«Yo te creo», un clamor colectivo contra el acoso sexual

«Yo te creo», un clamor colectivo contra el acoso sexual
Alfredo Goñi, cedida por Diario de Navarra

El mediático juicio a ‘la Manada’, la agresión a una menor por parte de tres jugadores de la Arandina, las denuncias de actrices de Hollywood... han generado un movimiento de rechazo al acoso sexual social, global, transversal y espontáneo. Cinco mujeres reflexionan sobre este importante momento y aventuran sus consecuencias

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

Ricos y pobres; con formación y sin ella; jóvenes o mayores. La violencia contra las mujeres, uno de los principales problemas para la sociedad –aunque según el CISes el principal problema para solo un 0.01% de la población–, tiene la característica de ser transversal. Es la máxima y más sangrante expresión de una sociedad patriarcal controlada por hombres, pero que se asienta sobre otras violencias –como la salarial– o elementos injustos como la ‘tasa rosa’.

Las cifras de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas no desciende, y los últimos estudios y encuestas no son nada halagüeños sobre la consideración que los jóvenes tienen sobre las relaciones. Las violaciones, las agresiones y el acoso sexual están a la orden del día, y forman parte también de una horrible cotidianidad.

Sin embargo, en estos últimos meses los avances parecen haber dado un gran salto como efecto rebote de varias cuestiones que han sucedido en el mundo, pero también en España.

La denuncia de un grupo de actrices contra el productor de cine Harvey Weinstein evidenció hasta qué punto era necesario en Hollywood tener que cumplir los deseos sexuales de un grupo de hombres para poder trabajar. Era un secreto a voces; una horrible realidad que afortunadamente ha comenzado a desmoronarse de forma paralela al fin del silencio de las mujeres. Los hombres poderosos e intocables han pasado a ser parias de una sociedad, la americana, que tiene al enemigo metido en casa. El ascenso de Donald Trump al poder ha provocado una reacción airada del feminismo frente a un individuo al que no le afectó electoralmente un vídeo en el que acosaba a una mujer.

En España también ha ocurrido algo importante. El mediático juicio a ‘La Manada’ ha servido para que una buena parte de la sociedad entienda o aprenda que una violación tiene mucha caras, y que todas ellas empiezan en el momento en el que una mujer no da su consentimiento. Ya son pocos los que se atreven en público a defender a estos cinco individuos, aunque el camino aún es largo. Cinco mujeres malagueñas y de diferentes ámbitos reflexionan sobre ello.

Lola Fernández, presidenta de la organización INCIDE y enfermera «Hay que seguir haciendo pedagogía»

Lola Fernández (63), además de enfermera y presidenta de la organización INCIDE, es una de las feministas más históricas de la provincia de Málaga. A su juicio, la sociedad ha comenzado a rechazar «este tipo de cosas», así como a entenderlas. «Todo lo que ha pasado en esta última parte del año en España y en el mundo ha sido como un choque para una buena parte de la sociedad», apunta. «De todas maneras yo creo que está siendo importante pero no determinante. En el momento sacuden conciencias, pero luego se incorporan a la cotidianidad. La sociedad está cambiando y estas cosas significan un zamarreo importante a las conciencias, pero luego, como afortunadamente esas cosas no pasan todos los días, pues se va olvidando», argumenta.

Tal como señala, en Estados Unidos se está produciendo un fenómeno importante porque las mujeres tras ser combativas durante muchos años, habían entrado en un proceso de relajación. «A partir de la llegada de Trump se ha recuperado un movimiento feminista. Va a influir muchísimo y espero que afecte en todas partes del mundo, pero no tengo la sensación de que en nuestro entorno eso cree poso», afirma. «Hay que reconocer que en España hay cada vez más gente que se suma a la igualdad, pero insisto en que un trabajo continuado tiene más incidencia que este tipo de cosas, porque al final las campañas como la de ‘yo te creo’ las terminamos haciendo las feministas».

Pese a ello, Lola Fernández sí piensa que ahora hay más gente que entiende qué es una violación, «pero la percepción es que eso hace un efecto de flash del momento y la gente se pone muy en guardia, pero realmente cala poco en el entramado sociales; en los barrios; los bloques… Eso tiene un impacto, pero desgraciadamente creo que es efímero y bastante parcializada», sostiene. «Yo me fíjo en mi entorno de trabajo. La gente dice ‘qué barbaridad’ pero nadie utiliza el punto de vista de qué más da si estaba sola o cómo iba vestida. Hay que seguir haciendo pedagogía», sentencia.

María del Carmen Barea, deportista. Medalla de Oro en las Olimpiada de Barcelona 92 en hockey «Avanzamos y retrocedemos un poco todos los días»

Mari Carmen Barea (51) es la única malagueña de la historia con una medalla de oro olímpica, ganada en Barcelona 1992 en hockey. Tras dedicarse al deporte profesional durante más de 20 años y haber viajado a lo largo del mundo, tiene una idea aproximada y optimista de lo que ha venido sucediendo en estos últimos tiempos. «Creo que el trabajo incansable de muchas asociaciones de mujeres está haciendo que la gente empiece a darse cuenta de varias cosas», sostiene: «Por un lado, si analizas los datos de casos de mujeres asesinadas o de los estudios y encuestas realizados a la gente más joven, parece que estamos retrocediendo», afirma. «Pero al mismo tiempo hay un movimiento de contrapeso de las mujeres que hemos dicho ‘hasta aquí hemos llegado. ’. Hay una parte de la sociedad que está despertando y la gente está perdiendo el miedo, al menos una parte», afirma en referencia al caso de ‘La manada’, pero también a la campaña contra el acoso sexual en el mundo del cine de Hollywood. «Pero es un camino largo porque se avanza en muchas cuestiones, pero casi a diario podemos decir que seguimos retrocediendo. Es el principio de una batalla muy larga», opina.

En la parte más positiva, y que en su criterio ha terminado por explotar en estos últimos meses, hay una serie de comportamientos que hasta hace poco eran admitidos, y que ahora ya empiezan a ser cuestionados. «Si una mujer no quería, pues se le insistía, y ser mujer implicaba lidiar con eso. Pero creo que gracias al papel de los medios y internet, la información es cada día más accesible y se denuncian más este tipo de cuestiones, y sin olvidar que cada vez son muchos más los hombres los que también están asumiendo toda esta serie de cuestiones».

En cuanto al ámbito propio, al del deporte, la medallista olímpica relata que hay casos que ya están saliendo también a la luz. «Hay alguno ámbitos que se están despertando y eso se va contagiando al resto».

Adela Utrera, abogada experta en violencia de género «Hay chicas que no saben que las han violado»

La abogada Adela Utrera (52) es una referencia no solo malagueña, sino española, de la lucha contra la violencia contra las mujeres. Tanto en su faceta profesional como en la humana, Utrera conoce de primera mano una realidad que siempre se afana en explicar en sus múltiples apariciones en televisión.

Al respecto de lo ocurrido en estos últimos meses, la letrada cree que para entenderlo es preciso contextualizar. «Hubo una campaña muy fuerte a finales de las 90. Esos años fueron muy duros de luchas y de reivindicaciones, y que acabaron finalmente con la aprobación de la Ley de Igualdad», relata. «Justo después, hubo una regresión que se ha traducido en un repunte tremendo en la manera de entender la violencia», señala. «Yo he asistido a chicas que no sabían que habían sido violadas; algo que solo puede ocurrir en una cultura del heteropatriarcado», sostiene.

De esta manera, considera que el tema de ‘la manada’ demuestra el total despiste en las pautas de comportamiento. «Es una aberración que forma parte del ‘todo vale’. La campaña del ‘No es no’ está siendo clave, porque eso parece que nunca se tenía en cuenta. Cuántas veces hemos escuchado que cuando una mujer dice ‘no’ en realidad quiere decir ‘sí’», se pregunta.

Adela Utrera también considera muy importante lo que está pasando en Estados Unidos con el acoso sexual. «Ser mujer y estar en una profesión libre te hace estar muy expuesta, y muchas de nosotras hemos tenido que vivir experiencias desagradables. Nos pasaba a todas, lo sabíamos, pero no lo comentábamos. Te separabas un poco de ese hombre y listo. Pero tener que pasar ese tipo de humillaciones no es gratuito. Eso nos marca. Ojalá los tiempos cambien y haya más respeto. Lo que pasa que hay una anestesia en las conductas, y hay gente que parece que necesita el plus del sufrimiento ajeno para sentir satisfacción. Estas cosas en definitiva, son reflejos de la sociedad en la que vivimos», sentencia.

Florencia Rojas, artista visual e investigadora «Es el inicio del fin del régimen del silencio»

La artista visual e investigadora malagueña Florencia Rojas (33) es un ejemplo claro de la nueva oleada de jóvenes feministas que intentan hacer pedagogía a diario en todos los canales posibles, y en estos últimos tiempos ha percibido algo de optimismo. «Creo que estamos en un momento de cambio de paradigma. Las cosas están variando, empezando por el fin del régimen del silencio». Tal como señala, esto ya ocurre en el mundo del cine, que es el que más difusión tiene, hasta sectores menos amplios como el del arte contemporáneo. «Las cuestiones que siempre se habían escondido bajo la alfombra ahora están a la vista, y como la unión hace la fuerza, parece que hemos descubierto que una de las mejores maneras de combatir esto es contando cosas. No podemos normalizar que no se hable del acoso, y eso ha sido una gran herramienta de cambio», sostiene.

Pese a ello, Florencia Rojas no cree que haya ocurrido ningún milagro, ni el fin de la lucha. «Lo más llamativo ha sido lo del cine, pero por ejemplo en España antes de que surgiera lo de Hollywood, se formó un grupo como ‘La caja de Pandora’ a raíz de un caso de acoso en el ámbito del arte. Somos casi 3.000, y eso que es un ámbito pequeño. Nos hacía mucha falta esta especie de ‘puesta en común’», relata. «Cuando eres más joven te hacen creer que a la gente le interesa más tu cuerpo que tu trabajo, y que es la forma ‘habitual’ en la que se relacionan hombres y mujeres», insiste.

En cuanto al caso de ‘la manada’, imagina que ha tocado conciencias. «Pero también creo que puede haber un efecto rebote. El feminismo es una corriente que incomoda mucho, y da la sensación de que cuando ven que nos fortalecemos, el movimiento contrario se refuerza para hacer frente», asegura. «El objetivo es acabar con los privilegios de la mitad de la sociedad, y eso molesta. Pero este caso que ha sido tan grave sí creo que terminará en que la gente se replantee cosas que antes no se pensaban».

Tecla Lumbreras, vicerrectora de Cultura de la UMA y gestora cultural «Las mujeres han tomado conciencia del problema»

Tecla Lumbreras (63) lleva muchos años de su vida en el ámbito del arte y de la universidad; y es una de las más optimistas. «Creo que en estos últimos tiempos la sociedad en general y sobre todo las mujeres han empezado a tomar conciencia real del problema. Incluso el rey, en su discurso, habló de la violencia de género, con la que nos seguimos despertando a diario con noticias», explica. «Yo en este tema estoy radicalizada. Marcela Lagarde lo dice muy bien: la violencia contra las mujeres se da en todos los sitios, es transversal: en los países del sur, en los del norte; en los democráticos y en las dictaduras».

Tecla Lumbreras sí cree que en estos meses ha pasado algo que ha hecho despertar a muchas mujeres. «Este año en la manifestación del 25 de noviembre me alegró ver más mujeres jóvenes que en otras ocasiones, así como hombres. La gente ha comenzado a hacerse preguntas que antes no se hacía. Los medios han jugado un papel fundamental, y además tengo la sensación de que la palabra feminismo ha dejado de tener connotaciones negativas», afirma.

Aún así, y como el resto de sus compañeras, no duda en señalar que aún queda un largo camino por recorrer. «Esto es fruto de una sociedad patriarcal que todavía sufrimos. Pero hay que ser positivos, hay una conciencia cada vez mayor en la ciudadanía. Espero que dentro de unos años hayamos avanzado realmente», añade.

Como muchas feministas, la vicerrectora de la UMA señala cree que el movimiento contra el acoso sexual en Estados Unidos tiene mucho que ver con el ascenso de Donald Trump, «que todos hemos visto que se dedicaba precisamente a acosar», asegura. «Prácticamente todas las mujeres tenemos alguna historia que contar relacionada con el acoso. Pero hay que seguir trabajando, y precisamente ahora en la UMA hemos puesto en marcha un protocolo contra el acoso, que esperamos no tener que activar nunca», señala.

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