No sin mi colchoneta

No sin mi colchoneta

Sombrillas, toallas y flotadores continúan arrasando en el pintoresco sector de los artículos de playa, donde cada año hay nuevas tendencias

ALBERTO GÓMEZ

Un colorido paisaje de sombrillas, toallas y colchonetas corona estos meses la costa malagueña. Pese a que parezca un horizonte invariable año tras año, las tendencias también revolucionan el pintoresco sector de los artículos de playa cada verano. Las entradas a las decenas de tiendas de souvenirs que trufan el litoral de Torremolinos resultan un termómetro infalible para saber cuál es el último grito en actividades acuáticas, deportes en la arena, gafas de sol o estilismos estivales. Frente a la austeridad de quien pisa la playa con una toalla y una sombrilla, un libro a lo sumo, se imponen las abultadas bolsas que contienen todo tipo de dispositivos digitales, bebidas, cremas, accesorios infantiles, colchonetas, infladores, pareos, ropa de repuesto, gafas, auriculares, accesorios y hasta algún aperitivo por si el hambre aprieta. La fiebre del ‘por si acaso’ ha llegado a la playa para quedarse.

En detalle

Colchonetas.
Adiós a las clásicas colchonetas de cocodrilo. Llegan modelos superiores con más de dos plazas
Deportes acuáticos.
Triunfan las tablas de surf para niños y las aletas de buceo con forma de cola de sirena.
Estilismos.
Los kimonos de playa ganan terreno en detrimento de los tradicionales pareos.
Juguetes
Las pistolas de agua, cada vez más sofisticadas, permanecen imbatibles.
Accesorios.
Las pinzas para mantener anclada la toalla en la arena, entre lo más vendido.

A menudo, entre tanto equipaje, resulta habitual olvidar lo más básico. Y entonces toca adentrarse en el fascinante universo de los supermercados de playa, capaces de vender vasos de chupito, periódicos en una decena de idiomas, flotadores con formas inverosímiles y souvenirs que trasladan de golpe a épocas pasadas. En Hawaii, uno de los establecimientos costeros más amplios de Torremolinos, donde se dan cita más nacionalidades que en la ONU, lo tienen claro; su producto estrella es el agua mineral. «Vendemos más de seiscientos litros al día». En cuanto a los artículos playeros, las pinzas de plástico para sujetar la toalla en la arena están arrasando. Su precio oscila entre los dos y los cuatro euros, una inversión razonable cuando se trata de mantener la toalla estirada contra viento y marea.

Improvisada pasarela

Entre pieles enrojecidas y gorros que servirían como paraguas, la playa se convierte en una improvisada pasarela. Y ahí entran en juego los ‘merfins’, aletas de buceo con forma de cola de sirena, generalmente acompañadas por una parte superior a juego que llega hasta la cintura y termina de simular la complexión de estos seres mitológicos cuya referencia más inmediata es la ingenua Ariel. El conjunto, no muy recomendable para que las niñas mantengan el equilibrio en la arena pese a su empeño en no quitárselo al salir del agua, puede alcanzar los cien euros. Entre los niños, porque cuando se trata de hacer el agosto no hay lucha contra los roles de género que parezca valer, se llevan pistolas de agua cada vez más sofisticadas y artículos de buceo tuneados con imágenes de superhéroes, aunque a veces resulta misión imposible vislumbrar en el agua algo más que la nata de su superficie.

Aplicando la terminología utilizada en moda, las colchonetas serían el ‘must have’ de los artículos de playa. «Salen más barato que alquilar un hidropedal y los niños están igual de entretenidos», explican en otra de las tiendas que dibujan el paseo marítimo de El Bajondillo y Playamar con los colores de flotadores y toallas. Pero la costumbre de tumbarse al sol sobre una colchoneta con forma de cocodrilo ya es historia. Ahora se venden modelos superiores (e imposibles de inflar a pulmón por mucho que familiares o amigos se turnen dejándose la caja torácica en el intento) que incorporan más de una plaza e incluso una lona como sombrilla.

Las canastas de picnic con función refrigeradora, las toallas-tumbona, las fundas para teléfonos móviles con forma de chancla para protegerlos de los amantes de lo ajeno y los kimonos en detrimento de los tradicionales pareos también forman parte de las últimas tendencias en artilugios playeros. Todo parece poco para abrirse un hueco en la arena y pasar un buen rato sin perder estilo.

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