Diario Sur

El 13 por ciento de los adolescentes admite haber agredido físicamente a sus padres

Javier Urra durante la ponencia que ofreció ayer en el XII Congreso de la Abogacía.
Javier Urra durante la ponencia que ofreció ayer en el XII Congreso de la Abogacía. / SUR
  • Un experto apunta a la falta de normas en la familia o la inmediatez de la sociedad como algunas de las razones que provocan esta situación

El problema de la violencia filio-paternal es un tabú del que ha comenzado a hablarse en los últimos años. De hecho, existen incluso programas de televisión en los que se conocen de primera mano historias reales de jóvenes que la ejercen sobre sus progenitores. Estas situaciones se dan cada vez más en una sociedad en la que el 13 por ciento de los adolescentes españoles admiten haber agredido físicamente a sus padres, una cifra que se eleva hasta un 40 por ciento cuando se trata de violencia a nivel emocional.

Así lo aseguró ayer Javier Urra, psicólogo forense en la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y en los Juzgados de Menores de Madrid, durante una conferencia que ofreció en el marco del XII Congreso Jurídico de la Abogacía, que organiza estos días el Colegio de Abogados de Málaga en el palacio de congresos de Torremolinos. Al respecto, explicó que la mayoría de los agresores son varones, con edades comprendidas entre los 16 y los 18 años.

Urra, que analizó durante su ponencia la situación de la violencia filio-paternal o ascendente, insistió en la importancia de la educación que reciben los menores para evitar que se produzcan estas agresiones: «Existe una incapacidad de los padres a la hora de tener que decir que no, de poner límites. Cuando se da un conflicto se creen que pueden hablar de igual a igual, que la familia es una democracia, cuando no es así».

Al final, aseguró que los padres acaban cayendo en el chantaje, algo que suele ocurrir, sobre todo, después de que los adolescentes atraviesen un episodio dramático. El forense recordó el caso de un joven malagueño de 16 años que padecía diabetes y que amenazaba a sus padres con no inyectarse la insulina si no le compraban lo que quería.

Considera el psicólogo que la sociedad actual empuja a este tipo de situaciones y explicó que ésta se caracteriza por el hecho de que haya muchos derechos y pocos deberes, marcada además por la inmediatez en la que se quiere todo «aquí y ahora», sin que exista una cultura del esfuerzo para lograrlo.

Afecta, señaló, a jóvenes de todo tipo de nivel socioeconómico, entre los que sí se repiten una serie de patologías, como trastornos obsesivo compulsivo o incapacidad de autodominio. Una situación que ha llevado a que las denuncias ante la Fiscalía por este tipo de agresiones se hayan multiplicado por dos en los últimos años.

Sobre cómo contrarrestar esta situación, el experto lo tiene claro: «La solución se encuentra en poner límites a los menores y otros aspectos como enseñarles a aceptar la frustración. También es bueno por ejemplo que vayan a un campamento para que conozcan la austeridad o que acudan a un hospital a ver a niños enfermos, para empaparse de realidad». La de Urra fue solo una de las más de 40 ponencias que se ofrecieron ayer en el que se ha convertido en el congreso referencia de la abogacía en España, que en su XII edición ha logrado superar la cifra de 1.600 participantes. El programa de esta cita, que arrancó ayer y concluye hoy, se divide en 31 secciones formativas que dan contenido especializado a 66 conferencias y tres mesas redondas.

En el programa del congreso se contemplan asuntos de actualidad, como la crisis de los refugiados, que se trata desde la perspectiva de las comisiones de Derechos Humanos y de Extranjería. Asimismo, se analizan otros de interés, como la violencia de género, temas bancarios o urbanísticos, incorporándose como novedad este año las secciones de Derecho y Bienestar Animal y la de Nuevas Tecnologías.