La dura salida del túnel de Oxfam

Una tienda de Oxfam en Londres./REUTERS
Una tienda de Oxfam en Londres. / REUTERS

El director ejecutivo de la ONG en el Reino Unido anuncia su marcha para final de este año y reconoce el «fracaso» de no haber protegido a las mujeres en Haití hace seis años | La crisis provocó la pérdida de unos 1.200 socios en España, aunque la entidad reconoce que ya comienza a producirse nuevas altas

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

La última pieza cayó el pasado miércoles. Mark Goldring, director ejecutivo de Oxfam Reino Unido, comunicaba que abandonará su puesto a final de año debido a la crisis que golpea a la organización por culpa del escándalo de la contratación de prostitutas en Haití por parte de cooperantes de la ONG tras el terremoto de 2010. Incluso un informe interno no descartaba la presencia de menores. Los responsables fueron invitados a marcharse de la organización, después de que se realizara una investigación interna que no salió entonces a la luz. «Siento ira por el impacto del abominable abuso de poder de esos individuos en Haití en 2011 y el fracaso de Oxfam a la hora de proteger a mujeres que estábamos allí para defender», indica Goldring en su carta de despedida. Ocupaba su cargo desde 2013.

«Además de aprender las lecciones, Oxfam GB necesita ganarse de nuevo la confianza del público, restablecer relaciones y recuperar nuestra propia voz (...) Es el momento de un nuevo líder», afirma de forma clara Goldring en su misiva. El golpe a la organización en el Reino Unido ha sido «muy duro». El propio director ejecutivo reconoció en marzo, durante su comparecencia en el Comité Parlamentario de Desarrollo Internacional, indicó que unos 7.000 socios se habían dado de baja por culpa del escándalo. En España, donde Oxfam Intermón no está afectada directamente por el escándalo en la isla caribeña, la ola también llegó. Cerca de 1.200 personas perdieron su confianza en el buen hacer de la ONG y dejaron de colaborar con ella. Una situación que, tres meses después de que 'The Times' desvelara el caso, comienza a remitir. «En la actualidad, el nivel de altas está siendo similar al que teníamos antes de la crisis y el reto es recuperar a las personas que han perdido la confianza en nosotros. Al final del año veremos el resultado», señala Pilar Orenes, directora adjunta y responsable del departamento de Personas y Organización de Oxfam Intermón.

La cifra:

236.000
socios y colaboradores económicos tiene Oxfam Intermón, según señala la última memoria correspondiente a los ejercicios 2016-2017.

Porque todo hace indicar que la crisis que ha azotado al Tercer Sector -otras ONG, como Médicos Sin Fronteras, e instituciones como Unicef se han visto afectadas de alguna manera- va a tener una serie de consecuencias. «Al final va a ver una regulación, ya sea nacional o europea. Va a ser casi inevitable», apunta Alberto Andreu, profesor de la Universidad de Navarra que ha participado en una sesión del Máster Ejecutivo en Reputación Corporativa de este centro docente.

Este experto en reputación corporativa compara lo que ha pasado con Oxfam con lo que sucedió hace tres lustros con Enron, aunque «el resultado final será bastante diferente». La compañía energética acabó desapareciendo, con 21.000 empleados despedidos y muchos en la bancarrota porque eran accionistas y se llevó por delante a la consultora Arthur Andersen. «No creo que Oxfam desaparezca. Pero sí creo que comparten muchos errores, como desoír las voces internas, ocultar información relevante -interna y externamente-, tener prácticas «reprochables y sobrevalorar sus fortalezas». El profesor Andreu explica que en el caso de la compañía texana se acabó con una regulación para «buscar mucha más transparencia» por parte de las compañías. En el caso de las ONG, vaticina que ocurrirá algo similar. «Solo en el Reino Unido, Oxfam recibió 340 millones de administraciones públicas. Al final el regulador interviene para saber qué pasa con ese dinero», indica Andreu, que considera que lo que se va a ganar es en transparencia.

Una claridad que las propias ONG tendrán que aplicar, además de unos controles más exhaustivos. «Estamos seguros de que estos casos no volverán a pasar porque nuestros sistemas han mejorado, al igual que los protocolos. Ahora tenemos líneas confidenciales de denuncia, equipos para investigar, sancionar y proteger a las víctimas. Nos hemos comprometido a fortalecer todos los sistemas de contratación de personal, para buscar las mejores referencias», explica Orenes. Medidas que también han tomado o están estudiando su implantación otras ONG. «Lo que le ha pasado a una, nos puede pasar a cualquier», explica una fuente de otra organización a nivel mundial.

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