Ensayo general para Marte

Vista aérea de una zona desértica de la provincia china de Qinghai. :: efe/
Vista aérea de una zona desértica de la provincia china de Qinghai. :: efe

China construirá en la meseta tibetana dos escenarios marcianos para atraer turistas y preparar sus futuras expediciones al planeta

ZIGOR ALDAMA

En China hay paisajes que resultan difíciles de creer. Hay desiertos que darían el pego como el Sáhara, junglas como las del Amazonas y zonas polares que podrían pasar por la Antártida con un puñado de pingüinos amaestrados. Así, no es de extrañar que el país se haya convertido en un escenario muy atractivo para superproducciones de Hollywood. Buen ejemplo de ello es la película 'Avatar', que creó sus montañas flotantes a partir de las imposibles formaciones rocosas de Zhangjiajie.

La última superproducción para la que se van a construir decorados impresionantes en la meseta tibetana no tiene nada de ficción. Serán dos zonas de tierras rojas y grises que reproducirán el árido terreno de Marte y donde China hará pruebas antes de lanzar su ambicioso programa espacial interplanetario. Se llamarán 'la colonia marciana' y el 'campo base de Marte', y estarán comunicadas por una carretera lo suficientemente larga como para que quienes estén en la primera no sepan lo que hacen quienes habitan el segundo.

«Las formas geológicas, el paisaje y las condiciones climatológicas recuerdan los de Marte», ha destacado Wang Jingzhai, subsecretario del Partido Comunista de China en la prefectura de Haixi, en declaraciones al diario oficial 'China Daily'. Los 95.000 kilómetros cuadrados de este territorio desértico y especialmente erosionado también serán una fuente de ingresos, ya que se convertirán en una zona turística que, como explicó el director del Departamento General de Exploración Lunar y Espacial, Liu Xiaoqun, pretende combinar elementos de «ciencia, ciencia ficción, naturaleza, ecología y cultura para incrementar la información que la población tiene sobre el programa espacial».

China quiere convertirse en el primer país en conquistar el planeta rojo. Si logra cumplir los objetivos que se ha impuesto, este año llevará un robot a la Luna, algo que ya logró hace cuatro. La diferencia estriba en que ahora viajará a la cara oculta y no se quedará parado, sino que enviará muestras de minerales. Para 2020, Pekín quiere alcanzar ya con robots la superficie marciana, y tener lista poco después su propia estación espacial. En 2027, uno de sus astronautas llevará a cabo una misión intermedia indispensable y pisará la luna. La gesta culminará, si todo va según lo previsto, con el primer paseo humano por Marte en 2035.

Eso sí, antes el astronauta se tendrá que haber entrenado a fondo en la provincia de Qinghai, que es donde se van a construir ambos campamentos de simulación marciana. De momento, lo que el Gobierno ya espera ver es un incremento del número de turistas en la zona. «Servirá para dar un espaldarazo a las industrias del turismo y de la cultura», apuntó ayer Liu. Claro que lo que esperan los científicos chinos es que el proyecto no quede en un mero parque temático y que la inversión sirva de catapulta hacia otros mundos.

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