Un ‘robot’ español para que Jens pueda andar

El niño Jens, con el exoesqueleto que le permitirá caminar. /Inés Baucells
El niño Jens, con el exoesqueleto que le permitirá caminar. / Inés Baucells

El hospital Sant Joan de Deu de Barcelona estrena el primer exoesqueleto infantil del mundo para las atrofias musculares

CRISTIAN REINO

El pequeño Jens tiene 5 años. Sufre atrofia muscular espinal de tipo 2, lo que quiere decir que no puede caminar como todos los niños de su edad. Sin embargo, gracias a un exoesqueleto, una especie de robot fijado en sus piernas, ha conseguido caminar y apartarse por un momento de su silla de ruedas, que le acompaña a todos los sitios, a su colegio o a la piscina, a la que acude con sus compañeros de clase. Su vida ha cambiado de manera radical en los últimos meses.

Por ello, ayer, ante una nube de fotógrafos durante la presentación del avance científico en el hospital de Sant Joan de Deu en Barcelona, hacía el signo de la victoria con su mano izquierda. Su madre dice que la mirada le cambió el día que consiguió dar unos pasos. Con el exoesqueleto no se cansa e incluso le da más energía. Su padre aseguró que gracias a la ciencia al pequeño se le ha abierto el cielo. Cuando tenía un año, los médicos le diagnosticaron atrofia muscular espinal de tipo 2, la segunda enfermedad neuromuscular más frecuente en la infancia. La padece uno de cada 10.000 bebés nacidos, y no tiene cura. Hay unas 1.500 familias afectadas en España.

Hasta ahora, los tratamientos consistían en intentar retrasar la aparición de complicaciones. No obstante, el hospital de Sant Joan de Déu en Barcelona presentó ayer el primer exoesqueleto del mundo que puede ayudar a andar a Jens y a todos los niños que sufren la misma enfermedad. Cuando le diagnosticaron su enfermedad, los médicos dijeron a los padres que no había nada que hacer. Ahora se les ha abierto una puerta a la esperanza.

El exoesqueleto funciona como un robot. Tiene diez motores y pesa 14 kilos y se adapta como una estructura a las piernas y al tronco del niño. Hace las funciones de cada músculo y de los tendones.

«Es un robot que se acopla al cuerpo del niño de tal manera que hay una interacción entre la persona y el robot. Es lo que se dice una interacción perfecta: la persona pone lo cognitivo y el robot el motor», según afirmó Elena García, co-fundadora de Marsi Bionics, una empresa creada a partir del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la firma Escribano. «Más allá de lo físico, el uso de este robot tiene mucho impacto psicológico en los pacientes, ya que les permite hacer algo que pensaban que nunca podrían hacer», añadió.

Retrasar la degeneración

La función de este dispositivo, añade la experta, «no es rehabilitar, sino retrasar la degeneración que conllevan este tipo de afecciones neuromusculares». Más bien sirve para que el paciente tenga una buena forma física, por si un día se da el milagro y se descubre una cura para la enfermedad.

Por ello, el hospital Sant Joan de Déu ha diseñado un programa según el cual los pequeños que participen realizarán tres entrenamientos semanales. El centro médico evaluará si en ese tiempo ha mejorado la calidad de vida de los niños, cómo ha tolerado su cuerpo el uso continuado de este aparato y si realmente se han frenado los efectos secundarios de la atrofia muscular.

De momento, este avance técnico no se va a comercializar. Pasará un año hasta que consiga los certificados europeos para su uso. En principio, su implantación empezará en hospitales y más tarde ya será de uso particular, si bien su alquiler podría rondar los 2.800 euros, aunque podría ir a la baja en función de la demanda.

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