«Dejaos marcar, aunque perdamos»

Julen Calleja, en el banquillo del campo de Zaldibar. :: ignacio pérez/
Julen Calleja, en el banquillo del campo de Zaldibar. :: ignacio pérez

El entrenador de un equipo vizcaíno de fútbol base ordenó a los niños de 9 años que cedieran por deportividad en el último minuto un gol que les costó la derrota

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Hay entrenadores de niños que tienen claro que su función es educar en valores y no ganar partidos. Julen Calleja, un joven de 21 años del municipio vizcaíno de Zaldibar, es uno de ellos. El pasado sábado dio un mensaje a los críos de 9 y 10 años a los que entrena desde hace cuatro campañas: «Dejaos marcar, aunque perdamos». Su equipo, de niños nacidos en 2008, visitaba al Gertasport de la vecina localidad de Iurreta. Quedaba un minuto para el final e iban por detrás en el marcador, 4-3.

De repente, un crío del equipo rival llora tras recibir un golpe. El duelo se detiene para que sea atendido y Calleja da la consigna de que devuelvan la pelota a los locales. Sin embargo, uno de sus delanteros no se puede contener. «Pilló el balón, se puso a correr, disparó y marcó».

Calleja afeó el gesto a los niños. La justificación que le dieron es que la pasada campaña «en Lekeitio nos metieron un gol así». El entrenador y su segundo, Mikel Marín, quisieron dejar un mensaje que perdure en el recuerdo de los chavales. «Les dije que no podemos hacer a los demás lo que no nos guste que nos hagan a nosotros».

Y les marcó el camino de hasta dónde debían llegar por la deportividad. Había que quedarse cruzados de brazos mientras los rivales marcaban el gol del triunfo.

Los jugadores parecían convencidos, pero no fue tan fácil. «Un rival comenzó a avanzar con la pelota. Todos los niños estaban quietos, pero uno de los nuestros al ver que iba a marcar se lanzó al suelo y logró quitarle la pelota», rememora.

Calleja volvió a dirigirse a los niños desde la banda. Tenía muy claro su cometido. «Dejaos meter un gol, quedaos quietos». Esta vez le hicieron caso. Un jugador del equipo de Iurreta avanzó sin oposición y marcó el 5-4 ante la pasividad del portero. No hubo tiempo para más. «Ni sacamos de centro, el árbitro pitó el final». Los padres de los dos equipos aplaudieron el bello gesto de los jugadores y el Gertasport hizo público un mensaje a través de un grupo de WhatsApp en el que le agradecía su comportamiento. «Ante todo deportividad. Eso es educar y formar personas.», indicaron.

Mayor triunfo

Calleja tiene claro que no hay mayor triunfo que un gesto como el que hicieron. Este joven realiza por las mañanas un cursillo de socorrismo y por las tardes entrena a los niños con el Zaldua, equipo de Territorial, la segunda categoría regional, en el que juega.

«En los campos de regional se ve se de todo. Por eso es importante que los chavales se acostumbren desde niños a la deportividad. A los críos les molestó al principio dejarse meter un gol que les hizo perder el partido, pero finalmente han entendido que la deportividad y el respeto a los rivales es más importante que un resultado. Es importante que vean gestos de este tipo», se despide en el centro de su localidad antes de dirigirse al campo a entrenar con su equipo de regional.

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