Se busca chica joven en Málaga para donar óvulos

Se busca chica joven en Málaga para donar óvulos

En el 40% de las reproducciones asistidas se recurre al óvulo de una donante. La alta demanda ha potenciado la búsqueda de mujeres jóvenes. Los reclamos publicitarios proliferan, entre otros sitios, en Universidad de Málaga. Las jóvenes se someten a un tratamiento médico y reciben a cambio una compensación económica. Hablamos con algunas de estas donantes

ELENA PÉREZ HITA

Un reportaje que apareció en televisión despertó la curiosidad de Teresa por la donación de óvulos. Con 19 años decidió ir a una clínica de fertilidad para donar sus óvulos. "En la Universidad organizaban un intercambio a Sudamérica y yo quería ir, necesitaba el dinero porque mis padres no podían ayudarme". Una entrevista, ánalisis de sangre y pruebas ginecológicas fueron los primeros trámites para ver si era apta y compatible con una receptora que buscara sus características. "Me llamaron al momento, soy morena con los ojos marrones, no sé si eso ayudaría", cuenta Teresa, que ahora tiene 23 años. Una enfermera que trabaja en una de las clínica especializadas en ello explica que el color de piel, ojos, estatura, peso, edad y grupo sanguíneo son los únicos datos que las receptoras pueden conocer de las donantes. "Las futuras madres eligen donantes que tengan características parecidas a las suyas".

Así sucedió con Elvira, una joven de 24 años. "Acudí a una clínica para donar óvulos y cuando dije que media 1,50 se quedaron sorprendidos. No me volvieron a llamar". Después de eso ha donado dos veces más en otra clínica con éxito y sin ninguna molestia. "Hay chicas que sufren más durante el proceso. Para mí fue como la sensación que tienes en un día fuerte del periodo, no descarto volver a donar para mí fue algo bonito". Elvira no quiere ser madre por eso pensaba que compartir su fertilidad para ayudar a otra mujer a concebir un hijo era algo que tenía que hacer."Conozco una pareja que tuvo problemas de fertilidad, no sólo lo hago por el dinero, aunque también ayuda".

La ley no permite pagar por óvulos, pero las donantes reciben una compensación por las molestias causadas y gastos de desplazamiento

La ovodonación es el proceso por el cual una mujer recibe un óvulo de donante para poder concebir. Esta es la técnica con mayor tasa de éxito y se realiza en el 40% de los casos. En España hay cerca de 800.000 parejas con problemas de fertilidad que acuden a clínicas de reproducción asistida para cumplir su sueño de ser padres. Un sueño que tiene al menos un precio de 5.000 euros por intento. La ley vigente no permite pagar por óvulos pero las donantes reciben una compensación económica por 'las molestias posibles causadas y los gastos de desplazamiento'. Esta va desde 700 hasta 1.100 euros, dependiendo de la clínica.

Donantes y expertos coinciden en que si no fuera por la compensación económica probablemente no habría donaciones. No es difícil encontrar reclamos publicitarios en Málaga para encontrar donantes: en marquesinas, autobuses, vallas publicitarias... Algunas clínicas se anuncian en el entorno de la Universidad para encontrar perfiles de mujeres jóvenes. En España, se puede ser donante de óvulos desde los 18 años y hasta los 35, según la Ley vigente de Reproducción Asistida.

Cartel publicitario en el Campus Universitario de Teatinos
Cartel publicitario en el Campus Universitario de Teatinos / Elena Pérez Hita

El proceso para donar

Es un proceso largo y aparentemente inocuo, medicación diaria y algunas inyecciones que las donantes se administran en casa antes de la punción ovárica. "No es lo mismo que donar sangre y que te den un bocadillo", explica Alicia -prefiere no dar su verdadero nombre- "no deja de ser un proceso que termina en un quirófano". "Yo doné con 18 años recién cumplidos por la Seguridad Social, necesitaba el dinero para pagar la matrícula de la universidad". Ahora, con 23 años, Alicia ya lo ha hecho dos veces, pero tras la última cuenta que no repitiría. "Me dieron 3 o 4 pastillas y me quedé medio zombie, no me enteré de la punción pero cuando llegue a casa lloré de dolor". En la segunda punción sus óvulos no habían madurado del todo y la intervención fue más complicada.

Algo parecido le ocurrió a Charlie Masdeu que con 27 años decidió donar y que contó su experiencia en su blog. "Tuve muy mala suerte", explica a SUR.es. El día de la intervención, Charlie se despertó de la anestesia pero no habían podido extraer ni un óvulo. "Tuve que volver a las 48 horas para volver a internarlo, los efectos secundarios fueron horribles, tuve contracciones y sentí como si mi adbomen fuera a explotar".

Al mes las mujeres producen un óvulo fértil; con la medicación, las donantes pueden llegar a producir hasta 20 óvulos

Lo que le ocurrió a Charlie se trata del síndrome de hiperestimulación ovárica, uno de los riesgos que conlleva la intervención. "Es algo que sucede a pocas pacientes", explica una experta que trabaja en una de las clínicas. Al mes las mujeres producen un óvulo fértil y con la medicación las donantes pueden llegar a producir hasta 20 óvulos. "Esta sobreestimulación puede dar lugar a hinchazón del vientre, mareo, cansancio, una sensación premenstrual aguda e incluso contracciones en el peor de los casos".

A través de la vagina se punciona un folículo -un saco que contiene los óvulos-, mediante aspiración se extraen y se llevan al laboratorio. Por regla general, una donante comparte dos receptoras, es decir, por punción y transferencias los embriones fecundados irían a parar a dos mujeres distintas. "La diferencia es que cada óvulo se fecunda con la muestra de semen de sus parejas correspondientes", puntualiza la experta.

Según el Registro que realiza la Sociedad Española de Fertilidad, en 2015 se hicieron 12.428 punciones para extraer óvulos de donante y de estas nacieron 10.000 bebés. Fernando Prados, coordinador del Registro Nacional de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) indica que el porcentaje de nacidos gracias a la donación de óvulos en España es ya del 2,4%.

La clave de la edad: "Cuando podemos no queremos, y cuando queremos no podemos"

"La demanda de óvulos es cada vez mayor", reconoce Agustín Ballesteros, presidente de la SEF. El retraso de la maternidad "es cada vez más frecuente" por motivos de pareja, laborales, económicos o personales. A mayor edad las probabilidades de embarazo disminuyen debido a la disminución de la cantidad y calidad de los ovocitos. "Por eso se necesitan con mayor frecuencia óvulos de donantes", asegura.

Las donantes son chicas jóvenes, de una media de 23 años que utilizan la compensación económica para pagar sus estudios. "En esta edad la fertilidad de la mujer es óptima en la mayoría de los casos", explica Fernando Prados. Por su parte, las receptoras tienen una media de 40 años, hecho que reduce drásticamente la posibilidad de ser madre de forma natural.

La edad para ser madre por primera vez se ha retrasado de forma acentuada de los 25 hasta los 32 años, según los últimos datos del INE. La calidad de los óvulos a partir de los 35 años se reduce mes a mes. Ante este panorama y con el respaldo legal actual, se ha producido un auge de las clínicas de fertilidad en España, donde conviven 231 centros.

Aunque la ovodonación es una técnica muy exitosa, algunos expertos apuntan a que el futuro podría estar en la vitrificación (congelación de los propios óvulos cuando la mujer es joven para implantárselos cuando desea ser madre). Una técnica no exenta de polémica, ya que algunas multinacionales como Facebook o Apple lo han potenciado entre sus empleadas para que retrasen la maternidad. En España, un grupo de empresas valencianas también ha llegado a un acuerdo con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) para ofrecer condiciones ventajosas a las mujeres que quieren congelar sus óvulos.

El concepto de la maternidad para las donantes

Las donantes coinciden en que saber que ayudan a otra mujer a ser madre motiva mucho durante el tratamiento y eso también compensa. El sobre con el dinero es el premio final tras un proceso que no termina igual para todas. Algunas repetirían, otras ni se lo plantean, pero todas se sienten satisfechas.

La ley estipula que solamente puede haber nacidos de cada donante seis hijos vivos, aunque que nunca sabrá si el embarazo se llegó a producir. Así piensa Elvira:"No creo que haya dejado 'x' hijos por el mundo, ni lo sé ni quiero saberlo". "Nunca pensé: puede que haya un hijo o hija mío por ahí", cuenta Teresa. Para ella la maternidad es otra cosa muy distinta: "Me gustaría ser madre, pero en otro momento".

Ser donante de óvulos supone responder a veces a preguntas de los curiosos sobre el proceso, el dolor o los sentimientos encontrados. "A la gente le parece curioso", explica Alicia. "Me dijeron '¡tía, qué mal rollo pensar que tienes hijos por ahí!' Pero yo contesto que no son mis hijos porque yo no los he parido, aún así no me importaría conocer a esos niños, para mí no supone nada emocionalmente". "Hoy en día cuando lo comentas con amigos o con tu parejas te dicen que estás loca. No es algo que esté bien visto aunque no lo entiendo. A mí me parece algo bueno, no me importa que la gente lo sepa; no tengo de qué avergonzarme, al contrario".

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