Himmler, el monstruo nazi

El segundo del régimen nazi detalla en su diario, desclasificado por Rusia, los pormenores de sus entrevistas con Hitler, las llamadas a su mujer o el fusilamiento de judíos

El dietario de Himmler recoge su frialdad /SUR.ARCHIVO
El dietario de Himmler recoge su frialdad / SUR.ARCHIVO
RAFAEL M. MAÑUECOMOSCÚ

Los diarios de Heinrich Himmler, segundo del régimen nazi, jefe de las SS y organizador del Holocausto, han sido destapados por el 'Bild'. Fueron hallados en marzo en el Archivo Militar de Podolsk, en Moscú, y el reportero germano Damian Imoehl lo rescató para que el público conozca de primera mano las andanzas de uno de los peores asesinos de la historia.

Además

El dietario de Himmler, que dispuso el exterminio de seis millones de personas, reúne más de mil páginas. Con la frialdad de una máquina, el dirigente nazi podía ordenar fusilamientos masivos mientras se preocupaba por el menú de una comida o el resultado de una partida de cartas, según consignó en su diario. Los diarios están datados en 1938, 1943 y 1944.

En ellos se mezclan asuntos de trabajo, sus encuentros con oficiales, policías y miembros de la cúpula nazi, Hitler incluido, y las conversaciones telefónicas que mantenía con su esposa Margarete y su hija Gudrun. Según 'Bild', a Himmler le gustaba el restaurante del casino que las SS tenían en el campo de concentración de Buchenwald. Era cuidadoso y diligente con su familia y con las personas de su entorno, su secretaria o los oficiales de las SS, y cruel y despiadado con los prisioneros. Imoehl cuenta que en el campo de exterminio de Sobibor comprobó personalmente con 400 mujeres y niñas que las cámaras de gas funcionaban eficazmente y después se fue a un banquete.

En otra ocasión, tras un desayuno, un relajante masaje y una llamada telefónica a su esposa e hija, dio orden de fusilar a diez polacos. En el campo de Auschwitz aconsejó llevar perros «capaces de desgarrar a pedazos a cualquiera salvo a los guardianes». En otro pasaje describe los espeluznantes detalles de un fusilamiento de judíos cerca de Minsk, capital de la actual Bielorrusia, en agosto de 1941. Presenció la ejecución, pero casi se desmayó cuando los restos del cerebro de una de las víctimas se desparramaron sobre su abrigo. A Himmler, asegura el diario alemán, le gustaban las cartas, el cine y mirar las estrellas.

Al final de la guerra se hizo con documentos falsos e intentó escapar haciéndose pasar por un simple soldado, pero fue capturado por tropas británicas. Se suicidó en el calabozo el 23 de mayo de 1945 con una cápsula de cianuro escondida en la boca.

El Archivo Central del Ministerio de Defensa ruso, en Podolsk, ha creado un nuevo fondo de «trofeos documentales» de la Alemania nazi. Durante más de 70 años nadie los había tocado por estar clasificados. Tras ser levantado el secreto, fueron desempolvados para su estudio. Según la documentalista del archivo, Victoria Kayáyeva, la nueva sección, abierta ahora a historiadores y estudiosos, no sólo contiene los diarios de Himmler, sino también órdenes del mando central de la Wehrmacht, mensajería entre las distintas unidades. Todo ese material supera los cinco millones de páginas.

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