La eficacia de los jarabes contra la tos

La OCU advierte de los efectos secundarios de los medicamentos y recomienda tomarlos únicamente cuando la tos persiste

La eficacia de los jarabes contra la tos
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Raquel Merino
RAQUEL MERINOMálaga

Con la llegada del frío, la humedad y los resfriados que acarrean, también prolifera la temida tos. Ese molesto síntoma que suele dejar a su paso noches en vela y el cuerpo dolorido, y que provoca la impulsiva reacción de acudir al mueble de los medicamentos para atajar de raíz el problema.

Sin embargo, abusar de ellos puede resultar contraproducente, tal y como apunta la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). A veces, antes de optar por un jarabe, resultan más eficaces unas sencillas recomendaciones como chupar caramelos, sobre todo de miel y limón -ayudan a combatir la tos seca y suavizan la garganta-; utilizar humificadores para evitar que se resequen las vías respiratorias -la OCU aconseja los de vapor frío-; mantener un buen nivel de hidratación para contribuir a que la mucosidad sea más fluida; lavarse habitualmente las manos para revenir infecciones en las vías respiratorias; utilizar dos almohadas en la cama y mantener la habitación ventilada si la tos es productiva e impide la conciliación del sueño, e incluso la inhalación de vapores.

Solo si la tos persiste, hay que echar mano de los jarabes. No todos son iguales, ni sirven para lo mismo, y no siempre más es mejor. Hay que seguir al pie de la letra las indicaciones sobre la dósis y frecuencia con las que hay que tomarlos.

Los antitusígenos o antitusivos se recomiendan para cortar la tos seca. Suelen llevar dextrometorfano y cloperastina y se pueden vender sin receta médica, excepto si incluyen entre sus componentes la codeína. La codeína, como la morfina, es una sustancia que se extrae del opio o adormidera. Actúa sobre el sistema nervioso central para aliviar el dolor, pero puede ocasionar efectos secundarios como somnolencia, vómitos o mareos. La OCU incide en que los antitusígenos «con frecuencia ocasionan reacciones adversas y además están prohíbidos en menores de 12 años».

Los expectorantes o mucolíticos se suelen usar en el caso de tos productiva. Los primeros aumentan la producción de mucosidad, mientras que los segundos disminuyen su viscosidad y facilitan su expulsión. Los más conocidos llevan ambroxol, bromhexina, acetilcisteína y carbocisteína. También pueden provocar efectos secundarios como insomnio, vómitos, latidos cardíacos rápidos, incluso erupción cutánea.

La Organización de Consumidores también incluyen entre los medicamentos para la tos los combinados para la tos seca, que suelen incluir dextrometorfano y otras sustancias, como antihistamínicos, descongestionantes o paracetamol. Su eficacia es dudosa, según la OCU, y al incluir más fármacos existen más riesgos de provocar reacciones adversas.

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Remedios caseros

Quién no ha escuchado en más de una ocasión que la miel alivia la tos. Aunque son escasos los estudios que los avalen, lo que sí se ha demostrado es que la miel con limón puede resultar igual de eficaz que muchos jarabes para la tos. Se recomienda unos 2,5 ml, preferiblemente antes de acostarse.

La capacidad de algunos vegetales para contrarrestar la tos se transmitido de generación en generación. Es el caso del tomillo, por sus propiedades antisépticas, idóneas para las diferentes infecciones pulmonares; el regaliz, utilizado durante siglos para suavizar las gargantas inflamadas o irritadas; y el jengibre, por sus propiedades antistamínicas y descongestionantes. Se pueden tomar en infusiones o tés.

Por su parte, el eucalipto es una de las plantas consideradas idóneas para el tratamiento sintomático de las infecciones de las vías respiratorias, con capacidad principalmente mucolítica. Sus hojas son ricas en aceite esencial y tradicionamente se han empleado en forma de inhalaciones. Pero también hay plantas a las que se les atribuyen capacidades expectorantes, caso del orégano y el mencionado tomillo; y antitusígenas, como la malva o la amapola.

¿Y qué decir de la cebolla? Hay quiénes aseguran que colocar un recipiente con una cebolla troceada junto a la cama ayuda a mitigar la tos, pero las pruebas sobre su eficacia se basan solo en experiencias personales. Eso sí, la habitación quedará impregnada de un olor nada agradable.

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