Y si no soy madre, ¿qué?

Hasta el C*

Vas a parir y tu dolor provoca bastante indiferencia. Y si te quejas ponen cara de decir: «Otra floja que pide la epidural»

CAROLINA CANCANILLA
Ana Barreales
ANA BARREALES

Si no quieres tener hijos te va a tocar dar un montón de explicaciones sobre si es por algún problema médico o de (falta de) pareja. Porque se da por hecho que al ser mujer tienes que querer. O peor aún: dices que reproducirte no entra en tu plan de vida y te tachan de egoísta (¡!). Pero, vamos a ver, que la gente tiene hijos porque le da la gana, no en un acto de generosidad con el resto de la humanidad. Da la sensación de que más que una decisión individual la maternidad fuera una obligación.

Cada vez que oigo a Maribel Verdú tener que explicar en una entrevista sus razones para no querer ser madre y que eso no le supone ningún problema siento vergüenza ajena por la pregunta.

La maternidad puede ser lo mejor de la vida si es una opción personal, pero en algunos aspectos sigue teniendo bastante de maldición. Empezando por lo de parir con dolor. Siempre me ha intrigado que sea el último de los actos médicos dolorosos en el que se ha generalizado la anestesia. Que tendrá sus complicaciones, como todo, pero es que vivir ya es un riesgo.

Vas al dentista y, muy delicado, te dice que levantes una mano si te molesta para parar o aplicarte un poco más de anestesia; te dan puntos y pasa lo mismo. Vas a parir y tu dolor provoca bastante indiferencia general. Y si te quejas te ponen cara de decir: «Otra floja que pide la epidural». Les falta añadir:Si es que estas mujeres de hoy no son como las de antes. Tiene tela. Pues no, ni tampoco fregamos de rodillas.

Y en cuanto tienes un hijo se empiezan a crear expectativas negativas en torno a tu carrera profesional muy diferentes a las de los hombres que son padres, que pasan a ser considerados trabajadores con una familia y una vida estable que no van a hacer tonterías.

A ti en cambio eso no te pasa. Laboralmente entras de cabeza en el grupo considerado ‘de riesgo’. En Personal empiezan a pensar en tu baja y en si te cogerás una excedencia o una reducción de jornada o si vas a faltar mucho cuando tu bebé se ponga enfermo. Porque también dan por hecho que eso va a ser tarea tuya.

En cierto entorno social ocurre justo lo contrario: si no dejas de trabajar, aunque sea parcialmente, se espera de ti que al menos te sientas culpable por dejar a tu hijo en otras manos para ganarte la vida y pagar así tu peaje por saltarte ‘el orden natural’.

Pues seré rara, pero de sentimiento de culpa, nada de nada.

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