Playa Mussolini

Carteles con proclamas fascistas en la playa Punta Canna de Chioggia. :: R. c.

La Policía italiana obliga a retirar los carteles con apología del fascismo en un chiringuito del noreste del país

DARÍO MENOR

Al restaurante 'Casa Pepe' de Despeñaperros, culmen de la exaltación franquista y del nacionalismo español, le ha salido un competidor en Chioggia, una localidad del noreste de Italia. Se trata de la playa 'Punta Canna', cuyos carteles y proclamas por megafonía haciendo apología del fascismo y de Benito Mussolini levantaron una tormenta política que provocó ayer la retirada forzosa de estos mensajes. La polémica coincide con la llegada a la Cámara de los Diputados de un proyecto de ley para prohibir la propaganda de la ideología nazi y fascista, dirigida especialmente a acabar con la venta de objetos con la figura del 'Duce'.

El cartel del aparcamiento de la playa 'Punta Canna' ya daba una idea de lo que el visitante iba a encontrar dentro: «No tocar las pelotas. Máxima educación. Zona antidemocrática y a favor del régimen». En Italia no hace falta especificar de qué régimen se está hablando: todo el mundo sobrentiende que se refiere al período de Mussolini en el poder, una época catastrófica para el país, pero que sigue contando con sus nostálgicos. Uno de ellos es sin duda Gianni Scarpa, el empresario que gestiona la concesión de la playa donde ha montado el chiringuito 'Punta Canna', con capacidad para 650 tumbonas. En Italia estos establecimientos de pago son habituales, pues aunque la costa es pública, el Estado concede la explotación de la misma por largos períodos de tiempo. Esto hace difícil encontrar un hueco en la arena para colocar la sombrilla sin tener que rascarse el bolsillo. De duchas y lavapiés públicos mejor ya ni hablar.

Según desveló el diario 'La Repubblica', en esta particular playa de Chioggia existía una habitación a la que se prohibe el paso diciendo que se trata de una «cámara de gas» y carteles en los que podía leerse: «Reglas: orden, limpieza, disciplina, severidad»; «defender la propiedad disparando a la altura de un hombre, ¡si no te gusta me importa un bledo!»; o «servicio sólo para los clientes, si no, porrazo en los dientes». Incluso había esta cita del poeta fascista Ezra Pound: «Si un hombre no está dispuesto a correr ningún riesgo por sus ideas, o sus ideas no valen nada o es él el que no vale nada».

Los clientes del 'Punta Canna', entre los que están prohibidos los niños y abundan los cuerpos de gimnasio con tatuajes de simbología fascista, veían 'amenizada' su estancia con mensajes de Scarpa por megafonía cada rato. Iban desde el insulto a la democracia, diciendo que le da «asco», hasta proclamas contra los toxicómanos, que para él «hay que exterminar», pasando por críticas a la «basura humana del mundo, que es el 50% pero por fortuna aquí no entra». Tampoco el Papa se libraba de sus soflamas: «¿Que quiere construir puentes y no muros? Le construimos uno nosotros de Roma a Buenos Aires, así lo devolvemos al lugar de donde ha venido».

Distintas asociaciones pusieron el grito en el cielo ante la 'playa del régimen' y consiguieron que ayer la Policía obligara a Scarpa a quitar los carteles y a que no diga más mensajes por megafonía. Los echarán de menos los clientes que abarrotaban este pasado fin de semana el establecimiento, encantados de pasar el verano rodeados de imágenes e ideas de Mussolini.

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