La diva de Instagram

Retrato de una joven Cindy Sherman./EFE
Retrato de una joven Cindy Sherman. / EFE

Cindy Sherman, pionera del ‘selfie’, abre al público su cuenta en la red social

IÑAKI ESTEBAN

Si alguien puede reclamarse pionera del ‘selfie’, esa es Cindy Sherman. Y puede hacerlo sin tener que pelearse con nadie, porque esta estadounidense de 63 años empezó a fotografiarse a sí misma –sin parar– a mediados de los años setenta, y aún lo sigue haciendo con un impacto único y sin antecedentes en el mundo del arte.

Fue en esa década cuando se retrató con chaquetas cruzadas y sombreros al estilo del cine clásico de Hollywood sobre el fondo de rascacielos de Nueva York; o con botas altas y media melena pop, pero en la cocina y con la bolsa de la compra caída sobre el suelo. Interpretando a estos personajes de películas inexistentes, reveló los clichés sobre las mujeres en la cultura popular. Y con el mismo gesto bajó los humos creativos del artista en una época saturada de imágenes, pues Sherman venía a decir que todo lo que uno podía imaginarse seguramente ya había sido creado. Lo expuso, por cierto, de una manera muy singular y distinta a lo visto hasta entonces.

La artista neoyorquina que empezó a retratarse en los 70 y reveló los clichés sobre las mujeres se muestra ahora en la cama de un hospitalo con la piel estirada

Por una copia de una de las series de esa época, el Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA), que le dedicó un gran retrospectiva en 2012, pagó un millón de dólares. Su récord en las subastas pasa de los tres millones, algo muy poco frecuente en la fotografía. Las fotos de aire grotesco con figuras repugnantes –incluidas en la muestra que desarrolló la Sala Rekalde de Bilbao en 1996– y las de millonarias envejecidas cuyo exceso de maquillaje subrayan su coqueteo con la vulgaridad continuaron la carrera de esta artista, considerada como la reina de la fotografía posmoderna quizá con permiso de Nan Goldin.

Fotos actual de Cindy Sherman en la que prefiere mostrar una imagen grotesca.
Fotos actual de Cindy Sherman en la que prefiere mostrar una imagen grotesca. / Instagram

Que Instagram y los ‘selfies’ hayan tomado la relevancia que ahora tienen la situaba en la obligación de definirse ante el uso masivo y global del autorretrato. Y lo hizo en 2016. Le parecían «vulgares», demasiado evidentes, autobiográficos y por tanto, desde su punto de vista, sin interés. Parece que ha cambiado de opinión. Hace casi un año abrió una cuenta privada en la red social a raíz de un viaje a Japón, y ahora la ha hecho pública para que todo el mundo pueda acceder a unas 600 fotos realizadas con su móvil. Si bien no tiene tantos seguidores como Lady Gaga, esta amiga íntima del fallecido Lou Reed, pareja del cantante de The Talking Heads David Byrne, ha alcanzado en un mes más de 120.000 seguidores. Puede que no sea la reina de Instagram, pero sí una de sus divas.

Por una copia de una de las series de esa época, el MoMA pagó un millón de dólares

Nadie ha conseguido sacarle una declaración que explique ese cambio. Por las fotos que ha colgado, se ve que ha encontrado en la red el instrumento para seguir con esas transfiguraciones horrorosas de sí misma en las que está embarcada desde hace un par de décadas. En una de esas instantáneas, la nueva diva artística de la red social aparece con arrugas muy pronunciadas sobre la cama de un hospital, enchufada a varios cables. En otra, se fotografía en el mismo lugar pero con la piel estirada, como si se hubiera hecho un ‘lifting’ radical.

¿Salto a las exposiciones?

Según ‘The New York Times’, desde que se bajó la ‘app’ Facetune, que permite el retoque de la imagen moviendo el dedo sobre la pantalla, no es la misma. También utiliza Perfect365, una aplicación que simula cómo queda el uso del maquillaje seleccionado. Para darle un toque personal, ha sustituido el formato cuadrado de las fotos en instagram por el rectangular o panorámico (el 16:9).

¿Qué hará con esas imágenes? ¿Las llevará a formato físico? ¿Formarán parte algún día de una exposición? ¿Hasta qué punto y de qué manera pueden considerarse ya parte de su obra? Su compañero de generación Richard Prince ya ha pasado sus fotos de Instagram a la galería, en concreto a Gagosian, una de las preferidas de los ultrarricos. Acostumbrada a utilizar su estudio con vistas al río Hudson de Nueva York y actuar en él como actriz, directora, guionista, estilista, maquilladora, peluquera, decoradora y encargada de la iluminación, si Sherman da el salto de Instagram a la sala de exposiciones –¿incluirá los comentarios?– su obra daría un paso de gigante. Pero nadie sabe en qué dirección.

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