¿Qué provoca una plaga de medusas?

Socorristas de Cruz Roja izan la bandera amarilla
Socorristas de Cruz Roja izan la bandera amarilla / JOSÉ IGLESIAS

Un biólogo explica que la clave durante los meses de verano está en el viento

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

Ver ondear un bandera amarilla en una playa de Málaga es algo bastante común. El aviso, que alerta a los bañistas de que tengan precaución a la hora de darse un chapuzón, puede verse en días tranquilos, en los que el mar está completamente en calma. Sin corrientes peligrosas, la amenaza son las medusas, que en no pocas ocasiones se han convertido en unas indeseadas protagonistas.

Hasta la fecha, no se han alcanzado los espectaculares niveles de 2012, pero desde hace un par de años sí que se vienen registrando picos puntuales que incomodan a los usuarios de las playas. Jesús Bellido, biólogo del Aula del Mar, recuerda cómo las medusas destacaron, sobre todo, a finales de la temporada de 2015, cuando un gran enjambre de estos animales se desplazó desde el este del litoral malagueño hasta la parte oeste. Miles de ejemplares de medusas recorrieron la costa durante varias semanas, destacando su presencia en zonas como Marbella, Estepona o Manilva. De hecho, en este último municipio se quintuplicaron en un solo mes las atenciones por picaduras.

Las picaduras

Pero, ¿a qué se deben repuntes de este tipo? Los grandes aumentos se deben a una razón esencial: el viento. Así lo explica Bellido, quien precisa que si predominan corrientes de levante y de componente sur,los ejemplares de estos animales que se encuentran en el litoral se acercan hasta la costa. De hecho con los vientos de poniente y terral el comportamiento es diferente. Por ejemplo, en este último caso aleja mar adentro la superficie del agua, que es más cálida, y hace que emerjan las 'aguas de profundidad', que son mucho más frías.

Sin embargo, las circunstancias que provocan el incremento de la presencia de las medusas van mucho más allá. Aunque la clave del aumento de estos animales en las costas malagueñas esté sobre todo relacionado con el viento, Bellido indica que la gran explotación en la pesca también ayuda a su proliferación. «Por un lado hace que desaparezcan los depredadores de las larvas de las medusas que se encuentran en el plancton, como son por ejemplo las sardinas o los jureles, mientras que por otro, al haber menos peces, también tienen ellas más alimento en el mar», apunta el biólogo.

La mano del hombre en esta escalada del número de medusas también se deja sentir con las construcciones sumergidas en los litorales, como es el caso de los espigones. Y es que estas estructuras dentro del agua conforman «un buen hábitat para ellas a la hora de la reproducción, ya que necesitan un enclave estable y duro en el que asentarse para ello».

En 2012 hubo un repunte espectacular / SUR

La contaminación de las aguas también es favorable para que las medusas se multipliquen. El biólogo señala que son especies generalistas que consumen «lo que le echen», mientras otras perecen. Pero este incremento en el número de medusas no solo tiene lugar en el Mediterráneo, sino que es una situación que se da a nivel global. El calentamiento que se está produciendo en los océanos es favorable para estos animales, cuya evolución es solo una muestra del cambio que se está produciendo en los mares del planeta por la acción humana, según afirma Bellido.

«Lo de las medusas es lo más llamativo, pero va más allá. Por ejemplo, la gente que comenta que cuando eran chicos cogían coquinas en la orilla y ahora no hay ni una o los pescadores que años atrás capturaban más peces en menos tiempo y con recursos menos modernos que los que disponen ahora. El mar es el medio más desconocido y aún no sabemos las consecuencias de lo que hacemos en él», concluye.

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