Un neumático para toda la vida

La NASA fabrica una rueda elástica para futuras misiones en Marte. Ni se pincha ni se deforma

Una de las pruebas realizadas con todoterreno. /NASA
Una de las pruebas realizadas con todoterreno. / NASA
JOSEBA VÁZQUEZ

El aspecto guarda una enorme similitud con el de las cotas de malla de los guerreros medievales. Pero, a diferencia de aquellas, la rueda fabricada por la NASA para instalar en sus vehículos de exploración marciana no lleva hierro forjado. El material, bastante más sofisticado como corresponde a los tiempos, consiste en una aleación de níquel y titanio que da como resultado «una malla elástica a nivel molecular». Tras realizar las pruebas pertinentes, sus creadores afirman que el nuevo producto «no se pincha, es más ligero, no lleva aire y puede soportar una deformación excesiva sin daños permanentes».

Lo explican el ingeniero Colin Creager y el científico Santo Padula, dos de los principales responsables del proyecto. Más ventajas: el invento cuenta con «memoria de forma», lo que le permite recuperar su estado original después de pasar por encima de rocas, piedras o cualquier otro obstáculo agresivo. Este ‘neumático superelástico’, tal y como ha sido bautizado por sus promotores, «puede soportar más carga que los tradicionales, sin perder tracción ni hundirse en la arena o la tierra», según afirma la web oficial de la agencia espacial de Estados Unidos después de realizar los ensayos pertinentes en todoterrenos.

La malla está fabricada con una aleación de níquel y titanio.
La malla está fabricada con una aleación de níquel y titanio.

Es decir, asistimos al nacimiento de la rueda que no precisa repuesto. En un tono más pomposo, la NASA se refiere a su propia creación como «la reinvención de la rueda». No se trata, en realidad, de una producción exclusiva suya. El Centro de Investigación Glenn, uno de los diez principales dentro del organismo aeronáutico americano, lleva trabajando en este prototipo más de una década en colaboración con Goodyear, multinacional con sede en Ohio dedicada a la fabricación de neumáticos para todo tipo de vehículos. Es, por ahora, el último paso en una carrera que dio comienzo en 1970, cuando el primer vehículo espacial incorporaba ocho ruedas de malla de alambre rígido con radios tipo bicicleta y tacos metálicos para la tracción. Después de lustros de ajustes, la NASAno ha acabado de dar con el ingenio idóneo para sus exploraciones espaciales. Los neumáticos rígidos del ‘Mars Rover Curiosity’, empleado en 2013, presentaban aplastamientos y fisuras al año de su uso.

También en la Tierra

El problema habrá quedado resuelto si las prestaciones del nuevo producto se ajustan a la promoción que de él está haciendo la NASA. El gran secreto, dicen, es la aleación de níquel y titanio, un material que se utiliza en gafas de sol y con el que ya trabajan ciertas marcas tecnológicas con el fin de lograr dispositivos plegables.

La agencia espacial de Estados Unidos piensa en esta rueda para sus futuras misiones de exploración en Marte, el planeta en el que tiene ahora centrados sus esfuerzos. Pero servirá igualmente, claro, para rodar sobre la superficie de la Luna y, con el tiempo, no se descarta llegar a incorporarla en vehículos terrestres. No tanto en los turismos, pero sí en equipamientos pesados: camiones y grúas de construcción, tractores agrícolas, todoterrenos e, incluso, como sustituta de los neumáticos de avión y de automóviles militares. Para ello será necesario rebajar el coste de esta rueda indestructible. La NASA no lo ha desvelado, pero nadie duda de que andará a la altura de las nubes. O de Marte.

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