Los robos en el Primark de Gran Vía mantienen en jaque a la Policía Nacional

Los policías, que se conocen bien la tienda, atienden el aviso por robo. /ISABEL PERMUY
Los policías, que se conocen bien la tienda, atienden el aviso por robo. / ISABEL PERMUY

Los agentes se quejan de la dejadez de la empresa, a la que viene reclamando mayores medidas de seguridad. Las prendas ni siquiera tienen alarmas

CARLOS HIDALGO

La Policía Nacional está desbordada ante los numerosos robos que se registran en el Primark de Gran Vía desde su apertura en octubre del año pasado. Pero además de desbordad, la Policía esta harta de la dejadez que muestran los responsables de la tienda de esta multinacional irlandesa con los que ya ha mantenido muchas conversaciones y a los que se les ha pedido expresamente que mejoren su seguridad porque la inoperancia en materia de vigilancia de la empresa obliga a destinar medios públicos policiales a ese enclave, tal y como informó el diario ABC.

Las respuestas de la multinacional irlandesa son siempre buenas palabras e intenciones; pero no cristalizan en medidas. Un ejemplo: en el Primark de Gran Vía, el mayor de España, hay solo un guardia privado por planta, más los que se dedican a controlar las cámaras de seguridad. Y el comercio cuenta con cinco pisos.

En concreto, se denuncian, solo producidos en ese Primark, unos 270 hurtos o robos en la comisaría de Leganitos al mes. Dos centenares, aproximadamente, se corresponden a sustracciones de prendas o complementos puestos a la venta. El resto, unas 70, a la acción de carteristas sobre clientes. Raro es el día que la tienda no está llena hasta los topes.

«Se ha convertido en el punto con más hurtos del distrito de Centro, al menos en lo que a establecimientos comerciales se refiere. Las cosas siguen mal, lo cual significa que Primark no ha hecho nada de lo que prometía al respecto. Tiene unas deficiencias de seguridad mínimas que no cubren. Por ejemplo, no tienen alarmas en las prendas. Valen más esas alarmas que los propios productos», se queja otra fuente policial.

Lo más curioso es que existen foros de internet y grupos de WhatsApp para robar en el establecimiento. El truco más común es comprar un producto mínimo, por ejemplo unos calcetines, y utilizar esa misma bolsa de la tienda para meter otras prendas, a sabiendas de que no van a «pitar» al salir. En octubre, nada más inaugurarse, se multiplicaban mensajes en Twitter de este calibre, sobre todo de jóvenes: «Me han dicho que han abierto un Primark de cinco plantas en Gran Vía. Si se puede robar tan fácil como en los demás, será como tener un desván»; «Vamos al Primark de Gran Vía a robar, ¿quién se apunta?»; «Tengo que ir a robar al Primark de Gran Vía», o «Al nuevo Primark de Gran Vïa le van a robar más cosas de las que le van a comprar».

La otra cara de la moneda la reflejan las víctimas de los carteristas, alrededor de 25, que operan aprovechando la muchedumbre. Suelen ser búlgaras, rumanas o los clásicos españoles de toda la vida.

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