Las fiestas más raras de España

Una lluvia de hormigas mezcladas con vinagre, una batalla del vino o la del merengue forman parte de las festividades de nuestro país

En España no hay la menor duda de que la fiesta gusta, pero en este caso hablamos de celebraciones algo peculiares. En La Rioja celebran la batalla del vino que conmemora un conflicto territorial entre la localidad burgalesa de Miranda de Ebro y la riojana de Haro por la posesión de la zona de los riscos de Bilibio.

En San Sebastián, tienen su variante: la batalla del merengue. Ideada, como no podía ser de otro modo por los establecimientos pasteleros de la ciudad. En Alicante ambos bandos de la batalla de "Els enfarinats" terminan rebozados en harina. Por su parte, en Béchules, Granada, celebran la nochevieja en pleno agosto y en Laza, Orense, el carnaval con una lluvia de hormigas mezcladas con vinagre.

En Cieza (Murcia) optan por lanzar huesos de aceituna y en Navarra azadas. En Burgos saltan sobre los bebés autóctonos para librarlos del demonio. En Aragón un lugareño se viste de cabezudo y sus vecinos le lanzan tomates. A falta de toro en Mataelpino, Madrid, los participantes corren delante de una gigantesca bola de poliespán. En As Neves, Pontevedra, llama la atención la romería de ataúdes y en Lubrín, Almería, deciden lanzar tortas de pan al Santo. Sin duda una gran diversidad de fiestas, a cada cual más rara.

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