Julián García Vargas: «En sanidad hay que abandonar el todo gratis para todos y favorecer a los que menos tienen»

Julián García Vargas. /SUR
Julián García Vargas. / SUR

El exministro de Sanidad con el PSOE entre 1986 y 1991 dice que para mejorar la sanidad pública los políticos deben escuchar y atender las propuestas de los profesionales

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Julián García Vargas, que fue ministro de Sanidad en el Gobierno socialista de Felipe González desde el 25 de julio de 1986 al 13 de marzo de 1991, pronunciará esta tarde (17.30 horas) la conferencia inaugural del IICongreso Andaluz de Derecho Sanitario, que se celebrará en el Rectorado de la Universidad de Málaga, con la participación de unos 150 expertos. García Vargas, en esta entrevista concedida a SUR, dice que es partidario de abandonar el todo es gratis para todos en sanidad y favorecer a los que menos tienen. El exministro considera que los políticos deberían atender las propuestas de los profesionales como modo de resolver los problemas sanitarios.

¿Cómo ve usted el panorama de la sanidad española en general?

–Lo veo con preocupación y con esperanza, porque ha pasado por una temporada de reducción de gasto y, sin embargo, ha reaccionado y se ha adaptado muy bien a esa situación.

¿Qué aspectos son los más preocupantes en estos momentos?

–Por un lado, que en algunas comunidades ha habido un aumento de las listas de espera y, por otro, están las diferencias regionales en gasto que se han hecho muy acusadas.

Desde su punto de vista, ¿cómo se podría atajar el problema de las listas de espera?

–Lo que ha ocurrido en los años de crisis es que el sistema sanitario público ha sido capaz de hacer lo mismo con menos recursos.No se ha reducido el número de altas quirúrgicas, de intervenciones en general, de consultas de atención primaria o de consultas especializadas. Todo se ha mantenido muy bien, a pesar de hacerlo con menos dinero. Eso ha sido gracias a muchas pequeñas reformas llevadas a cabo por los gerentes y por los profesionales. La evidencia de lo que le digo es que las listas de espera no han aumentado tanto como se podría haber previsto.

¿Hacia dónde se dirige el Sistema Nacional de Salud?

–Si se escucha a los de siempre, se dirige a pedir más dinero para seguir haciendo lo mismo. Y esa no es la solución. Hay que pedir un poco más de dinero, pero para hacer las cosas de manera distinta, tal como hemos probado que sabemos hacer. Ha habido muchas microrreformas acometidas por gerentes y profesionales que hay que analizar y consolidar, porque en cada comunidad se han llevado a cabo de forma distinta. Por lo tanto, lo más importante sería crear comisiones de trabajo para identificar lo que se ha hecho bien en estos años y consolidarlo. Luego habría que abordar con rapidez la compra de tecnología, porque, en muchos casos, la que hay se ha quedado anticuada; hay que reponerla lo antes posible.

¿Qué medidas cree que hay que adoptar para mejorar la sanidad pública en su conjunto?

–En primer lugar, hay que abordar la gobernanza del sistema de otra manera. Para ello, es necesario que el Consejo Interterritorial de Salud sea un poco más operativo. En segundo lugar, hay que abandonar el todo gratis para todos, y en todos los lugares, y ser más proactivos en favor de los que menos tienen. Detectar problemas de pobreza a través de la sanidad es fácil, pero actuar no es tan sencillo. Debería unirse más la asistencia sanitaria con la asistencia social.

Cuando dice que todo gratis a todo el mundo no puede ser, ¿se refiera usted a copagos?

–Los copagos deberían establecerse no para todo el mundo, sino en función de la renta de cada uno. No estoy a favor de la política de darles todo gratis a los jubilados, con independencia de la pensión que cobren.

Pero usted sabe que eso no resulta políticamente correcto. Los gobiernos temen perder votos si llevan esa medida a la práctica.

–Claro, pero contra eso hay que luchar. Se hace esa política para las personas mayores, pero no se ayuda igual a las familias monoparentales, normalmente dirigidas por mujeres que nunca han tenido un trabajo estable y que no pueden acogerse a la reducción del pago de los medicamentos.

¿Qué otras actuaciones habría que acometer en sanidad?

–Es necesario un programa de estrategia nacional de salud que, partiendo de las deficiencias, haga una comparación entre los servicios más eficientes y los menos y establezca una serie de inversiones en favor de los que menos recursos tienen en términos de tecnología y de resultados. Además, hay que favorecer a los profesionales y servicios que mejor lo hacen. En último lugar, hay que analizar los resultados y lograr que los servicios compitan entre sí.

¿Qué opinión le merece la sanidad pública andaluza?

–Creo que lo hace bastante bien. Pese a que el gasto por persona que tiene es 500 euros más bajo que el País Vasco, los resultados de morbilidad y de listas de espera son positivos.

¿Considera que debería de haber un pacto por la sanidad entre todos los partidos políticos?

–Soy escéptico para creer que eso sea posible en este momento. ¡Ojalá se pudiera! Yo abogó por un pacto más sencillo, en el que participen los profesionales con sus propuestas. Y que los políticos atiendan esas peticiones. Como los problemas sanitarios de todas las comunidades son parecidos, las críticas entre ellas no conducen a nada. Habría que intentar identificar los problemas comunes y solucionarlos simultáneamente preguntando a los profesionales cómo los resolverían ellos.

Los profesionales se quejan de que no se les consulta a la hora de la toma de decisiones.

–Y es verdad. Por eso, yo insisto tanto en que se haga caso a los profesionales. Hay que promocionar y premiar su actitud de trabajo. Habría que intentar modificar el sistema retributivo y el sistema de personal, haciéndolo más flexible, para premiar a quienes mejor lo hacen y no a todos por igual.

¿Qué le parece el complemento de exclusividad de los médicos, que se mantiene en Andalucía?

–Considero que es algo positivo si tiene como consecuencia una mayor actividad de los profesionales que tienen exclusividad sobre los que no la tienen.

¿Es usted optimista o pesimista cara al futuro sanitario?

–Yo soy muy optimista, porque el sanitario es un sector que ha funcionado magníficamente bien en los años de crisis, el que mejor lo ha hecho en ese tiempo. El mérito ha sido de los profesionales de acuerdo con los gerentes. Creo que los políticos no han sabido explicar lo bien que se ha hecho en sanidad en los años de crisis. Eso hay que extenderlo a la ciudadanía, que se ha adaptado bien a los recortes aplicados.

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