Daniel Landa: «El viaje hay que vivirlo, integrarte y empaparte»

Daniel Landa: «El viaje hay que vivirlo, integrarte y empaparte»
Daniel Landa
La granizada

Después de ‘Palencia-Singapur’, travesía que realizó en coche a los 25 años, ‘Un mundo aparte’ y ‘Pacífico’, prepara el documental ‘Atlántico’. «El mundo es inabarcable», revela con «unos 300.000 kilómetros» recorridos

JOSEBA VÁZQUEZ

Tal vez sea por tratarse de un colega, pero le ha tocado la pregunta tonta de la semana: ¿El viajero aventurero nace o se hace?

– Je, je. Hay un poco de todo. Creo que más se hace. Nunca he presumido de la precocidad de mis vocaciones, eso de ‘yo de pequeño ya salía a investigar’ y tal. A mí la curiosidad es lo que me hace ser periodista, y el periodismo me lleva a buscar escenarios donde contar historias. Esa pasión se va alimentando a medida que viajas.

¿Ha tenido algún referente?

– Conocí a Manu Leguineche y me pareció uno de esos periodistas inspiradores. Entonces no había blogs; los contadores de historias eran más admirables porque tenían muchos menos medios. O el mismo Félix Rodríguez de la Fuente en el mundo de los documentales. Te evadía y te sacaba fuera del sofá.

‘Un mundo aparte’, serie documental de 13 horas, se ha visto en 130 países. Usted, José Luis Feliu y Alfonso Negrón emplearon dos años y recorrieron 100.000 kilómetros. ¿Es cierto que todo nació en un folio en blanco?

– Sí. Creo mucho en las ideas, en partir de cero y creer en ellas. Aún más en el proceso de un folio en blanco, el escenario de los sueños; uno puede poner en él lo que quiera y ahí empieza la carrera para llevarlo a cabo. ¿Por qué no creer lo que uno escribe? A veces hay que verbalizar los sueños, plasmarlos en un papel para creer en ellos.

A partir de ahí, ¿lleva más tiempo la preparación que el viaje?

– No quiero frivolizar con el mundo de las ideas porque luego hay un trabajo brutal. Pero, en realidad, lo que es muy larga es la financiación. En este país mover proyectos, sueños, pasa por tener que cruzar el barro de la espera, de no obtener respuesta. Se cuida muy poco al emprendedor. Y, a veces, tienes que competir con tus socios, patrocinadores o productores, para que no te roben, como ha sucedido con ‘Un mundo aparte’.

De hecho, ustedes presentaron una querella contra la productora Vértice 360º por impagos.

– Se quedaron con gran parte de los beneficios y, a día de hoy, no sé con certeza quién tiene los derechos de la serie. Les condenaron a pagar, pero se declararon en quiebra. Se apropian de tu trabajo.

Ahora tiene su propia productora, Doc & Road. Estas aventuras tienen que ser rentables, ¿no?

– Lógicamente, esto es un oficio y, por tanto, hay que vivir de ello. Todo lo demás son recompensas añadidas que nos apasionan.

A sus 43 años, ¿cuántos países y kilómetros ha recorrido?

– Países más de un centenar y kilómetros... no sé, quizás 300.000.

En ‘Un mundo aparte’ emplearon dos años ininterrumpidos; y uno más con ‘Pacífico’, una serie que acaba de reponer TVE. ¿En estas condiciones, son llevaderas las relaciones personales?

– ¡Uy! Sería para escribir un tratado de psicología. Es complicado, pero si hay voluntad... Hay que ciudarlas, alimentarlas. En los dos viajes tuvimos visitas de amigos y con mis padres, mi hermana y mi chica nos encontramos en Brasil.

En tanto tiempo tienen que surgir discusiones, problemas...

– A veces grandísimos. Yo he estado hospitalizado con malaria, en Mongolia tuvimos un accidente... El viaje te da muchísimo, pero te exige también mucho.

Ese es un dicho con una carga muy lógica. ¿Otros también?

– Hay tópicos sobre los viajes que no me gustan. Lo del viaje interior, por ejemplo: no hay nada más exterior que un viaje. Con el tema de los blogs hay mucha gente tan pendiente de contar historias que no las vive. A veces nos centramos en lo que nos gustaría que fuera el viaje en vez de vivirlo e integrarte con la gente. Hay que disfrutar, exteriorizarte y empaparte con el mundo. Luego la reflexión, sí, pero al final. Viajar es una actitud: si no te emociona el desierto, ¿de qué presumes? El padre de un amigo dice: ‘Yo viajo por viajar, no por haber viajado’. Una frase maravillosa.

¿Y lo de ciudadano del mundo?

– Mi trabajo es profundizar en un montón de comunidades indígenas. Y todas coinciden en el amor por la tierra, sus raíces y su cultura. Yo sería un hipócrita si me emocionara con eso y rechazara mis raíces.

Un lugar que nadie debe perderse y otro que no aconseja.

– De los primeros hay muchísimos, pero Vanuatu, un archipiélago en la Melanesia, me ha fascinado. Y menos recomendable... Francia nunca me ha causado devoción, quizás por el carácter un tanto condescendiente de su gente.

¿El próximo proyecto?

– ‘Atlántico’. La idea es salir en septiembre y circunvalarlo desde Finisterre hasta Ciudad del Cabo, cruzar a la Patagonia, subir hasta Canadá y completar el círculo en Finisterre. Hay tribus alucinantes. Es que el mundo es inabarcable, da para trazar muchísimas líneas.

Aquel verano de...: Suances, la playade Los Locos y «la libertad absoluta»

«Los veranos inolvidables normalmente tienen lugar en la adolescencia. No sabría decir el año, y a veces se superponen los recuerdos, pero mis padres tienen una casa en Suances (Cantabria) y desde pequeño he ido allí en verano. Tengo recuerdos fabulosos de excursiones con los amigos, a Noja... Era la locura de la libertad absoluta». Para este palentino que ha visitado más de un centenar de países, «el verano tiene que ver con el concepto de libertad, de abrir la puerta por la mañana y no volver hasta la noche, de los amigos, los primeros amores, las playas...». Tanto es así que Daniel Landa busca cada año un hueco para escaparse a Suances, «a la playa de Los Locos, que es maravillosa».

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