El primer hogar de Gaudí

Restauradores en la Casa Vicens de Barcelona. :: Enric Fontcuberta / Efe/
Restauradores en la Casa Vicens de Barcelona. :: Enric Fontcuberta / Efe

La Casa Vicens de Barcelona, el proyecto con el que se estrenó el arquitecto catalán, abre sus puertas al público

CRISTIAN REINO

En 1883, el mismo año en que Antoni Gaudí se hizo cargo de las obras de la Sagrada Familia, cuya finalización está prevista para 2026, el arquitecto catalán diseñó su primera vivienda. Fue la Casa Vicens, la residencia de veraneo que el agente de bolsa Manel Vicens mandó levantar en el barrio de Gracia, en Barcelona, y que ahora abre sus puertas al público convertida en casa museo. En 15 días, la ruta de Gaudí en Barcelona, formada por la Sagrada Familia, el Parque Güell, la Casa Batlló, la Pedrera o el Palacio Güell, entre otros, tendrá un nuevo punto de atracción con la Casa Vicens, cuyos propietarios presentan como la «casa manifiesto» del genio de Reus (Tarragona). La Casa Vicens forma parte de la nómina de obras patrimonio de la humanidad de la Unesco que hay en Barcelona: ocho, seis de los cuales son obra de Gaudí.

La historia de la casa comienza hace 132 años, cuando Manel Vicens encarga a Antoni Gaudí la construcción de una casa de veraneo para la familia. Los planos se presentaron en febrero de 1883 y el proyecto vio la luz en 1888. A la muerte del propietario, la vivienda quedó en manos de su viuda y 10 años después la adquirió la familia Herrero Jover. En 2014, la compró la entidad bancaria Morabanc Andorra, que ha invertido en la rehabilitación 4,5 millones.

Está considerada una de las primeras obras maestras del modernismo, y en ella Gaudí dejó la impronta del que sería su estilo arquitectónico, donde la naturaleza juega un papel clave como fuente de inspiración. Un extremo que se manifiesta en cada rincón de la casa. Los elementos naturales se integran en el conjunto, consiguiendo que la naturaleza entre en la casa.

«La casa abandera una libertad estilística inusitada en su época de construcción, evidencia la evolución creativa posterior del arquitecto y anticipa otros movimientos coetáneos de la vanguardia europea de finales del siglo XX», afirmó ayer el director de la Casa Vicens, Joan Abellà, durante la reinauguración del edificio. «En ningún caso se ha buscado mimetizar el estilo gaudiniano de la casa y, como consecuencia, desvirtuarlo, sino que, bajo una ornamentación neutra y continua muy contemporánea, pone en equilibrio los dos proyectos, el de Gaudí y el de Serra de Martínez (encargado de la ampliación, en 1925), conectados a través de una nueva escalera», señala David García, el arquitecto jefe del proyecto.

La visita a la casa tendrá un coste de entre 16 y 19 euros y la previsión es que reciba unos 150.000 visitantes anuales, «un máximo de 500 personas por día y unas 60 por hora para que no haya nunca más de cien personas en el interior», según sus responsables. Lejos de las cifras de la Casa Batlló, que recibe en torno a un millón de visitas al año, o la Sagrada Familia, cuyas obras contemplan 4,5 millones de turistas cada año.

Fotos

Vídeos