Un examen tortuoso

Un funcionario limpia una calle con agua a presión. :: avelino gómez/
Un funcionario limpia una calle con agua a presión. :: avelino gómez

Para optar a una plaza en porterías y cocinas de Castilla y León se debía saber, por ejemplo, qué es el «amonio cuaternario»

S. ESCRIBANO

La meta son 384 plazas para trabajar en limpieza, cocinas, porterías y puestos similares de residencias de ancianos, centros juveniles y educativos de la Junta de Castilla y León, con una nómina de unos 850 euros aproximadamente. En la línea de salida esperaban 18.889 aspirantes. El pistoletazo se dio el domingo, y los opositores afrontaron un examen de 88 preguntas, basadas en cinco temas normativos y siete más vinculados al trabajo a desarrollar.

Desde ese momento, las quejas sobre el nivel de las preguntas del cuadernillo no han cesado, debido a que estaban escritas para «pillar» a expertos en leyes por su contenido, y por lo «enrevesado» de la redacción de las cuatro posibles respuestas. Un nivel totalmente desacompasado, a juicio de representantes de CC OO, UGT y CSIF, pues a los opositores a estas plazas se les exigía sólo un certificado de estudios, una titulación acorde con el escalafón más básico de la escala laboral de la Administración.

Fueron 88 cuestiones a responder en 80 minutos, con penalización de los errores que descontaba nota de los aciertos. Preguntas del tenor de si los miembros de las Cortes Generales están ligados por mandato imperativo, si es atribución de la Junta personarse ante el Tribunal Constitucional por iniciativa propia, si son retribuciones diferidas las gratificaciones por prolongación de jornada laboral o si el estatuto de autonomía cede a la comunidad el rendimiento del impuesto especial sobre productos intermedios. Son una pequeña muestra del cuestionario de la parte jurídica, que abarcaba un temario 'sencillo' de cinco asuntos.

La específica para los puestos en liza versaban sobre lavado y manejo de ropa o productos de limpieza, atención en comedores, etiquetado de productos, prevención de riesgos laborales o instrucciones de higiene, entre otras. Pero también la relación de los detergentes con los «amonios cuaternarios», el nombre de los tres fenómenos físicos que se unen en la «detergencia», los elementos que provocan el efecto invernadero o la actuación correcta ante un caso de «epistaxis», que para el ciudadano de la calle es un sangrado nasal.

El rosario de llamadas de queja y asesoramiento a los sindicatos es continuo desde el lunes. «Tenemos poco margen, porque solamente los afectados pueden presentar reclamación», explica Tomás Pérez Urueña, de UGT, que aconseja a los opositores acudir al Procurador del Común -el Defensor del Pueblo autonómico-. Genoveva Arranz, representante de CC OO, censura el «nivel altísimo del contenido de las preguntas, sobre todo en la parte de normativa, de un proceso para el que se pide certificado de escolaridad».

Caprichos de la actualidad, el tribunal planteó una pregunta cuyo contenido tenían 'fresco' los opositores. La número 58 abordaba el diseño, según la Constitución de 1978, de la moción de censura.

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