La espectacular ola petrificada del Oeste

Sólo se permite el acceso a 20 personas por día, al norte de Arizona, donde es posible observar también más de mil huellas de dinosaurios

Una excursionista camina por el área natural de Coyotes Buttes, al norte de Arizona. /AFP
Una excursionista camina por el área natural de Coyotes Buttes, al norte de Arizona. / AFP
J. VÁZQUEZ

Una excursionista camina por uno de los surcos de la formación rocosa denominada ‘The Wave’ (la ola) en el área natural de Coyotes Buttes, al norte de Arizona, muy cerca de la frontera con Utah y a unos pocos centenares de kilómetros del Gran Cañón. La visitante es una afortunada, ya que, dada la fragilidad de la zona, solo está permitido el acceso a veinte personas por día. Diez de los pases se otorgan entre los miles de interesados que cursan la solicitud por internet; la otra mitad se reparte por sorteo cada mañana en el centro de recepción. Al tratarse de uno de los destinos turísticos más reclamados del Oeste de Estados Unidos, suele costar meses conseguir una entrada. Su precio, siete dólares (seis euros).

El vistoso arcoíris de formas onduladas y gamas ocres, naranjas y rojizas constituye una formación de arenisca con depósitos de hierro que data del período Jurásico, hace unos 190 millones de años. Originariamente fue un conjunto de dunas de arena suelta que, con el paso del tiempo, se transformaron en roca sólida, fosilizada. El efecto de la erosión combinada del viento y la lluvia ha hecho el resto. Cerca de este singular paisaje es posible observar también más de mil huellas de dinosaurios.

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