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España logra el séptimo puesto en la clasificación mundial de la salud

Pasillos de un hospital español.
Pasillos de un hospital español. / Archivo
  • Basada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el país aún flaquea en obesidad infantil, la lucha contra el sida o su abuso de tabaco y alcohol

Una clasificación global de países según 33 parámetros relacionados con la salud y el desarrollo sitúa a España como el séptimo mejor del mundo. Por delante tiene a Islandia, que lidera la lista, y a Singapur, Suecia, Andorra, Reino Unido y Finlandia. Además, según el trabajo, que publicó ayer la revista The Lancet tras anunciar sus resultados en la Asamblea General de Naciones Unidas, también es una de las regiones que obtiene un resultado más destacado en relación a su grado de desarrollo. Su situación sanitaria está, por tanto, sustancialmente por encima de la de otros países de su nivel.

El estudio está basado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, un conjunto de 17 objetivos globales, con 169 metas específicas y 230 indicadores propuestos que acordó la Asamblea General de Naciones Unidas hace un año con el propósito de cumplirlos antes de 2030. Son el reemplazo de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que guiaron las políticas de desarrollo internacional entre el 2000 y el 2015 y que consiguieron resultados irregulares e incompletos. En este caso, se han usado 33 medidores que van desde el acceso a vacunas a la tasa de obesidad infantil o el número de muertes violentas. A cada una se le asigna una puntuación del 0 al 100, y entre todos se calcula una nota media. Islandia obtiene 85 y España se queda en 82. Por comparación, Italia tiene 78, Francia 77 y EE UU 75.

«Este análisis independiente identifica a los países que lo hacen bien y a los que lo hacen peor para ayudar a dirigir las políticas públicas y las inversiones de los donantes, además de ofrecer una base sobre la que medir los avances para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 188 países», afirmó Stephen Lim, investigador del Instituto de Métrica y Evaluación Sanitaria (IHME) la Universidad de Washington (EE UU) y director del trabajo.

Aunque la mayoría de resultados de España son positivos, los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecen criterios en los que los resultados son pobres. Los investigadores han constatado que el país registra una tasa excesivamente elevada de obesidad infantil y no cuenta con suficientes medidas para combatirla -le dan un 33 sobre 100-. También considera que está lejos de poder cumplir el reto de eliminar por completo la transmisión de VIH entre personas -le asigna un 49-. Otras notas bajas vienen por el número de fumadores y de bebedores patológicos de alcohol.

Los últimos veinte

Además de una clasificación basada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los autores han creado un 'Índice Sociodemográfico' que clasifica a los países por su situación socioeconómica general -basada en la renta per cápita, el índice de fertilidad y la tasa de educación media obtenida hasta los 15 años-. Con ambas medidas, calculan qué países obtienen resultados mejores de los esperados. España es uno de ellos. De los pocos, junto a Portugal, Jordania, Malta, Maldivas y Timor Oriental, que rebasan en diez puntos su expectativa.

Diecisiete de los primeros veinte países de la clasificación son europeos -a la lista se suman Canadá, Singapur y Australia- y de los veinte últimos, diecinueve son africanos -el otro es Afganistán-. Estos últimos fallan en prácticamente todos los indicadores.

Los autores han destacado también, en líneas generales, qué países están cumpliendo ya algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el ámbito de la salud. Casi dos de cada tres, por ejemplo, han logrado reducir sus tasas de mortalidad infantil y maternal hasta cifras razonables. Pero menos de uno de cada cinco ha eliminado por completo el raquitismo infantil. Ninguno ha conseguido eliminar por completo enfermedades infecciosas como la tuberculosis o el VIH, ni reducir a cero la obesidad infantil o la violencia de género.

«El trabajo debería servir de referencia para todos», indicó Christopher Murray, director del IHME. «Es fundamental que cada año, durante los próximos quince años, los países se hagan responsables de los objetivos a los que se han comprometido sus líderes».

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