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La formación en Málaga, a examen

Los participantes de la mesa redonda acompañados por Yolanda Quesada, jefa de Publicidad en SUR./P. Quero
Los participantes de la mesa redonda acompañados por Yolanda Quesada, jefa de Publicidad en SUR. / P. Quero
Analizamos la situación actual del sistema educativo en nuestra provincia con representantes de los centros más destacados
SUR

En línea con el desarrollo global de la provincia, Málaga se está posicionando como un referente en formación en Andalucía. Oferta, calidad e internacionalización, son las claves que hacen de la región uno de los ejes formativos más interesantes y con mayor proyección del país. Esta es una de las conclusiones que se han extraído de la mesa de expertos convocada por diario SUR para debatir sobre este asunto de interés que afecta tanto a alumnos como a instituciones.

Los participantes de este encuentro han sido Belén Jurado, directora de ESESA y Vicepresidenta en FORUM ESESA; Ignacio de la Vega, director de ESIC en Málaga y Sevilla; José María Gutiérrez, director de Adapta Managament Services; Mano Soler, director de Operaciones en Les Roches Marbella; y Gabriel Arrabal, secretario general de EADE. Asimismo, la mesa contó con la moderación de Francisco Gutiérrez, redactor del periódico y especialista en temas de educación.

Estos profesionales pertenecen a algunas de las escuelas de negocio y universidades más importantes de la región, con prestigio internacional, y que han conseguido situar a Málaga en el foco de la actualidad formativa en los diferentes niveles, desde grados a posgrados o cursos especializados.

Estudiar en Málaga, una cuestión estratégica

Son muchas las escuelas privadas que deciden abrir centros en la provincia. Una oferta variada que se distingue por su calidad y su método, muy centrado en el alumno y en las necesidades del mercado, algo que ha logrado crear a lo largo de las últimas décadas un importante foco académico, pero también económico y laboral.

«Les Roches decidió abrir su sede en Málaga, concretamente en Marbella, debido a la importancia del turismo de lujo e internacional en la región», explica Mano Soler. Gabriel Arrabal apunta: «Málaga es una ciudad muy dinámica, tanto la costa como la capital. Es el motor económico de Andalucía. Además cuenta con una oferta educativa, parte de la cual estamos representando hoy en esta mesa, muy amplia y variada. De este modo, consigue unir el atractivo de la formación con las conocidas ventajas de vivir aquí: es una ciudad cómoda, agradable y cuenta con muchos espacios universitarios y de esparcimiento cultural».

«En nuestro caso, llegar a Málaga casi fue casualidad. Teníamos centros en Pozuelo de Alarcón (Madrid), en Valencia, Zaragoza, Pamplona, Barcelona y Sevilla, por lo que no nos planteábamos Málaga como opción. Pero uno de nuestros profesores propuso la posibilidad de hacer un programa en la ciudad, en principio de manera puntual. El éxito hizo que se fuera repitiendo algunos años, hasta que la congregación propietaria de la Escuela decidió comprar el edificio del que actualmente disponemos en el Parque Tecnológico. Y de eso hace ya casi veinte años», recuerda Ignacio de la Vega. «Para nosotros era una gran incógnita. No sabíamos cómo iba a funcionar nuestro proyecto en una ciudad pequeña como esta, comparada con otras capitales en las que tenemos sede. Pero se ha demostrado que es una ciudad perfecta para formarse y para atraer estudiantes de otros sitios. Tiene muy buenas perspectivas de futuro», prosigue el director de ESIC de Málaga y Sevilla.

Ignacio de la Vega (ESIC).
Ignacio de la Vega (ESIC). / P. Quero.

«Yo creo que Málaga ahora mismo es la ciudad, a nivel nacional, que ofrece más oportunidades para una persona que quiera formarse. Cumplimos varios requisitos, uno de ellos es que estamos en cabeza en cuanto a crecimiento económico, con las consecuentes oportunidades de empleo que supone.

Esto la hace atractiva para recibir cualquier tipo de alumno, tanto el recién egresado que va buscando oportunidades, como el profesional. Somos un referente en el desarrollo de tecnologías y transformación digital. Y esto obviamente es un nicho de oportunidades. Por otro lado, a nivel de emprendimiento (un sector que precisa de mucha formación), también estamos a la cabeza. Y esto ha generado que la oferta formativa de la provincia sea muy competitiva con respecto a la que hay en otras ciudades de nuestro país. Y si a eso le añades que estamos en la región de España con la mejor climatología para la práctica de cualquier actividad deportiva, para el ocio y el turismo, sinceramente no creo que haya ninguna ciudad que ofrezca tantas oportunidades para formarse como Málaga. Todo ello sumando a su situación estratégica, con capitales económicas y culturales colindantes, y un aeropuerto internacional que nos comunica con cualquier punto en pocas horas», resume en su intervención Belén Jurado.

Además del turismo, la ciudad está creciendo y consolidándose en otros sectores estratégicos. Tal y como apunta José María Gutiérrez, «aunque el motor de la ciudad sea el turismo, ligado a este está la construcción. Pero es que además Málaga, como se ha dicho, es un referente tecnológico. En el PTA hay empresas de primer nivel mundial como Oracle, y muchas otras están viendo las ventajas de instalarse en la ciudad, tanto para el rendimiento de la empresa como para la calidad de vida de los trabajadores. En lo referente a la tecnología enfocado al desarrollo de proyectos, la situación también está cambiando, incluso para la producción industrial. En 2015 Ana Pastor ya refería la necesidad de implementar la tecnología BIM en España para adaptarse a los estándares europeos. Esto supone poner en práctica nuevas metodologías tecnológicas de trabajo, en las que hay una parte muy importante de gestión, basado en modelos 3D y en el manejo de software. Y Málaga da la posibilidad a estudiantes y profesionales a formarse en esta metodología».

Belén Jurado (ESESA), Gabriel Arrabal (EADE) y Mano Soler (Les Roches Marbella) .
Belén Jurado (ESESA), Gabriel Arrabal (EADE) y Mano Soler (Les Roches Marbella) . / P. Quero.

Posgrados, la apuesta por la especialización

En referencia al auge de los cursos y programas de posgrados y su idoneidad para continuar la formación de los alumnos, Ignacio de la Vega sugiere: «Depende de qué posgrado. Nosotros tenemos dos tipos. Por una parte están los másteres en Dirección de Empresas (MBA) enfocados a profesionales con experiencia que quieren mejorar su capacitación laboral para adquirir posiciones de mayor responsabilidad y calado. Por poner un ejemplo habitual que solemos encontrar entre nuestros alumnos, en general los ingenieros son personas muy preparadas técnicamente para dirigir fábricas, pero no para dirigir empresas. Y la universidad no está preparada para ofrecer la formación que eso requiere. Y este es el origen fundamental de los MBA. En segundo lugar, tenemos el resto de programas, que son másteres de especialización, enfocados a los alumnos que acaban de terminar y quieren prepararse en un área específica».

«Las escuelas de negocio complementamos esa formación profesional muy adaptada a las necesidades reales de la sociedad con prácticas en empresas, servicios profesionales, etc. Siempre poniendo al alumno en el centro de toda nuestra actividad de manera que, cuando termine, pueda acceder a un puesto de trabajo a la altura de su formación», subraya Gabriel Arrabal.

En este punto, Belén Jurado matiza: «Hay mucha confusión en cuanto a posgrados. Es importante diferenciar entre los posgrados oficiales de las universidades y los títulos propios, que son los que nosotros trabajamos. Un posgrado oficial universitario tiene como fin continuar con la trayectoria académica, de investigación, doctorado, etc. Nuestra formación de posgrado tiene como objetivo mejorar las competencias y conocimientos de un profesional directivo o recién titulado universitario, para ser más competitivo y mejor profesional. Hay un desconocimiento total sobre para qué sirve para formación. No se trata de elegir entre dos posibilidades, sino de saber cuál es el objetivo de esa formación y actuar en consecuencia».

«Esta cuestión es aplicable al ámbito de los grados. Lo que hoy está en juego es el tema de las capacitaciones. Para qué te prepara un grado y para qué un máster. En este sentido, en España tenemos un déficit importante. En torno al 10 por ciento de la población estudiantil española continúa sus estudios tras la carrera con un máster. Pero en el ámbito de la OCDE estamos hablando de un 25 por ciento, con lo cual tenemos un 15 por ciento de desfase. Y es porque, efectivamente, los estudiantes no saben hacia dónde orientarse. Coincido en que el mensaje debe ser claro: ¿la industria qué está solicitando? Por ejemplo, nosotros también tenemos másteres más amplios, tipo MBA, pero sin embargo los que mejor nos funcionan son los más especializados, como el de Administración y Gestión de Campos de Golf, y es porque no existe capacitación académica real en ese terreno profesional», sugiere Gabriel Arrabal.

Los participantes durante la realización de la mesa redonda.
Los participantes durante la realización de la mesa redonda. / P. Quero,

En el caso concreto de una escuela especializada como Les Roches, Soler aclara: «En nuestro caso esa confusión viene de la mano de muchos alumnos que quieren hacer un cambio de carrera. Personas de sectores diversos como la economía o el derecho que se dan cuenta de que lo que realmente les apasiona es la atención al cliente, los hoteles y el turismo. Al final se especializan en lo que quieren y coinciden con su inserción laboral. Cabe destacar que en Les Roches los estudiantes tienen mucho contacto con la realidad empresarial. Y la red de antiguos alumnos también juega un papel fundamental en ese sentido, porque alimenta mucho las posibilidades laborales de nuestros alumnos».

«Nosotros tenemos un problema con los recién titulados porque durante la carrera no dan nada de gestión. Y eso es fundamental a la hora de aprender a usar una tecnología como BIM. Pero es que además ni siquiera saber hacer un proyecto, que es más grave, porque no hay una estandarización de la enseñanza. Y ya ni hablamos del conocimiento de obra... Algo está pasando en la educación», culmina Gutiérrez.

José María Gutiérrez (Adapta MS), Mano Soler (Les Roches Marbella) y Gabriel Arrabal (EADE).
José María Gutiérrez (Adapta MS), Mano Soler (Les Roches Marbella) y Gabriel Arrabal (EADE). / P. Quero

Las deficiencias del sistema educativo

Al abordar la realidad formativa de las universidades españolas, De la Vega plantea una cuestión, «¿En qué medida la universidad española está siendo respuesta a las necesidades reales que tiene los recién egresados? Por ejemplo, nosotros tenemos un máster de Marketing que vamos renovando por completo cada dos o tres años. Pues la universidad todavía no se ha enterado de que el Marketing ha cambiado, y que hay que ir adaptándolo cada curso. Ellos no conciben que tengamos una asignatura que se llama ‘Tendencias de Marketing Digital’ que no tiene contenido, porque hay que actualizarlo cada año, sino no es tendencia. Pero lo dices y te tachan de loco», revela De la Vega.

«Esto mismo se exporta a las empresas. Los gerentes tienen que ser proactivos y adelantarse a las circunstancias del mercado. En el caso de las tecnologías es muy acusado, porque cada nueve meses hay actualizaciones, por lo que la empresa debe estar constantemente pensando en estrategias de formación porque lo requiere su productividad», respalda el director de Adapta MS.

Según Gabriel Arrabal: «Nuestros centros pueden colaborar con la Universidad pública (donde hay excelentes profesionales pero quizás una estructura demasiado rígida por las propias características del sistema educativo español) en la capacidad y agilidad que tenemos de replantear nuestros planes de estudio, centrarnos en el alumno, en la docencia, y adecuarnos a la realidad del mercado. Esa es nuestra aportación al sistema».

Sinergias y retos

Al abordar las posibles sinergias entre las universidad públicas y las escuelas privadas, Jurado es tajante: «Directamente esa relación no existe». La directora de ESESA argumenta, «si analizamos los datos podemos ver que a nivel mundial, de las 15 mejores escuelas de negocios del planeta, cuatro son españolas, y además están en las primeras posiciones. Sin embargo, la mejor universidad española la encontramos en el puesto 200. Esto evidencia todo lo que podemos aportar a la universidad pública, y que se está perdiendo».

«Pero no es igual en todas las comunidades. Por ejemplo, nosotros tenemos colaboración con las universidades públicas en comunidades como Madrid, Valencia o Aragón. Sin embargo en Andalucía nos ha resultado imposible. Hay chicos que quieren estudiar en la pública y otros que prefieren hacerlo en la privada. Para pública en nuestra comunidad hay al menos ocho universidades, pero privada solo hay una. Esto lo que acaba provocando es que los alumnos se vayan a estudiar a otras regiones», apunta De la Vega.

No en vano, el periodista Francisco Gutiérrez ofrece un esclarecedor dato: «Solo de Málaga hay 8.000 alumnos estudiando fuera de la comunidad».

«Hay que cambiar la percepción. Se piensa que la universidad pública es gratis, pero no así. Por eso, en países como Dinamarca o Suecia existe el famoso ‘Cheque Escolar’. Si un alumno universitario en España está costando a los contribuyentes 7.000 euros al año solo porque se siente en el aula, que le den el cheque a la familia (ya que viene de sus impuestos) y que decidan dónde lo quieren llevar. Probablemente generaría que la universidad pública entienda que tiene que formar a sus alumnos con la misma calidad o mejor que sus competidores», concluye Arrabal.

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