cómo se puede prevenir?

La prevención es la mejor estrategia para el tratamiento de la meningitis. Actualmente existen varias vacunas para hacer frente a los diferentes serogrupos de meningococo.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico inicial de la meningitis meningocócica puede establecerse a partir de la exploración física, seguida de una punción lumbar que muestra un líquido cefalorraquídeo (LCR) purulento. A veces se puede observar la bacteria en el examen microscópico del LCR. El diagnóstico es respaldado o confirmado por el cultivo positivo de la sangre o del LCR, las pruebas de aglutinación o la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). La identificación de los serogrupos y el antibiótico son importantes para definir las medidas de control.

El tratamiento

La enfermedad meningocócica puede ser mortal y debe considerarse siempre como una urgencia médica. Hay que ingresar al paciente en un hospital o centro de salud, aunque no es necesario aislarlo. El tratamiento antibiótico apropiado debe comenzar lo antes posible, de preferencia después de la punción lumbar, siempre que esta se pueda practicar inmediatamente. El inicio del tratamiento antes de la punción puede dificultar el crecimiento de la bacteria en el cultivo de LCR y la confirmación del diagnóstico.

Se pueden utilizar diferentes antibióticos, como la penicilina, ampicilina, cloranfenicol y ceftriaxona.

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