Cómo elegir unas gafas de sol

Repasamos qué hay tener en cuenta a la hora de optar por un modelo u otro

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Los que piensen que las gafas de sol son un complemento para ir a la moda, se equivocan. Su función principal no es adornar, aún cuando la mayoría de las personas tomen la decisión de adquirirlas basándose en un criterio cas siempre estético, cuando lo prioritario debe ser la calidad y características de las lentes. Una buena elección puede ayudar a prevenir y retrasar el desarrollo de determinadas enfermedades oculares, toda vez que una buenas gafas de sol bloquea la radiación UV y reduce en parte la luz visible que incide en el ojo.

Según el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas, una de cada tres gafas de sol vendidas en España no superan los controles sanitarios necesarios, a pesar de que pueden dañar severamente la visión. Afecciones como queratoconjuntivitis, queratitis o cataratas prematuras pueden venir provocadas por la utilización de este tipo de gafas.

Por este motivo este colectivo aconseja que a la hora de comprar una gafas de sol nos aseguremos de que las lentes cuenten con filtros especiales que impidan que lleguen al ojo las radiaciones dañinas, como el infrarrojo y el ultravioleta, y reduzcan la intensidad de las radiaciones visibles. Los rayos ultravioletas en dosis elevadas son una de las radiaciones más nocivas para el ser humano. Cuando los ojos están expuestos a altos niveles de radiación UV, se necesita una protección adecuada para prevenir posibles afecciones oculares( conjuntivitis, queratitis o incluso cataratas...). La exposición de tus ojos a radiaciones elevadas o durante largos tiempos de exposición provoca alteraciones y degeneraciones en los tejidos oculares aunque no nos demos cuenta, según el Consejo General de Ópticos y Optometristas.

Para los Ópticos-Optometristas, no hay porqué renunciar a la moda por la calidad, pero sí hay que tener en cuenta aspectos como cuándo se van a utilizar, porque no son iguales unas gafas para correr que para llevar la playa. Hay que aseguraras del filtro de protección. El filtro solar, por ejemplo, debe protegernos completamente de la radiación ultravioleta (UV). También hay que exigir una buena calidad de las lentes, porque las que no cumplen los certificados de calidad dejan pasar la radiación solar.

Sobre la montura, el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas señala que las más apropiadas son las que cubren los laterales de los ojos porque evitan que entre la radiación solar. Ern caso de haber sido sido sometido a alguna operación ocular hay que tener un cuidado especial. Por ejemplo, quien ha sido operado de cataratas debe proteger el interior del ojo, antes preservado por el cristalino.

Qué color deben tener las lentes

Según el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas, el color del filtro no es indicador de la protección a la radiación solar de las lentes, pero sí se debe tener en cuenta porque dependiendo de la actividad que se vayas a realizar, unos son más adecuados que otros.

Así, el verde permite una percepción de colores con pocas alteraciones. Reduce la luz visible sin interferir en la claridad de la visión. Se deben utilizar para practicar deportes náuticos y en casos de hipermetropía.

El marrón es capaz de filtrar las radiaciones azules, y aumenta el contraste y la profundidad de campo. Está indicado para los deportes al aire libre y para las personas con miopía.

El color gris transmite uniformemente la luz a través del espectro y respecta mejor los colores naturales. Es una buena elección para conducir.

El amarillo, según el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas, no es recomendable para conducir en día soleados, ya que puede provocar errores en la percepción de las luces de los semáforos. Sin embargo, es muy válido en días nublosos, brumosos o con niebla.

El naranja es el más apropiado en condiciones de baja luminosidad, como la conducción nocturna o con niebla, ya que incrementa los niveles de contraste. Sin embargo, no es apto para protegernos de la luz solar.

Verano e invierno

Para el colectivo de Ópticos y Optometristas, tan importante es usar gafas de sol en verano como en invierno. Según este Colegio Nacional, en invierno los rayos de sol también pueden dañar nuestros ojos, por lo que hay que realizar ciertos cuidados. Aunque en invierno los rayos del sol estén más alejados de nosotros, durante la práctica de los deportes como el esquí o el snowboard resultan imprescindibles. “Estos deportes se practican en alta montaña y debemos saber que según aumenta la altitud, la atmósfera atenúa menos los rayos solares y, por tanto, son más intensos y más peligrosos para nuestra salud. Pero, no es necesario ascender miles de metros para tener en cuenta este hecho, ya que, con tan solo 300 metros de ascensión, la intensidad de la radiación aumenta un cinco por ciento en comparación con la que recibimos a nivel del mar. Por tanto, proteger nuestro cuerpo de esta exposición es, si cabe, más importante en la montaña que en la playa, si vamos a hacer algún deporte de invierno como si solo vamos a dar un paseo o jugar con la nieve, incluso en los días nublados”, recoge el Colegio Nacional de Ópticos-Optometristas en su portal web.

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