El impresionante puente colgante helado

El impresionante puente colgante helado
Reuters

El Peak Walk by Tissot es el primer puente colgante del mundo que une dos cimas

JOSEBA VÁZQUEZ

El objetivo de atraer turistas a un lugar agudiza los ingenios y estimula las inversiones. No apto para quienes padecen vértigo, el Peak Walk by Tissot, el primer puente colgante del mundo que une dos cimas, fue inaugurado el 25 de octubre de 2014 con esa meta de incrementar el número de visitantes a la estación de esquí Glacier 3000. Obra del arquitecto Mario Botta, proporciona un paseo de adrenalina de 107 metros de longitud a 3.000 metros de altura y por un pasillo de 80 centímetros de ancho.

«La arquitectura es la lucha constante entre el hombre y la naturaleza, por dominarla y poseerla» Mario Botta, arquitecto suizo

Une los picos View Point y Scex Rouge, en el macizo de Diablerets de los Alpes berneses, en el cantón suizo de Vaud. Su coste se elevó a 1,6 millones de euros, pero está duplicando el número de curiosos que ascienden a la estación. Está asegurado con veinte anclajes a las rocas y cuatro sujeciones con cable, lo que capacita al puente para soportar hasta 120 toneladas de peso y mantener simultáneamente a unas trescientas personas. No obstante, no se admiten más de 150 a la vez. En invierno se registran en ese punto vientos de 200 kilómetros/hora y temperaturas gélidas. A la chica de la foto no parece importarle.

La panorámica

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son las cumbres visibles en días despejados desde el Peak Walk suizo. El puente ofrece una panorámica magnífica que incluye cimas icónicas como las del Cervino, el Mont Blanc, el Eiger, el Mönch, el Jungfrau o el Grand Combin. La atracción está abierta al público los 365 días del año, siempre que la climatología lo permita, y es gratuita para los usuarios de la estación de esquí.

El Peak Walk by Tissot es el segundo puente colgante de mayor altitud, por detrás del también suizo Titlis Cliff Walk (3.041 metros), aunque, a diferencia de su ‘hermano’, este no une dos cumbres. La construcción del primero no estuvo exenta de problemas. Los trabajadores sufrían de mal de altura, con dolores de cabeza y estomacales, y además los fuertes vientos complicaron su instalación. Su apertura, de hecho, se retrasó cuatro meses.

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