Un mensaje con solera

La botella y mensaje, encontrados en Australia 132 años después que ser lanzados al mar. / KYMILLMAN.COM.

Hallada en una playa australiana una botella, con una nota manuscrita, que fue lanzada al mar a finales del siglo XIX desde un barco alemán

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

El mensaje en una botella más antiguo que se conoce fue encontrado hace unas semanas por una familia australiana en una isla al norte del continente. La nota, fechada hace 132 años, no tiene nada de romántico, ni se trata de un mensaje de socorro, sino de las de anotaciones técnicas realizadas por el capitán de un navío llamado ‘Paula’ para informar al Observatorio Naval de Alemania.

El hallazo lo realizó Tonya Illman, que disfrutaba de un tranquilo día de playa en las dunas de la isla de Wedge, a unos 180 kilómetros al norte de la localidad de Perth. Descubrió una «antigua y bonita» botella que recogió «para ponerla en mi estantería pensando que quedaría bien», explicó esta mujer a la cadena de noticias australiana ABC.

Al retirar la arena de la botella, la novia del hijo de Tonya observó que había una nota en su interior. «La llevamos a casa y la abrimos. Tenía un papel enrollado con una cuerda. Estaba impreso y presentaba anotaciones hechas a mano en alemán, con una débil caligrafía debido al estado de la tinta», explicó.

El mensaje estaba fechado el 12 de junio de 1886 y decía que había sido arrojado por la borda desde el navío de vela alemán 'Paula', a 950 kilómetros de la costa occidental de Australia. Después de realizar algunas investigaciones en internet, los Illman estaban convencidos de que habían realizado un importante descubrimiento o, de lo contrario, eran víctimas de un engaño muy elaborado. Eso sí, identificaron que la botella era realmente antigua y correspondía a una ginebra holandesa de la marca 'Geneva'.

Sumidos en un mar de dudas, los Illaman llevaron la botella y el mensaje al Museo del Oeste de Australia, donde el arqueólogo marítimo Ross Anderson emprendió varias pesquisas para datar el hallazgo. De esta manera supo que entre 1864 y 1933 miles de botellas fueron arrojadas por la borda de barcos alemanes. Cada una contenía una nota en la que el capitán escribiría la fecha, las coordenadas con la situación del barco y los detalles sobre su ruta.

Estos mensajes formaba parte de un experimento del Observatorio Naval Alemán para estudiar las corrientes oceánicas. En la parte posterior del papel se pedía a la persona que encontrara la botella que informara de dónde y de cuándo la había hallado y que la devolviera al Observatorio Naval Alemán, en Hamburgo, o al consulado germano más cercano.

Para autentificar el mensaje, Anderson recurrió a arqueólogos marinos en Alemania. Estos compararon la escritura del mensaje con la caligrafía del capitán del 'Paula', en el cuaderno de bitácora y las notas meteorológicas del navío. La sorpresa vino al comprobar que el 12 de junio de 1886, el capitán había «registrado el lanzamiento de esa botella por la borda». «La fecha y las coordenadas que hay en Alemania corresponden con las del mensaje de la botella encontrada en Australia. Y la letra del capitán es la misma», destacó el arqueólogo.

La botella, cuyo mensaje ha tardado más de un siglo en llegar a su destino, ha sido donado por los Illman al Museo del Oeste de Australia, donde se exhibe al público.

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