Queso manchego... de México

La disputa de la UE con México para que respete la denominación de origen española atasca la negociación para renovar su tratado de comercio. Allí elaboran su propio ‘manchego’

Copia mexicana del queso manchego/RC
Copia mexicana del queso manchego / RC
ICÍAR OCHOA DE OLANO

Si hubiera que hacer una compilación de alimentos emblemáticos de la rica y extensa gastronomía española, el queso manchego engrosaría indefectiblemente ese listado. Su Denominación de Origen se ocupa de garantizar a los consumidores de todo el mundo que este producto redondo, bandera de Castilla-La Mancha, cumple con los estándares de calidad y se elabora en esa región de Albacete, Ciudad Real, Cuenca y Toledo en la que Cervantes puso a trotar a Don Quijote y a Sancho Panza. Sin embargo, resulta que a más de 9.000 kilómetros de distancia de esta tierra de gigantes y molinos, en México, también lo hacen. En realidad, despachan como ‘manchego’ un queso hecho a base de una mezcla de leche de vaca y oveja, y cuyo origen es 100% azteca. Un fiasco en toda regla.

Los números

340 son los productos europeos con Denominación de Origen para los que Bruselas exige a México su aceptación. De ellos 63 son españoles, como el queso manchego.

14.000 toneladas se elaboran al año de genuino queso manchego. El 60% (unas 8.000 toneladas) se exporta. La mitad, a Estados Unidos. México solo compra unas 75 toneladas.

La Unión Europea quiere poner coto a una práctica que viene a ser allí el mezcal nuestro de cada día. No quiere que se siga dando gato por liebre. Pero no solo en lo concerniente al manchego. Europa comercializa unos 340 productos con sus respectivos sellos de calidad (63 de ellos españoles) en la república norteamericana y Bruselas quiere que los reconozca, los acate y los ponga a la venta con esa información bien clara en el etiquetado. Porque no solo ciertos manchegos que se venden en las faldas de Sierra Madre no son de La Mancha; tampoco algunos roquefort son de Francia o determinados parmesanos, de Parma. El menú es más largo. La bautizada como ‘guerra de los quesos’ no se limita al postre. La disputa se extiende a aceites de oliva, mantequillas, vinos y espumosos.

Con las cosas de comer no se juega y la intención de la UE es que no se pueda llamar a un queso ‘gouda’ si no es de los Países Bajos, ‘feta’ si no es griego o ‘manchego’ si no es de La Mancha. Pero, por ahora, sus pretensiones han chocado con el muro de hormigón del Gobierno de Enrique Peña Nieto. Muchos de estos productos son muy demandados en México y las pérdidas económicas que acarrearía para las factorías del país, para su industria láctea y para las multinacionales estadounidenses que distribuyen allí serían sustanciosas. En el caso del manchego, varias empresas se dedican allí a fabricar quesos a los que luego bautizan con ese nombre. Otras hacen lo propio con un jamón que hacen pasar por ‘serrano’. Visto desde este lado del Atlántico, estas falsificaciones culinarias, además de engañar al consumidor, limitan la entrada de los productos genuinos a un sugerente mercado compuesto por nada menos que 120 millones de clientes potenciales.

El queso manchego original,
El queso manchego original, / RC

Los sellos de calidad de los productos gastronómicos europeos son el gran arenal en el que lleva meses encallada la negociación que mantienen la UE con la nación azteca para renovar su Tratado de Libre Comercio. Estaba previsto que el nuevo acuerdo se cerrara en 2017, pero el escollo de las denominaciones de origen –un requisito que el Viejo Continente exige en todos los pactos de la misma naturaleza desde el que rubricó con Corea del Sur en 2011– lo mantiene aún en el aire. El enquistamiento de esas conversaciones se concentra, en concreto, en una veintena de productos. Entre ellos, el queso manchego.

George Clooney y el tequila

«Comparar un queso ‘manchego’ de allá con uno auténtico, de aquí, es como si yo me comparara con George Clooney», ilustra con gracejo el secretario de la Denominación de Origen Queso Manchego, organismo bajo cuyo paraguas trabajan 750 ganaderías que miman a 540.000 ovejas manchegas y cuya leche nutre a 63 queserías. La cadena permite que cada año se produzcan 14.000 toneladas del afamado queso, «de cuyo prestigio se aprovechan para usurpar nuestro nombre y hacer negocio», denuncia a este periódico Santiago Altares.

En defensa de sus intereses, México alega que el término ‘manchego’ es un concepto genérico. «Resulta muy fácil decir eso. Lejos de serlo, manchego significa que es originario de una comarca natural, La Mancha. Y así lo hemos hecho saber en nuestro escrito de respuesta a los negociadores de ese país», explica. El ‘número dos’ de la Denominación de Origen critica amargamente la «falta de reciprocidad» de la república norteamericana con los productos extranjeros. «Mientras que la UE protege sus sellos de calidad, como el tequila –no permitiría que aquí se comercializara un destilado bajo ese nombre–, allí no te reconocen y te plagian», enfatiza Altares, quien teme un acuerdo a la canadiense, en el que la UE acabó transigiendo en lo relativo al queso feta. «Aceptaron que puedan llevar ese nombre los quesos de ese tipo no elaborados en Grecia, siempre que agreguen ‘canadiense’ en su etiqueta. No queremos eso. Es una estafa al consumidor», advierte.

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