Emilio Calatayud: «Si le llamas la atención a un chaval, lo mismo te agrede o te sacuden sus padres»

La Granizada

El juez de menores más famoso de España alerta de los peligros del verano para las relaciones familiares. Mientras se recupera deun cáncer, escapa a Sierra Nevada para evitar el calor

INÉS GALLASTEGUIMadrid

Célebre por sus originales sentencias, hace unos días el decano de los jueces de menores de España condenó a un raterillo que robó en una peluquería a aprobar un curso de estilismo y a cortarle el pelo como examen final. Quedó muy profesional. A través de sus libros y su blog, Emilio Calatayud (Ciudad Real, 1955) es un gurú de la educación con sentido común.

En estos 37 años como juez, ¿qué ha cambiado más: los menores, sus padres, los delitos...?

– Todo. Los padres han dejado de ser padres, a los niños se les habla de derechos y no de deberes, la escuela ha perdido autoridad... Con las nuevas tecnologías han surgido nuevos delitos y, gracias a Dios, entre comillas, se han equiparado las clases sociales:ya no llegan al juzgado solo chavales de ambientes marginales. Ahora hay de todo.

¿Qué tipo de casos llegan en verano a los juzgados de menores?

– Llegan muchos casos de violencia familiar –hijos que pegan a sus padres–, pero como todo el año; agresiones entre chavales, robos...

En su blog ha publicado varias entradas bajo el epígrafe ‘¡Cuidado, vacaciones!’. ¿Son peligrosas para las relaciones familiares?

– Son peligrosas para las relaciones entre padres e hijos y para las relaciones matrimoniales, porque se convive más tiempo. Es una época bonita pero complicada.

Los clásicos del juez

Pese a todo, apuesta por el veraneo en familia. ¿Y si los adolescentes no quieren?

– Mientras sean menores, hay que obligarles. Los tiempos han cambiado. En mi época yo me pegaba dos meses de vacaciones con mis hermanos y mis padres; hoy las familias no pueden permitirse un mes, pero por estar una semana juntos no pasa nada. Todos tienen que ceder: los padres para que los niños estén con sus amigos y los niños, para estar con los padres. Y hay que aguantar a los niños enganchados con los móviles. Yo recomendaría unas vacaciones sin móvil o, al menos, con un horario.

Está radicalmente en contra de que los adolescentes se queden en casa, de Rodríguez, mientras el resto de la familia se marcha.

– O con los padres o nada. Cuando seas padre, comerás carne.

¿Cómo fue su propia experiencia como padre?

– Nosotros teníamos un sitio fijo de toda la vida, las Lagunas de Ruidera. Pero cuando mis hijos eran adolescentes hicimos cinco viajes de una semana con autocaravana y fue una experiencia muy bonita; todavía se acuerdan de eso. Eso de no tener televisión y estar en un espacio reducido durante 24 horas al día...

Advierte de los riesgos de las parejas divorciadas.

– Muchos padres separados no se ponen de acuerdo en la educación de los hijos y generalmente el que tiene la custodia es el que establece normas y controles, el malo de la película. Cuando los niños son mayorcitos, juegan con sus padres y se van con uno o con otro para conseguir hacer lo que les da la gana. Es bueno poner unas normas iguales con uno y con otro.

Las vacaciones son para relajarse. ¿Hay que relajar también las normas y los límites que se imponen a los chavales?

– La virtud siempre esta en el punto medio. Hay que divertirse, pero dentro de un orden. Es importante llevar un horario más o menos familiar: a veces los hijos viven de noche y los padres, de día.

Está en tratamiento por un tumor de próstata y no le importa hacerlo público. ¿Los enfermos de cáncer deben ‘salir del armario’, evitar el secretismo en torno a la enfermedad?

– Yo creo que sí. Lo mismo que decimos lo felices que somos, no pasa nada por decir que tienes una enfermedad. Hay que compartir lo bueno y lo malo. Por los demás y por uno mismo.

En verano, ¿playa o montaña?

– Soy muy catetico y la playa solo me gusta en invierno. En verano me voy a Pradollano, a la estación de Sierra Nevada: ando mucho, nado un poco y a las ocho de la tarde me tomo una cerveza, pero ya ‘tapaíco’. Eso da gusto. Desde que me dieron la braquiterapia para el cáncer, el calor me afecta mucho.

¿Es buen nadador?

– En mi época competía y bajé del minuto en los 100 metros libres, pero a los 18 años tuve que dejarlo. Me exigían más entrenamiento y mi padre me dijo: ‘O nadas o estudias’.

¿Desconecta en vacaciones? ¿Qué hace si ve a un menor comportarse mal en la calle?

– Nunca desconectas del todo. Alguna vez les he dicho a unos chavales que tengan cuidado, que se pueden hacer daño, pero procuro no meterme. Hoy en día le llamas la atención a un chaval y lo mismo te agrede. O te sacuden sus padres. Gracias a Dios, voy a sitios poco frecuentados.

Mi verano favorito

A Emilio Calatayud le han marcado tres veranos. En 1968, a los 13 años, pasó dos meses «encerrado» en el internado malagueño de Campillos. En gran parte allí se forjó su vocación como juez. En agosto de 2011 falleció su esposa. «Lo recuerdo como una época durísima». Tanto, que acabó con sus veraneos de toda la vida, desde niño, en las Lagunas de Ruidera; ahora solo va algún fin de semana para ver a sus hermanos. Y 2013. «Hice el Camino de Santiago y fueron unos días preciosos con la mujer que me devolvió la vida. Encontré la felicidad», rememora. Entonces fueron 120 kilómetros, de Sarria a Santiago. «Quiero repetir».

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