Dimisión en punto

Michael Bates interviene en la sesión plenaria del Parlamento británico. Abajo, el lord. :: r. c.
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Michael Bates interviene en la sesión plenaria del Parlamento británico. Abajo, el lord. :: r. c.

Un lord, miembro del Gobierno, pone su cargo a disposición de May por llegar dos minutos tarde a una comparecencia en el Parlamento

J. LUIS ALVAREZ

Si hay un tópico que se puede aplicar a los ciudadanos británicos es el de la puntualidad, que como tópico no significa que se cumpla a rajatabla, al igual que todos los españoles no duermen la siesta a diario ni son toreros, aunque la prensa británica hace unos días haya tratado de dar esa imagen. No es por ello, sino tal vez por mantener las formas, que un retraso de dos minutos haya llevado a que todo un lord presentase su dimisión por llegar tarde al Parlamento de Westminster.

El caso es que el secretario de Desarrollo Internacional en el Gobierno de su majestad, lord Michael Bates, presentó el pasado miércoles su dimisión por la vergüenza que le causó el retraso en llegar a la Cámara y no poder responder a una pregunta que le formulaba la diputada laborista Ruth Lister. Y es que al tomar la palabra en el estrado, lord Bates, echando mano a ese otro tópico británico que es la flema, presentó sus excusas: «Mi sincera disculpa a la baronesa Lister por mi descortesía, por no haber estado en mi lugar para responder a sus preguntas en un tema tan importante en el inicio de las consultas».

En su intervención, que no llegó a prolongarse ni un minuto, este caballero británico explicó que durante los cinco años en los que tuvo «el privilegio de responder preguntas desde este lugar en nombre del Gobierno, siempre creí que debíamos ascender a los más altos estándares posibles de cortesía». «Estoy completamente avergonzado de no haber estado en mi lugar, por lo que ofreceré mi renuncia a la primera ministra con efecto inmediato. Lo siento», añadió sin dar tiempo a que los presentes reaccionaran. Recogió sus cosas y abandonó el plenario entre el murmullo de los representantes políticos.

A lord Bates le gastó una mala pasada la confianza en que iba a llegar a tiempo. Tal vez fueron los numerosos andamios que dificultan el paso y jalonan las fachadas del Parlamento, en obras no solo de mantenimiento sino también de rehabilitación porque peligra la integridad del vetusto edificio.

Fuentes parlamentarias explicaron que este lord contó con el tradicional tiempo extra que tiene lugar en la Cámara, también denominada con el significativo nombre de los 'muy honorables lores espirituales y temporales del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte reunidos en el Parlamento'. A no ser que el presidente de la sesión corte por lo sano, las preguntas y respuestas suelen prolongarse más de lo establecido. De esta manera, el alto cargo británico pensó que no había prisa, pero al final los intervinientes anteriores no se explayaron como de costumbre y le pilló el toro. O, en este caso, el reloj. En su ausencia, un miembro de su formación tuvo que sustituirle en el estrado para contestar a la representante laborista.

Al final de la jornada, lord Bates conoció que seguirá como alto cargo, dado que la primera ministra, Theresa May, consideró «innecesaria» su dimisión. Según publica 'The Guardian', hasta la propia Lister le llamó para que recapacitase en su decisión, porque «de todos los miembros del Gobierno que quisiera hacer que renuncien, él sería el último».

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