Mayweather y McGregor: El negocio del siglo

A unas horas del combate que enfrentará a Floyd Mayweather y el campeón de la UFC Conor McGregor, los guantes están en alto. Mientras el irlandés calienta las redes sociales, ‘Money’ espera rodeado de fans en el ‘Girl Collection’, su club de ‘strippers’

Hay quien ha echado cuentas y asegura que el combate de este sábado moverá cerca de 650 millones de euros. /R. C.
Hay quien ha echado cuentas y asegura que el combate de este sábado moverá cerca de 650 millones de euros. / R. C.
Inma Cuesta
INMA CUESTA

Cuando Floyd tenía nueve meses, sus padres le pillaron en la cuna con los brazos en guardia y, según han contado, aquel día supieron que su hijo se convertiría en uno de los mejores boxeadores del planeta. Cuarenta años después, entre peras locas y sacos, una máxima preside su gimnasio:«49 lo intentaron y 49 fallaron». Es la mejor manera de resumir la historia del chaval de Michigan que ha logrado escribir su nombre con letras de oro en el Olimpo del cuadrilátero.

Floyd Mayweather –antes conocido como ‘Pretty Boy Floyd’, hoy simplemente como ‘Money’– atesora cinco campeonatos mundiales, de cinco categorías distintas, y está a punto de engordar aún más su leyenda si logra ganar su próximo combate. Este sábado, en el T-Mobile Arena de Las Vegas, un multiestadio capaz de dar cobijo a 20.000 personas, ‘Money’ se enfrentará a Conor McGregor, un luchador irlandés de las artes marciales mixtas de 29 años, tan provocador como osado, que se ha convertido en una suerte de estrella galáctica y en el orgullo de buena parte de sus compatriotas. Lo hará en una pelea que, a pesar de que en las primeras semanas no parecía que fuera a cumplir con las expectativas, va camino de convertirse en el negocio del siglo. A la espera de saber lo que ocurrirá en solo unas horas, ya hay quien ha echado cuentas y estima que el combate podría mover cerca de 650 millones de euros.

El joven McGregor, que trabajó como fontanero hasta que a los 18 años se quitó el mono, aparcó la caja de herramientas y se convirtió en el rey de la UFC –Ultimate Fighting Championship, la mayor competición de artes marciales mixtas del planeta–, deberá medirse con el ídolo del cuadrilátero en su campo. Y, aunque al irlandés le sobran ganas y coraje, pocos (o ninguno) de la nutrida legión de seguidores del noble deporte de los puños le auguran la victoria. De hecho, además de sus incondicionales, solo el director de la Comisión de Nevada, Bob Bennett, cree que hay razones de peso que hacen del muchacho un buen oponente para Mayweather.

«Con la primera hostia que le dé Mayweather va a flipar», dice Javier Castillejo, campeón mundial de los pesos medios por la AMB y de los superwelter por el CMB, dos logros que muy pocos han sido capaces de alcanzar. A Castillejo, ‘El Lince de Parla’, le parece que el combate guarda escasas similitudes con el deporte que ama y muchas con la pasta. «¿Qué tiene que ver el boxeo, un arte, uno de los deportes olímpicos más antiguos de la historia, con algo como lo que hace ese irlandés... que no sé ni cómo llamarlo?», dice, y pone como ejemplo que el baloncesto y el balonmano, por mucho que en ambos casos se juegue con un balón, son disciplinas completamente distintas. ‘El Lince’ apuesta por que ‘Money’ se quitará de en medio a McGregor en el momento exacto en el que decida hacerlo. «En cuanto empiece a estar harto de hacer el indio y le entren ganas de cenar, lo dejará fuera», asegura, convencido de que, por muy hábil que sea el irlandés en lo suyo, el boxeo supera lo que hace la rutilante estrella de la UFC.

Mucho dinero

¿Dónde?
El T-Mobile Arena, el escenario en el que ‘Money’ y ‘Notorious’ se verán mañana las caras, es un pabellón gigantesco situado en Las Vegas (Nevada, Estados Unidos). El estadio comenzó a construirse en 2014, abrió sus puertas en abril de 2016 bajo el patrocinio de la compañía de telecomunicaciones y costó 370 millones de euros.
3.000
Hay que andar bien (económicamente hablando) para plantearse acudir al combate y pagar los 3.500 dólares, algo menos de 3.000 euros, que cuesta la entrada más barata. Y hay que andar sobrado para pensar en hacerse con una butaca en la zona que se conoce como ‘ring side’, porque allí no se vende una por menos de 8.500 euros, y ni siquiera es la localidad más cara. Si uno quiere acceder a la zona platino, deberá soltar 13.000 euros. La organización espera recaudar cerca de noventa millones solo por la venta de entradas.
421 millones de euros.
Algunas estimaciones iniciales sitúan en esa cantidad los ingresos por PPV. Eso supone que mañana pagarán por ver en pantalla la pelea más de cinco millones de personas, algo más de los 4,6 millones que pagaron por presenciar el Mayweather-Pacquiao en 2015. ‘Opensport’ y ‘BeIN Connect’ emitirán en directo para España la velada por 12 euros. La retransmisión comenzará a las cuatro de la mañana del domingo, hora española, y se estima que el ‘combate del siglo’ comience sobre las 05.30.
36
Si en el último ‘combate del siglo’, el Pacquiao-Floyd, los patrocinadores soltaron 18,4 millones de euros, esta vez se especula con que no bajarán de 36. Y es que solo el precio de venta del patrocinio principal de la pelea asciende a 10 millones de dólares (8,5 millones de euros). Por ese dinero, la compañía colocará su logo en el centro del ring del T-Mobile Arena, en la –poca– ropa que llevarán las chicas que pasean por el ring para anunciar el round en curso, en dos de las cuerdas y en las dos esquinas libres.
Los que mueven el negocio.
Tres empresas se han asociado para rentabilizar el espectáculo: Mayweather Promotions-Showtime (asociados), la T-Mobile-MGM (asociados) y la UFC. Están convencidas de haber dado con el negocio del siglo.

La realidad es que ‘Notorious’, el nombre con el que se conoce a McGregor, además de pelear con unas normas que no son las suyas, deberá hacerlo en un escenario muy distinto al que está acostumbrado. Los luchadores de la UFC se enfrentan en un octágono de 69 metros cuadrados, con 9,7 de largo y 1,82 de alto, de modo que lo que se conoce como ‘jaula’ es mucho más grande que el cuadrilátero de seis por seis en el que mañana cruzará guantes con Mayweather.

Y no será ese el único problema al que se enfrentará McGregor. Castillejo cree que a alguien que ha sido capaz de derrotar a Manny Pacquiao, Óscar de la Hoya, Shane Mosley, el Chino Maidana o Miguel Cotto no puede quitarle el sueño un gladiador de artes marciales. Como él piensa el mismísimo Mike Tyson, que augura que al irlandés «lo van a matar boxeando».

Mucho más ricos

Lo que nadie pone en duda es que, pase lo que pase en el T-Mobile Arena, ninguno saldrá perdiendo: tanto Mayweather como McGregor se acostarán mañana mucho, muchísimo más ricos de lo que se levantaron. Analistas de todo el planeta mantienen que, como Floyd está retirado, no arriesga nada. Por el contrario, si, como pronostica la mayoría, vence sin problemas a su adversario, redondeará su glorioso palmarés, además de meterse al bolsillo más de cien millones de dólares (85 millones de euros al cambio). Un dinero que le vendrá de perlas al derrochador ‘Money’.

«Al irlandés lo van a matar boxeando. Para Floyd será un paseo» mike tyson, boxeador

«Con la primera hostia que le suelte Mayweather va a flipar» javier castillejo, boxeador

«Conor McGregor es un digno oponente para Mayweather»

También a Conor McGregor, que ha demostrado tener un ego de tamaño estratosférico, le saldrán bien las cuentas. Se llevará para casa una bolsa de cerca de 75 millones de dólares (63,5 millones de euros), una cifra impensable para cualquier luchador de jaula, por muy fenómeno que sea. Y para él también la gloria de medirse, nada menos que en Las Vegas, con la última gran estrella del boxeo sin arriesgar su prestigio en la MMA (Artes Marciales Mixtas, por sus siglas en inglés). Si gana, el irlandés pasará a la historia por haber sido capaz de batir al imbatible. Y si cae sobre la lona nada cambiará, a excepción del volumen de su cuenta bancaria.

También para la UFC, liderada por Dana White, este ‘show’ es lo mejor que podía haber pasado, la más rentable campaña de publicidad y marketing jamás pensada. Eso, por no hablar del T-Mobile Arena, MGM, Showtime y Mayweather Productions, las otras empresas que participan en el espectáculo y que continuarán, como asegura el analista deportivo Cherquis Bialo, con su ‘ley de movimiento productivo’; es decir, firmando a riesgo cero un negocio redondo.

La realidad es que la maquinaria se ha engrasado cuidadosamente a uno y otro lado del ring. Desde que se confirmó que el combate se llevaría a término y los dos protagonistas iniciaron su periplo mundial para calentar el ambiente, no han dejado de surgir polémicas, enriquecidas con insultos, amenazas y lanzamiento de billetes de cien dólares a la cara. Primero hubo bronca a la hora de fijar las reglas del combate; luego, cuando llegó el momento de decidir qué guantes usarían –el irlandés era partidario de utilizar unos de 8 onzas (226,7 gramos), frente las 10 que marca el reglamento boxístico–; y para remate, hace solo unas semanas, Paulie Malignaggi, el ‘sparring’ de McGregor, lo dejó tirado.

Por si todo eso no fuera suficiente, y mientras McGregor da por ganada la pelea en las redes sociales, Mayweather ha pasado los últimos días en ‘Girl Collection’, el club de ‘strippers’ que abrió en Las Vegas «porque los senos, las vaginas, la música y el alcohol no pasan de moda». Según dice, mañana celebrará allí su victoria.

Temas

Boxeo

Fotos

Vídeos