En la mesa con Dámaso Ruano

José Carlos García, con la obra de Dámaso Ruano, en su restaurante de Muelle Uno. :: fernando gonzález/
José Carlos García, con la obra de Dámaso Ruano, en su restaurante de Muelle Uno. :: fernando gonzález

José Carlos García cumple un antiguo deseo: que un cuadro del pintor presida una de las salas de su restaurante

MARINA MARTÍNEZ

Su felicidad habitaba en el mar, en el atardecer, en esa línea del horizonte sobre la que posaba su mirada, y su pincel, desde ese estudio de Pedregalejo que tanto pintó en su vida. Hasta que la dejó en julio de 2014. Aunque no del todo. Porque la obra de Dámaso Ruano sigue viva. Entre las paredes de su despacho, en casa de algunos malagueños y en la memoria de otros. Entre ellos, alumnos de quien fuera también profesor, como el que hace unos días hacía reserva en José Carlos García Restaurante con una sola condición: que su mesa estuviera junto a la pintura de su maestro. Sabía que 'residiría' por un tiempo en el estrella Michelin y no lo dudó. «Es un lujo tenerlo aquí, el restaurante parece otro. En el fondo, gastrononía y arte tienen mucho que ver, en el sentimiento, en la creatividad, en la pasión...», reconoce García sobre el cuadro que preside hasta el 1 de enero la sala de cañizo de su establecimiento en Muelle Uno.

En realidad, un doble homenaje: a Ruano y al arquitecto Juan Carlos Rodríguez, fallecido el pasado verano. Amigo del cocinero y responsable de «cada milímetro» del restaurante, siempre tuvo un deseo: ver allí una obra de Dámaso Ruano. No por casualidad. Su padre le contagió esa debilidad por el pintor, Medalla de Andalucía e Hijo Adoptivo de Málaga. Sin embargo, murió sin cumplir el deseo. Ahora, José Carlos García ha querido sacarse la espinita que ha rondado su cabeza tantos años. Y lo hace con 'Recuerdos', una luminosa obra de 2,28 x 1,46 centímetros, que el artista realizó en 2002 y que se encuentra entre las más representativas de su colección.

Al menos así lo entiende su hijo Pablo, encargado de elegir la obra que mejor se ajustara a aquel rincón. Tanto en espacio como en concepto. «Los tonos y los atardeceres que tanto le gustaba plasmar a mi padre encajan muy bien en este lugar tan emblemático de Málaga, a la que tanto quiso mi padre», explica Ruano, cómplice del chef en esta iniciativa que tendrá su puesta de largo el jueves a mediodía en un acto al que pondrá voz Julia Martín.

Tiene muchas ideas en la cabeza Pablo Ruano. No quiere que la obra de su padre caiga en el olvido. Su intención es que este primer maridaje con José Carlos García sea sólo un aperitivo de un proyecto de continuidad. Ya sea 'de visita' puntual en otro restaurante, espacio público o en forma de exposición, como la que se puede ver hasta el día 22 en el Estudio de Ignacio del Río. Su intención es que el ingente trabajo de su padre no quede entre cuatro paredes, lejos de la luz que le dio color a ese lienzo que era su felicidad.

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