Diario Sur

El ministro de Educación garantiza que las reválidas se harán «porque lo dice la ley»

  • El PSOE pide al Gobierno que paralice el decreto que las pone en marcha y reclama una reunión entre comunidades y Educación para negociar

madrid. Las pruebas finales de 6º de Primaria, que se hicieron por primera vez a finales del curso pasado, se implementaron solo a medias y entre fuertes protestas de las autonomías con gobiernos socialistas y nacionalistas. Algunas comunidades no las hicieron, otras retorcieron la norma hasta dejarlas irreconocibles. En el ciclo escolar que empieza (2016-2017) entran en vigor las de Secundaria (ESO) y Bachillerato y, aunque la oposición a ellas es igual o mayor, desde el Gobierno creen que se llevarán a cabo sin problemas. Ayer, el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, aseveró que se realizarán «con toda tranquilidad porque así lo dice la ley».

El pasado 31 de julio, el Gobierno aprobó el real decreto ley que regula y pone en marcha estas dos pruebas. La Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (Lomce), que incluye su propio calendario de implantación, fija que se realicen por primera vez en el curso 2016-2017. Esta vez de forma experimental, sin efectos académicos. A partir de 2017-2018, si para entonces siguen en vigor, sí los tendrán: aunque hayan aprobado todas sus asignaturas, los estudiantes que no superen la prueba no conseguirán el título al que optan -por eso se les llama reválidas-.

La continuidad a medio plazo de las reválidas está en duda porque son parte del debate político. Tanto PSOE como Podemos han prometido retirarlas si llegan a gobernar, y entre las medidas del acuerdo de investidura de Ciudadanos y el PP se contemplaba congelar su aplicación. Exigencia de la formación naranja. Ayer, Méndez de Vigo recordó que mientras no haya nuevo Gobierno, la ley en vigor es la Lomce, y esta incluye la celebración de estas pruebas en toda España. «Este curso, mientras no haya Gobierno, se harán las evaluaciones sin efectos académicos y, en el caso de que haya Gobierno del PP con Ciudadanos, se cumpliría con el compromiso suscrito», explicó a Europa Press.

Los únicos que dan títulos

Tras una implementación caótica de las pruebas finales de 6º de Primaria el curso pasado, el Ejecutivo ha amenazado con un proceso contencioso administrativo contra varias comunidades para intentar resolver el desaguisado. Sin embargo, con las reválidas de ESO y Bachillerato el Gobierno cuenta con más recursos para garantizar que la norma se cumpla. Por un lado, el Ministerio de Educación es el único organismo competente para conceder títulos académicos y, por tanto, de establecer los requisitos para concederlos. Por el otro, las universidades exigirán los resultados del examen final de Bachillerato para determinar una calificación media para calcular las notas de corte que den acceso a sus campus.

En la formulación original de la Lomce desaparecía la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) desde este año, y se daba libertad a los campus para celebrar sus propios exámenes de acceso. La prueba final de Bachillerato, en su primer borrador, se convertía en un examen tipo test de 350 preguntas. Tras una negociación entre la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y Educación, se acordó que la reválida mantuviese un formato casi idéntico al de la antigua PAU y que, de facto, cumpliese el mismo propósito. Por eso, Méndez de Vigo explicó que incluso si se formase un Gobierno con Ciudadanos, solo se paralizaría la prueba de 4º de ESO. «La de Bachillerato sirve para acceder a la universidad».

Desde el PSOE, por su parte, denuncian que seguir adelante con la implementación de una norma con un futuro tan incierto genera incertidumbre entre la comunidad educativa. Su secretario de Educación, José Miguel Pérez, reclamó que se suspenda el real decreto que regula las últimas reválidas y pidió a Méndez de Vigo que convoque una nueva conferencia sectorial que reúna a las comunidades y al Ministerio para negociar.