Diario Sur

Siete posturas diarias que nos machacan el cuerpo

Las malas posturas diarias terminan pasando factura al cuerpo.
Las malas posturas diarias terminan pasando factura al cuerpo. / SUR
  • El abuso de gestos cotidianos puede acarrear importantes patologías. Repasamos algunos malos hábitos para que sepamos identificarlos y remediarlos

Consultar el móvil, trabajar con el portátil o conducir son tareas cotidianas. ¿Pero adoptamos las posturas correctas para no machacar nuestro cuerpo y esquivar patologías más o menos importantes, algunas incluso crónicas? El volumen de pacientes que acude a rehabilitadores y fisioterapeutas con dolor de cuello, espalda, muñeca y rodilla asociado a malos hábitos es más frecuente de lo que pensamos. Por lo general, no prestamos atención a la manera en la que desarrollamos gran cantidad de gestiones diarias, aunque la salud nos vaya en ello. Veamos algunos malos hábitos para que sepamos qué problemas acarrean y cómo podemos evitarlos.

Cruzar las piernas

No es ni bueno ni malo. Todo depende del tiempo en el que permanezcamos en esa posición. El jefe del Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación del Hospital Quirónsalud Marbella, Marcos González, insiste en esta idea: «No hay ninguna postura extremadamente mala ni extremadamente beneficiosa, todo depende del tiempo y de los condicionantes que esa postura tenga». Normalmente son las mujeres las que abusan de este gesto que afecta a su espalda (ya que obliga a cargar todo el peso en un solo lado haciendo que la columna se incline) y a sus articulaciones (puesto que provoca un pinzamiento de la articulación de la cadera). Esta postura tan femenina también puede acarrearnos problemas circulatorios al dificultar el retorno venoso, favoreciendo la aparición de edemas.

Para evitar estos efectos negativos es importante que seamos conscientes del daño que produce adoptar esta postura de forma constante y, al sentarnos, tratar de mantener la espalda erguida para no sobrecargarla ni generarle tensión. Ya sabes, a la hora de cruzar las piernas vigila el tiempo en el que permaneces en esa posición.

Agachar la cabeza para consultar el móvil

Es un flaco favor para nuestras cervicales. Según un estudio reciente elaborado por el médico estadounidense Kenneth K. Hansraj, jefe de cirugía de la columna vertebral del centro New York Spine Surgery & Rehabilitation Medicine, y publicado en Surgical Technology International, pasamos una media de dos a cuatro horas al día con el cuello encorvado de forma antinatural para consultar nuestro móvil. Según este médico las cervicales soportan una presión de entre 12 y 27 kilos cada vez que agachamos la cabeza para ver la pantalla, lo que se traduce en un desgaste más rápido de las cervicales.

La utilización inadecuada y prolongada de ‘smartphones’, pero también de ‘tablets’, portátiles y ordenadores conduce anualmente a las consultas de los especialistas a un gran número de pacientes aquejados por las denominadas ‘enfermedades tecnológicas’. De hecho, existe el síndrome ‘Text neck’ (cuello de texto), causado por inclinar la cabeza para escribir mensajes en el móvil y que puede suponernos desde dolor y rigidez cervical a cefaleas y dolor de espalda, entre otros problemas.

Abusar del portátil

En este caso el tamaño sí importa. El abuso del portátil conlleva unos riesgos a tener en cuenta. El jefe del Servicio de Fisioterapia y Rehabilitación del Hospital Quirónsalud Marbella afirma que, al ser un elemento más pequeño que el ordenador de sobremesa y no permitir modificaciones de espacio entre el teclado y la pantalla, pueden desencadenarse molestias de origen biomecánico con el uso prolongado. Como norma general, lo ideal es que las pantallas estén a la altura de los ojos «sin que tengamos que cambiar la posición de nuestra cabeza, ya que al hacerlo condicionamos el resto del cuerpo». Abusar del portátil, advierte el especialista, puede desembocar en un «deterioro importante del sistema osteoarticular y muscular de nuestra espalda».

Usar el ratón sin almohadilla

El llamado síndrome del túnel carpiano es el principal problema asociado al uso del ratón sin la típica almohadilla que podemos adquirir de forma independiente o asociada a la alfombrilla. Marcos González explica que este síndrome está relacionado con la hiperextensión de la articulación de la muñeca y la comprensión que hacemos sobre el dorso, «donde existen estructuras nerviosas y vasculares que inciden en esta patología relativamente habitual». Este síndrome lleva aparejado una desagradable colección de síntomas, entre ellos, hormigueo y adormecimiento de la mano o dificultades en la habilidad de los dedos, además de dolores que pueden volverse crónicos. El especialista añade que el uso del ratón provoca que el brazo trabaje con elevación del hombro, lo que puede desencadenar también problemas cervicales.

Sentarnos de cualquier forma

Los problemas asociados a una mala posición al sentarnos son muy variados. Debido tanto a la propia configuración de las sillas como al tiempo que pasamos encima llega el momento en el que de manera irremediable nos dejarnos caer sobre el respaldo, perdiendo tono en la musculatura que tiene que mantener las curvaturas de nuestra columna vertebral. El especialista de Quirónsalud Marbella apunta que «esa atrofia va a provocar que las articulaciones intervertebrales estén trabajando mal y con los elementos de fijación en ‘off’ (hipotónicos)». Además habrá musculaturas que por esa posición mantenida «van a estar acortadas». ¿Consecuencia? A largo plazo, tendremos todas las papeletas para que se produzca un deterioro y una artrosis de esas articulaciones intervertebrales, una deshidratación de los discos por una posición mantenida en acuñamiento y se desencadenen las temidas y dolorosas hernias. Las zonas más típicas: L5-S1, L4-L5, C3-C4, C5-C6 y C6-C7. ¿Pero entonces cómo debemos sentarnos? González anima a experimentar con una pelota tipo a las que se usan en pilates y observar cómo se comporta nuestro cuerpo cuando está encima, porque esta será una buena posición para sentarse: la espalda está relajada pero activa (trabajando para mantener la verticalidad y las curvas fisiológicas).

Conducir a una distancia muy próxima o muy alejada de los pedales

Estos son dos hábitos a evitar. Si conducimos a mucha distancia de los pedales podemos tener molestias de tipo ciático. Un dolor que irradia desde la parte lumbar-glútea por la cara externa de la pierna hasta incluso el pie por un exceso de estiramiento mantenido sobre el nervio ciático. Conducir muy pegado a los pedales tampoco es nada recomendable por la tensión de la musculatura de los hombros y por la flexión mantenida más allá de casi los 90º en las rodillas. Lo ideal: adoptar una posición neutra en la que no haya ningún grupo muscular ni nervioso en excesivo estiramiento.

Usar zapatos de tacón

Los tacones forman parte de los armarios zapateros de todas las mujeres. Estilizan la figura y tienen el poder de modificar cualquier ‘look’ acentuando su atractivo. Junto a estas ventajas hay que tener en cuenta también las importantes lesiones a las que se enfrentan aquellas féminas que utilizan este calzado a diario durante toda la jornada. Es evidente que un calzado con tacón alto favorece la sobrecarga en el antepié y ayuda a la formación de juanetes y dedos en garra. Otros problemas quizás menos evidentes son acortamientos musculares del gemelo y del tendón de Aquiles y fascitis plantar o aumento de la curvatura lumbar y cervical. Según el especialista Marcos González, un tacón adecuado para usarlo de forma prolongada durante el día no debería sobrepasar los tres centímetros.