¿Cuántos regalos debe recibir un niño en Navidad?

Un niño abre sus regalos junto al árbol./SUR
Un niño abre sus regalos junto al árbol. / SUR

La tendencia consumista puede llegar a ser contraproducente para los pequeños. Fijamos el número ideal para no matar ni su ilusión ni sus valores

Rossel Aparicio
ROSSEL APARICIOMálaga

Es la imagen más habitual que se repite en torno a los árboles navideños de cada casa con niños, el día de Navidad o tras la llegada de los Reyes Magos: la de los pequeños arrancando literalmente el envoltorio de los regalos, a una velocidad de espanto, para descubrir lo que hay en su interior y pasar al siguiente paquete, sin más. Y así uno tras otro. «Cuando un niño se dispone a abrir el número catorce es obvio que hace rato perdió la ilusión en los regalos recibidos. Cuantos más llegan a sus manos más vacíos se sienten, incapaces de digerir ese aluvión de juguetes», indica a SUR.es la psicóloga infantil malagueña Elisa López. La experta se muestra crítica ante la tendencia consumista instaurada desde hace años y que, a su juicio, no es beneficiosa para ellos, más bien todo lo contrario: puede llegar a ser contraproducente. «Es imposible que nuestros hijos aprendan a valorar y cuidar los juguetes cuando están sobrerregalados en exceso», apunta.

A juicio de López hace tiempo que el número se nos fue de las manos. ¿Cuál sería el número ideal de regalos a recibir? La experta lo tiene claro: «cuanto menos y más acordes a los gustos y a edad del niño, mejor. No se les demuestra más amor por regalarle más», sentencia de entrada la especialista con la que analizamos las consecuencias de los niños hiperregalados y el número ideal de presentes que todos deberíamos recibir.

Los peligros de regalar de más

¿Qué ocurre cuando lo rodeamos de juguetes y otros regalos en Navidad? En primer lugar, el pequeño colmado de paquetes no puede atender, lógicamente, a todos a la vez tal y como los hubiera atendido -y disfrutado con ilusión- en el caso de haber recibido la mitad o incluso una tercera parte. «Al tener más juguetes de los que puede disfrutar, al convertir ese volumen de regalos en algo normal, hacemos que pierdan la ilusión por ellos», matiza. Y López apunta otro peligro añadido: le restan valor. «En estos casos los pequeños no pueden apreciar el valor del regalo, no fomentamos que los cuiden puesto que, en la próxima Navidad o cumpleaños llegará otro cargamento». De esta forma, además, los padres entran en una complicada contradicción: por un lado intentan inculcarles ese valor o preocupación por lo que reciben, la obligación de preservar lo que tienen, aunque, por otro, apuestan por la opulencia sin límite de regalos.

Y aún hay más consecuencias de esta tendencia consumista: les produce una sobreestimulación. «El estímulo les sobrepasa y se centran en el que más les ha gustado dando de lado al resto, por lo que deberíamos preguntarnos si realmente, esos que aparta, eran necesarios», reflexiona López. Por otro lado, también se fomenta un nivel escaso de tolerancia a la frustración ya que al darles tanto -sin quizás reforzarles el valor del esfuerzo o el sacrificio-, de alguna forma se contribuye a que no aprendan a manejar las situaciones de frustración. «Si le das mucho, no se esfuerzan. Pasan rápidamente de un juego a otro. Sin profundizar, sin esforzarse», remarca la experta que añade: «Si les damos muchos juguetes les estamos enseñando que cuando algo requiera esfuerzo, solo tiene que apartarlo a un lado y seguir con otra cosa. No se enfrentan a eso que les frustra o que les supone un esfuerzo».

Cuántos regalar para no pasarnos

Llegados a este punto -y teniendo en cuenta la máxima de cuantos menos, mejor- la experta recuerda la regla de los cuatro regalos, que bien puede servirnos de guía para fijar un número sensato. ¿Qué es y para qué sirve esta regla? Pues es una fórmula para evitar la saturación de nuestros hijos con juguetes que no utilizarán o de los que se aburrirán en breve espacio de tiempo porque, en realidad, no los necesitan. Según esta regla, lo ideal serían cuatro presentes:

1. Algo que pueda usar y llevar puesto. Hablamos de ropa, zapatos, mochila para el cole si le hace falta o accesorios similares.

2. Un regalo relacionado con la lectura. «Los cuentos son de los mejores regalos que podemos hacerles a los niños», matiza la experta.

3. Algo que desee mucho: Ese artículo que tiene marcado de color rojo en el catálogo de juguetes y que tanta ilusión le hace recibir será una buena opción siempre y cuando que se ajuste a nuestro presupuesto y se adecue a la edad del niño.

4. Algo que realmente necesite.

La Navidad es una época perfecta para enseñarles a los niños a valorar otras cosas más allá de los regalos y, reduciendo el número de presentes, aprenderán a valorar lo que reciben y, sin duda, disfrutarán mejor de los regalos al tener menos.

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