Picasso ya no es nombre de coche

Picasso ya no es nombre de coche

Después de dos décadas, Citroën deja de bautizar su popular monovolumen con el apellido del genio malagueño

ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Aquel verano de 1958, Manuel Mejido, un joven periodista mexicano, logró la proeza de concertar una entrevista con Pablo Ruiz Picasso. Pidió un coche prestado para llegar hasta la residencia del artista en el sur de Francia, fue recibido por el genio, obtuvo su entrevista, pero durante un par de horas Picasso desapareció de su vista, cuando regresó, ya para la despedida, Mejido comprobó que el artista había pintado una girnalda sobre la carrocería azul del vehículo que le habían dejado, incluso estampó su firma en la trasera del coche, un Citroën DS.

Justo 60 años después, la rúbrica del malagueño está presente en más de dos millones de vehículos de la marca francesa en virtud del acuerdo alcanzado hace dos décadas entre los herederos del artista y Citroën para bautizar con el apellido del pintor su modelo más popular: el monovolumen C4 (antes Xsara) Picasso. El convenio toca ahora a su fin y con él también parece cerrarse un episodio que ha llegado a enfrentar a varios descendientes del artista, ya que algunos no han visto con buenos ojos el uso del apellido para estos fines.

Aunque las cifras del acuerdo entre Citroën y la familia Picasso nunca se han divulgado de manera oficial, varios medios han calculado que el convenio ha supuesto un desembolso cercano a los 20 millones de euros por parte de la compañía a los herederos del artista. Sea como fuere, ahora Picasso dejará de dar nombre a los vehículos de la marca gala, ya que Citroën ha anunciado su intención de cambiar la denominación de estos modelos. Así, el C4 Picasso pasará a llamarse Citroën C4 SpaceTourer y el Grand C4 Picasso será el Grand C4 SpaceTourer.

La compañía ha justificado su decisión en una estrategia de “unificar su oferta” en este segmento de vehículos. Así, las factorías de Citröen dejarán de estampar la firma del artista en la carrocería de estos vehículos. Una firma que el propio Picasso había dejado cuarenta años antes en otro coche de esa misma marca, cuyo paradero, por cierto, es hoy un misterio.

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