El gobernador de la playa 'privada'

El gobernador Christie, con su familia, en la playa de State Park. :: andrew mills / nj.com/
El gobernador Christie, con su familia, en la playa de State Park. :: andrew mills / nj.com

El republicano Chris Christie recibe fuertes críticas por tomar el sol en un parque que él mismo había clausurado

MIGUEL OLMEDA

«Presentaos a gobernador y podréis tener una residencia aquí». Ni corto ni perezoso, así respondió Chris Christie a la avalancha de críticas que recibió por pasar el domingo en una playa que él mismo había cerrado sólo dos días antes.

Quien avisa no es traidor, debió de pensar el gobernador de Nueva Jersey cuando acudió, junto a su familia y un grupo de amigos, a la isla de Beach State Park para celebrar el Día de la Independencia de los Estados Unidos. «Han cazado a un político que estuvo donde dijo que iba a estar con la gente que dijo que iba a acompañarle. Estoy seguro de que les darán un Pulitzer por esta», ironizó desafiante el republicano ante las fotografías publicadas anteayer, en las que se le aprecia tomando el sol en un emplazamiento clausurado al público desde que se declarase el cierre de la Administración (la imposibilidad de gastar) el viernes 30 de junio.

Christie ya había avanzado sus intenciones de disfrutar con su entorno la festividad más icónica del país norteamericano en una de las dos residencias de retiro que, dada su condición de gobernador, tiene a disposición en Nueva Jersey. Lo iba a hacer «pasara lo que pasara», había advertido. Y lo que sucedió fue que los políticos del Estado de la costa este no se pusieron de acuerdo para aprobar el presupuesto y Christie ordenó el cierre de todos los espacios públicos. Los 15 kilómetros de playa, situada frente a su casa en la localidad de Berkeley Township, estaban así a su entera disposición.

De perdidos al mar

Lo cierto es que a Chris Christie parece importarle ya muy poco lo que la gente piense de él a escasos seis meses de agotar su legislatura como gobernador. Desde que se desenganchó de la carrera por acceder a la Casa Blanca, que finalmente aupó a Donald Trump como líder republicano, su popularidad ha caído en picado.

En 2013, cuatro años después de ser elegido gobernador, Christie presentaba su candidatura a la presidencia. Lo hacía avalado por su imagen de político moderado y preocupado por los ciudadanos. Respaldado por republicanos y también por demócratas tras su apoyo a Barack Obama en la polémica del huracán Sandy y recién cumplidos los 50, daba el perfil para suceder en el Despacho Oval al primer presidente negro en la historia de Estados Unidos. Pero un incidente con el puente de George Washington a principios de 2014 arruinó sus aspiraciones.

Este viaducto, que une el norte de Manhattan con Nueva Jersey, es el más concurrido del mundo. Christie cerró repentinamente dos carriles que lo conectan con la ciudad de Fort Lee, colapsando el tráfico en la localidad de apenas 35.000 habitantes. Tiempo después se descubrió que se trataba de una revancha del gobernador con el alcalde del pequeño municipio. La de Christie desde entonces pasó a ser una cara demasiado peligrosa como para asomarse a la Casa Blanca. Ahora se conforma con salir a tomar el sol en 'su' playa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos